miércoles, 5 de agosto de 2026

Bitácora veraniega 2026 -1-

  

  Que haya descansado y dejado descansar pausando la publicación durante un tiempo de nuevas entradas en el blog no quiere decir que haya dejado de escribir a diario acerca de la actualidad. He llenado bastantes cuadernos, a cual más bonito, pero para uso interno. Como los personajes se repiten y de ellos no cabe esperar ninguna novedad positiva, ha sido mejor dejar de repetirme siguiendo el paso de este gobierno que, ayudado por sus socios y apoyos, parece empeñado en no dar una a derechas. En todos los sentidos de la frase. Porque ese, sobrevivir, es su único proyecto reconocible. Es su programa, su plan, su deseo y su miedo: evitar, por todos los medios, entregar democráticamente el gobierno a la oposición. Una vez sabemos que Zapatero cuando se señalaba la ceja, a la vez que lo imitaban sus entregados feligreses de dentro y de fuera de la farándula, con ello querían señalar hasta dónde les llegaba la corrupción. Ha resultado que, en realidad, tampoco es que les resulte insoportable, siquiera molesta, mientras sean ellos los que la protagonicen. La económica y la que aún es peor: la venta de impunidades, derechos, transferencias, palacetes en París, privilegios y lo que sea menester a cambio de votos. Con ello se desfigura todo, porque para seguir en el gobierno tienes que hacer precisamente todo lo contrario de lo que predicabas que harías si para ello se te entregaba el mando de la nación. Era también mentira, cosa que supimos desde el primer día. Ocupar el poder, para hacer con él lo que haga falta para mantenerlo, algo circular, una petición de principio, demostrando de paso que se carece de todo lo que se parezca a eso. Un fin tan definido y poderoso no necesita principios, es más, estos se convierten en un estorbo si nos llevaran al fin del propio gobierno.

No he publicado espístolas durante este tiempo porque acabaría siendo siempre la misma. Una promesa, una necesidad, un incumplimiento, un hacer lo contrario de lo prometido, buscar excusas, a veces peregrinas y risibles, para justificar tan rápida evolución ética y programática y, por último pero no mejor, entrega total de una parroquia que lo mismo hubieran aplaudido una cosa que la contraria. Es lo que vienen haciendo desde que este señor desgobierna y, con gente así, no cabe el debate, la argumentación ni el recurso a datos y realidades. Son cosas de la fe, y poco hay que hablar. Sobre todo cuando han  perdido la costumbre y muchos la capacidad de argumentar. Acostumbrados a intervenir en la parroquia virtual entre feligreses telemáticos, cuando salen de ella, no conciben que alguien pueda pensar de otra forma. Llega el insulto, la descalificación, los fachas, los fascistas, los equidistantes y demás morralla. De paso, no falta un chute de autoestima, que deben de tener bastante desportillada, y se cuentan a si mismos lo mucho que leen, estudian  y piensan, a diferencia de los contrarios, unos analfabetos embrutecidos. Si miraran la prensa que no es la del movimiento, verían que se están quedando en cuadro, que la inteligencia huye de ellos, como alguna vez hace decenios se les acercaba. No han dejado sin descalificar prácticamente a ninguna mente en buen uso y, como no hay perro que no se parezca al amo, aplauden y tienen por el colmo de la decencia y la objetividad a los pocos pero bien pagados periodistas que viven del bulo de llamar bulos a las verdades que dicen los demás.

Podríamos tener una epístola al mes o a la semana. Bastaría con fotocopiar la última y cambiar la fecha. Siempre ocurre lo mismo. El método no varía ni los protagonistas casi tampoco. Cambia el desmán, la ley perpetrada de encargo, el cambalache de votos por reformas legales o cesiones de privilegios en política territorial, el personaje modélico que se cae de la almena ética por el peso del botín. En fin, no había necesidad de molestarse uno ni molestar a los demás para repetir episodios tan parecidos como indecentes. Aquí van algunas notas de este verano, de esas que anoto en mis cuadernos o publico en facebook.


5 Agosto 2026

CEUTA, INCENDIOS Y VACACIONES

 Hemos soportado demasiadas cosas, demasiadas cesiones, compraventas de inmunidades, abusos, corrupciones e irresponsabilidades. No sería correcto decir 'hemos', porque no lo hace la mayoría del país, sino las feligresías propias y las de esos partidos con escaso peso electoral que la propia debilidad y falta de respaldo popular de Sánchez hace decisivos. Se supone que España era una democracia parlamentaria, no un régimen presidencialista, que en eso ha degenerado. Una persona endiosada que decide a lo Juan Palomo cuestiones tan graves y relevantes como el cambio repentino e indecente sobre el Sáhara, sin que el Parlamento tenga nada que decir al respecto. En realidad el Parlamento sirve hoy para poca cosa. Su irrelevancia sumisa ha convertido a los diputados en nuevos procuradores en Cortes que están a lo que se les diga. Si es que se tiene a bien consultarles. Si no cuento con el Parlamento, gobernaré sin él. Se nos dijo. Dicho y hecho. ¿Para qué presentar presupuestos en una legislatura sabiendo que no cuento con el apoyo de los representantes de los españoles para aprobarlos? ¿Cómo voy a convocar elecciones para perderlas? Con ir pagando a esos partidúnculos el precio que vayan poniendo a cada mes en el poder, se puede ir tirando. El país por la borda también. Como socios y como partido tiene gente sumisa, unos a lo suyo, ordeñando a la vaca, los propios, dispuestos a defender lo que siempre rechazaron y a dar por bueno todo aquello que siempre les pareció nefasto, hasta inconcebible. Ante tanta tranquilidad y ausencia de problemas, vayámonos de vacaciones, que volvamos frescos para enfrentarnos a un futuro judicial complicado que nos pilla con las manos bastante quemadas ya. Por el cambio climático, debe de ser. Desde la playa tinerfeña nos iremos enterando de cuántos muertos sacan de la de Ceuta, de si siguen activos algunos incendios o si los guardias han dado con alguna corrupción más. Cosa menor. Yo, estoy bien.

 

4 Agosto 2026

POLÍTCA EXTERIOR

 No cabe mayor fracaso que el de la política exterior española, en gran parte inexplicable, al menos por el momento. Alineamientos, declaraciones y ausencias que nos ha dejado sin socios ni amigos de peso, salvo cuatro dictaduras y otros tantos países irrelevantes, convertidos los decisivos en enemigos declarados, sin respaldo alguno cuando surgen problemas serios que no se han sabido anticipar. Poco nos van a ayudar China, Irán o Venezuela y el Grupo de Puebla. Con amigos como Marruecos, no habría que buscarse más enemigos. Al contrario de lo obligado por las circunstancias y el reconocimiento del propio peso, parece haberse trabajado para debilitar hasta la indefensión el lugar de España en el mundo. Hoy es, aparate de pomposas e ingenuas declaraciones, irrelevante, de poco sirve proclamar discursos beatíficos y dar lecciones a los que nadan y guardan la ropa. No basta en la política internacional, una selva, con disfrazarse de san Francisco de Asís. Es hermoso, gallardo, chulesco, pero no funciona. No se puede supeditar la política exterior de un país a buscar el lustre quijotesco de un personaje narcisista en busca de pasar a la Historia más por sus buenas palabras que por sus hechos erráticos, de dudosos a nefastos, pasando por irresponsables, a la construcción de una figura de Pepito Grillo en busca de una salida de lustre internacional a costa de la seguridad y la posición internacional del país. Sumiso y rendido con los que le desprecian y exprimen, dentro y fuera, soberbio y retador con los que necesitamos como socios y amigos, a los que se ha puesto unánimemente en contra. Cara nos está saliendo la creación de este gólem. En la playa, de vacaciones, nadando y tocando la lira a casi dos mil kilómetros de Madrid, sin duda feliz porque estos desastres de incendios generalizados y ataques a la frontera tapen por unas semanas la inmensa corrupción que le rodea.


 4 Agosto 2026

UN GOBIERNO DECENTE

Dicen algunos que se dicen progresistas que no pueden permitir un gobierno de derechas porque es necesario un gobierno ‘decente’. Fíjate tú. Obviamente se refieren a uno con Ábalos, Cerdán, Leire Díaz y su organización criminal para chantajear jueces, fiscales, periodistas que osen investigar las corrupciones de miembros del partido y del gobierno, a los directores de Correos, del Sepi, a los de Hacienda que no investigan a los de la casa como los jefes y jefas de la Guardia Civil que investigan más a los guardias que persiguen la corrupción que a los corruptos, y otros cientos así. Un sindiós al servicio de una sola persona. Santos varones y santas hembras aconsejados e iluminados éticamente por Zapatero, eso sí, sin afán patrimonial. Sin duda a ti te parecerá el no va más de la decencia. Para hacértelo ver. No todo el mundo, afortunadamente tiene tan inmensas tragaderas. Acierta, cualquier gobierno futuro no puede ir más que a mejor, por mucho que la feligresía se esfuerce en beatificar corruptos, inútiles y sectarios si son de su parroquia.

Si entras en debates con estos parroquianos no suelen ser conscientes que ya no hablan desde el altar de su templo, aunque sigan sin bajarse de la peana. Creen que contestan a los de su foro y su parroquia, esos que siempre, digas lo que digas, a veces verdaderas locuras, aplauso cerrado, a hombros, dos orejas y vuelta al ruedo. Siempre están al 100% de acuerdo contigo, se lo acabas de quitar de la boca, no se puede decir mejor y los demás, si alguien se atreve a decir algo en contra, todos unos fachas y, luego, como toque de humor, se deja caer el omnipresente cazafantasmas, el de los equidistantes,. Están y mal acostumbrados. Salir de la burbuja unánime a campo abierto requiere esforzarse un poco más, no me vas a arreglar con cuatro recursos de argumentario. Uno acaba perdiendo la capacidad argumental, hecho a que no hagan falta argumentos. Se te desafilan las uñas. No convencen ni poco ni mucho, como deberían suponer. La corrupción de la casa, salvo que es poca cosa, ya pasada y pagada porque los delincuentes pillados con el carrito de los helados se dieron de baja antes de entrar en la cárcel, no tienen nada que decir, todo bien para ellos, es cosa llevadera. Mucho han bajado el listón, quien alguno tenía de verdad. Seguimos haciéndole autocrítica a los demás, marca de la casa.


3 de agosto 2026

POLITIQUILLOS

Le preguntaba Margallo a una contertuliana que qué habría hecho Gran Bretaña si hubiéramos tenido la ocurrencia de enviarle ocho o diez decenas de miles de paisanos a invadir Gibraltar. Que se lo pregunten a Argentina. Desde luego, no nos iban a dar las gracias, como (no en nuestro nombre) se ha hecho al sátrapa marroquí para vergüenza nacional, asombro en las cancillerías y risión mundial. Entre Margallo y Albares hay ciertas diferencias. Las que van de ser un ministro a ser un mindundi. Si no fuera también trágico, sería sólo ridículo. Pero para algunos, según leo con pasmo, Sánchez y su gobierno sumiso e inoperante son algo así como una mezcla de Churchil, Alejandro Magno y Ghandi. Todo en ellos es verdad, transparencia, eficacia, siempre dando la cara, previsores, anticipándose a los problemas y dotándose de recursos. Ni una palabra sobre esa corrupción, hoy propia y extendida que. como tantas otras mentiras, decían antes que tanto les preocupaba, que era insoportable cuando era ajena. Acuerdo total en la parroquia, como en todos aquellos clubes, foros e iglesias en donde sólo piensa uno, el cura. Como Sánchez, ese hombre, no hay dos. A Dios gracias. La verdad es que más se va pareciendo a Nerón, ya tocando la lira en Tenerife. Miedo da lo que este señor y sus tropecientos asesores son capaces de urdir en un mes de molicie y asueto.

Como es costumbre, no merece la pena entrar en debates; hay dos formas de ver las cosas totalmente diferentes e incompatibles. Ocurre a menudo. Las guerras, invasiones, espionajes, golpes de estado, y muchas otras acciones, ya no son como en el siglo pasado, aunque sigamos usando las mismas palabras, mientras encontramos otras. Yo también leo cosas, análisis e interpretaciones en medios y en algunas homilías y hojas parroquiales que me resultan inconcebibles y que tampoco consigo entender. No es que sea nada nuevo, pero cada vez hay menos posibilidades de acuerdo. Hay quien ha trabajado a fondo el tema, asunto en el que tampoco pensaremos lo mismo en cuanto a atribuciones. Yo suelo descartar siempre a la extrema izquierda, a los separatistas, albaceas de terroristas y a la extrema derecha. Sus opiniones me parecen oportunistas, anacrónicas, vacías, retóricas, destructivas. No espero de ellos racionalidad, menos equilibrio y sensatez. En realidad, no cabe esperar nunca nada de ellos, si acaso ruido, enfrentamiento y dispersión. No aportan nada más que eso. Pero hubo dos partidos que deberían hoy entenderse en un acuerdo de mínimos para arrojar a la irrelevancia a todos esos mundos, antes marginales, que es su verdadero peso si no se cede a sus chantajes para gobernarse unos votos. Hoy hay un muro, un abismo en medio, cavado con grandes esfuerzos de ingeniería social, manipulación y propaganda (y sumisión acrítica), que hace imposible toda conversación pública o debate constructivo.

 

1 de agosto de 2026

¡DEJADME SOLO!

Sería ridículo si no fuese trágico. La soledad de España cuando tiene problemas por una política inmigratoria disparatada y unas relaciones internacionales que han conseguido dejarnos aislados cuando pintan bastos en el mundo. Solos, salvo compañías que más restan que suman, dejando aparte esos discursos casi siempre equivocados, grandilocuentes y a menudo quijotescos que nos han traído hasta aquí. Todo empezó con Zapatero, quedándose sentado ante la bandera de USA y con otros gestos hostiles hacia ese país, esos desafíos que tanto gustan a su parroquia, pero que tienen estas consecuencias y las tendrán peores. Sánchez ha rematado la jugada, dejándonos con pocos amigos, y ninguno ni útil ni relevante. Para él, Marruecos lo es. No pintamos nada, menos que nunca, y las relaciones internacionales no son lugar para lecciones morales, menos si no van respaldadas por otras fortalezas, esas que tampoco tenemos. La chulería no lo es y la moralina aún menos. Mejor un Kissinger que un san Francisco de Asís en un mundo sin reglas.

SI lo que ha ocurrido en Ceuta, un ensayo para una futura marcha verde definitiva, midiendo la capacidad de respuesta y la resolución del gobierno español, que ha dejado en evidencia ambas carencias, les pilló de sorpresa, apaga y vámonos. Si el CNI y los servicios de inteligencia militar habían avisado, como es de suponer, la cosa aún es más grave. Acaba el señor presidente dándole las gracias a Marruecos, al que debe pedir permiso para cada movimiento o atenerse a las consecuencias. Algún día sabremos el porqué. Y ya, de vacaciones. Maravilloso.

Completa el ridículo, ese ya particular y muy repartido, el esfuerzo coordinado o por libre de los feligreses más obtusos y entregados para retorcer las cosas hasta llegar a echarle las culpas al PP. Hace falta tener cinismo y cuajo. Estamos perdidos con esta tropa refractaria a la realidad a la que no hacen mella ni la corrupción, ni la mentira ni la incapacidad manifiesta.

 

31 de julio de 2026

INTELIGENCIA

Es inevitable hacerse muchas preguntas. ¿A qué se dedican y a quién vigilan los servicios de información, a los enemigos del país o a los del gobierno? ¿Cuándo vamos a tener un ministro de Exteriores serio y capaz, al servicio del Estado, no de su jefe? ¿Podemos llamar política exterior a este sindiós, un suicidio desde hace ya tiempo? Las fuerzas de seguridad, claramente insuficientes en esa frontera de riesgo, hoy de nuevo violada, ¿deben limitarse a mirar y contar los asaltantes? ¿El ejército no tiene entre sus misiones, tal vez la principal, evitar esto? ¿Nos acordaremos de las leyes y medidas de extranjería, regularizaciones de millones de extranjeros, nietos y primos, sucesivos efectos llamada y puertas abiertas a cuantos quieran venir, a la hora de votar? ¿Puede un gobierno y su presidente dirigir y salvar a un país cuando le falta tiempo, personal y recursos para salvarse a sí mismo? En fin, mal arreglo tiene la cosa cuando no hay nadie al frente o está en sus cosas y sus problemas más que en los del país. Hablemos de Ayuso.

viernes, 16 de enero de 2026

De gustos y preferencias

 

El año pasado escuché y traje por aquí un fragmento del Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach. Este año compartí en facebook esta versión sui generis y casi completa de esta obra magnífica. La escuché casi todas las mañanas de la navidad con los pelos de punta. Ambas versiones destacan la percusión, un acierto que se suma a los de la puesta en escena, el marco, Leipzig, las vestimentas y los instrumentos de la época, que intentan acercarnos a cómo se viviría en su momento esta música excelsa. Sí, cómo se viviría, que no sólo se trata de escuchar, sino de sentir. Hay una película de la que sale el fragmento citado, desgraciadamente en alemán y de pago, que me resulta imposible compartir.

Como ocurre con todas las creaciones sublimes, al disfrute estético específico se añade que te llevan a pensar. En este caso mis divagaciones, casi siempre improcedentes y peregrinas,  me encaminan a mirar otra maravilla, esta de creación colectiva, que es el lenguaje. Con sus precisiones y sus ambigüedades, sus conceptos generales y sus concreciones particulares, con nombres comunes o propios. Así, llamamos música a esta obra y también a los Clavelitos de la tuna, como llamamos ríos al Segura y al Danubio, perros a un caniche, a un mastín o a un san Bernardo, vino, tanto al de la cooperativa del pueblo de a un euro el litro como a un Château Lafite-Rothschild de 1.954, novela a Guerra y Paz o a El Quijote y también al último premio editorial destinado al olvido, y coche nombramos tanto a un Opel Corsa como a un Rolls Royce. Con las gentes ocurre igual. Personas fueron Bach, Pasteur, Isabel de Castilla, Hernán Cortés, Cleopatra, Cervantes, Mozart o Madame Curie, el doctor Fleming y la madre Teresa de Calcuta. También nos dicen que eran personas Hitler, Jack el destripador, Stalin, Mussolini, Lenin, Pol Pot y especímenes así. En lo que la especie ofrece en la actualidad, prefiero no entrar. Esa ambigüedad al nombrar las cosas, que permite hacer pasar por iguales las diferentes y señalar diferencias entre las idénticas para arrimar cada cual el ascua a su sardina, permite a la vez la literatura, la poesía, el comercio... y la política. La peor de las políticas, claro, aunque a veces duda uno si las hay de otras.

Hay cosas que están al alcance de todos, y las hay que no. Unas por falta de dinero, otras de conocimiento, aunque es universal la creencia de que, a la hora del reparto de los dones, todos pensemos que los dioses fueron tan cicateros con lo primero como generosos con lo segundo. Está claro que por muy igualitarios que queramos ser, nunca habría Rolls Royces (en realidad no habría ni un coche mediocre) para todos, ni suficiente Château Lafitte en las bodegas de Burdeos, y mucho menos una segunda vivienda en la playa para cada habitante del planeta. Los recursos del mundo no dan para tanto, aunque sí dan, quiero pensar, para que cada familia tuviese un techo, aunque modesto, patatas, agua limpia, pan o arroz, al menos lo esencial. No creo que todas las granjas del planeta alcancen siquiera para proporcionar un ala de pollo ni los mares un pescado de ración per cápita al día. Otra cosa es el reparto, claro. Que unos pocos tuvieran unas cosas prescindibles no está reñido con que a nadie le faltaran las vitales en un mundo donde más reina la austeridad y la pobreza que la opulencia y el derroche. 

Se puede pasar sin un Rolex o sin un bolso de Louis Vuitton. Hay quien vive de su fabricación y de la estupidez o el  derroche de quien los compra; pero no se puede prescindir de la comida, el agua o el techo. Si repartiéramos (incluso, si me apuras, si repartiésemos) todos los bienes existentes en el mundo entre sus habitantes, eliminando así las acumulaciones obscenas de algunas fortunas, el saldo medio iba a ser de pena. Cualquier occidental, por mal que le vaya, es un privilegiado, quejoso, probablemente igualitario y justiciero teórico sí, pero privilegiado. Tiene más de lo que le toca. Las cosas como son, que el papel y el discurso todo lo aguantan, las matemáticas no. Por eso la realidad se compadece tan mal con los reproches y declaraciones de solidarios de boquilla y de buenismos sin coste. Las sociedades prósperas, sobrealimentadas, hedonistas y perezosas, las nuestras, acaban por endurecer las arterias de sus ciudadanos. Y las caras. La esclerosis facial es tan frecuente como la arterial.  Por eso ya ni asombra ver a ciertos sujetos cantar las maravillas de sociedades a las que no se irían a vivir ni hartos de whisky. Aquí se indigna y protesta uno mejor. ¡Dónde va a parar! Sus golpes de pecho no ayudan a nadie, pero reconfortan al predicador. De forma que mejor estarían callados estos fariseos que andan por desiertos, cerros y quebradas digitales, mediáticas o parlamentarias, predicando la buena vieja (no diré nueva, porque tampoco lo es), siempre a una distancia prudencial de los paraísos que dicen ansiar para los demás. No faltan salomones que no dudarían en destruir todo aquello que a ellos, como a casi todos, no les alcanza. O me dan a mí un Rolls y una caja de ese vino o que se destruya todo aquello de que sólo disfrutan otros. Esa mezquindad envidiosa, destructiva y estéril, la igualación en la miseria, salvo para la dirigencia, ha sido la base de alguna ideología que, inconcebiblemente, aún hoy encuentra adeptos y defensores. Lógicamente entre los que en el fondo piensan que, llegado el caso, a ellos les tocaría quedar arriba, a salvo de la ruina y la opresión que dan por buenas para los demás. Que no me guarden la cría de esas familias ideológicas.

Confundiendo siempre valor con precio, todo lo medimos en dinero, olvidamos que hay otra clase de bienes, exquisiteces y excelencias que están al alcance de todos. Cuesta lo mismo escuchar este oratorio de Bach que una pieza de reggaetón. Incluso nada, como es el caso.  Lo mejor de la música y la literatura, por antiguo, ya no paga derechos de autor, su disfrute o su desdén ya dependen del gusto o de la intemperie que su ausencia puede producir en cada cual. Hay multitud de bibliotecas públicas, infinidad de conciertos, presentaciones de libros, conferencias, obras de teatro, museos, exposiciones de acceso gratuito, prensa y biblioteca de Alejandría digitales, incluso vídeos de youtube, tutoriales para aprender cualquier cosa antes reservada a una minoría. Por no hablar de los monumentos heredados que nos rodean o de la misma naturaleza. No tienen coste alguno, y languidecen, pasan desapercibidos, no merecen ni una mirada distraída, y llegan a desaparecer porque no acude ni cristo a disfrutar de esos placeres gratuitos. Algunos semovientes hablarán de elitismo. Es cosa de educación, de cultura, de interés, es cierto. Como lo es que quien quiere y pone algo de su parte, también dispone gratuitamente de la posibilidad de acceder a ellas y a estos bienes no demasiado valorados por tantos y tantos. Seguramente el que su disfrute requiera cierto esfuerzo no obra en su favor.

Malos referentes preferimos. Con las personas que en el mundo acaban siendo soportadas, aceptadas, incluso elegidas como gobernantes de algunos desgraciados países, ocurre igual. Se suele acabar optando por lo peor. Antes se impone el granel que el vino excelente, el reggaetón que el Bach político, el Corsa que el Rolls gubernamental, los que ejercen la fuerza que los que se atienen a la ley y a la razón, los apóstoles de la división que los de la concordia. Y, paradójicamente y como todos sabemos, sale infinitamente más caro un gobernante inútil, corrupto, indecente o irresponsable, virtudes que se realimentan entre sí y suelen venir juntas, que uno menos carismático y prepotente, pero austero, decente y eficaz. Los dogmas de las religiones políticas, las adhesiones inquebrantables, las etiquetas ideológicas estancas y excluyentes son los venenos que nos acaban emponzoñando como personas y como sociedad. 

Los dictadores son una desgracia que se suele imponer a las sociedades por la fuerza, mediante la represión y el acaparamiento del poder, que resulta difícil arrebatarles una vez instalados. Se suele olvidar que son los ciudadanos los que, cuando aún había tiempo para evitarlo, les abren las puertas de par en par, quienes los invocan; los que eligen para esos cargos lo peor que ofrece el mercado y la estación, cogiendo de la cesta las manzanas ya agusanadas, las naranjas con moho, la carne sobrevolada de moscas verdes. Porque a muchos les gusta, se identifican en esa mediocridad, o porque prefieren taparse ojos y oídos para dar por bueno lo que elige su entorno. Seguramente porque para ellos es un mal menor que se resignan a soportar y defender si ello les permite imponerse como grupo a la parte de la sociedad o del mundo que odian, que desprecian. Prefieren a los que llevan al conjunto a la división, el enfrentamiento, a la ruina unas veces y hasta a la guerra otras. Los elegidos son tan miserables como los electores que los alientan y mantienen en el poder, sólo para recibir la recompensa ruin de creerse bajo su mando mejores que los demás, de engañarse al escuchar que están como tribu en el lado correcto de una historia que, con esta tropa, suele terminar mal. Uno de los primeros síntomas de que una sociedad empieza a descomponerse es cuando ya mayoritariamente recela de la excelencia y aplaude la mediocridad, optando por una medianía que no ofenda sus propias límitaciones y carencias. Un segundo síntoma de alarma es cuando la ley y quienes la aplican empiezan a ser un estorbo, como los que se atreven a opinar o informar contracorriente. Luego, todo eso se suele almibarar con grandes palabras, pero, en el fondo de esas mentes, de esas doctrinas y esos sistemas extremos y totalitarios que muchos quisieran, de un signo o de otro, no hay más que miseria, rencor, envidia y mediocridad.

No, Trump, Putin, Erdogan, Díaz-Canel, Alí Jamenei, Xi Jinping, Maduro, Obian Nguema, Ortega, los jeques del Golfo, Lukashenko, Kin Jong-un y otros siniestros gobernantes de garrafón que el mundo padece, no son un castigo del cielo. Dice la World Population Review que actualmente en el mundo hay 53 dictaduras. En otras listas que he consultado no aparece Cuba como una de ellas, algo muy revelador. Ya escribía Karen Blixen en Memorias de África que, cuando los dioses quieren castigarnos, escuchan nuestras plegarias. Al menos, cuando caiga el meteorito o lleguen los bárbaros que muchos no dejan de invocar, que nos pille escuchando buena música, mejor que las milongas que nos cantan algunos orates foráneos y locales, que Dios confunda.

viernes, 15 de agosto de 2025

Bitácora veraniega

 

Una vez la mentira y el menosprecio a la promesa y la palabra dada se han instalado en la gobernanza y en la política en general, proceder de trileros que se mienten pero no se engañan, normalizada la promesa que confía, como única salida airosa, en la imposibilidad de cumplir lo acordado y prometido a la peña, entramos en el mundo desconocido de la metamentira, de la política cuántica, en la que una cosa puede ser verdad y mentira al mismo tiempo. Se habla para las parroquias respectivas, a las que se miente también para mantener la ilusión de que se ha conseguido algo. Por supuesto 'progresista', aunque sea pactando con el KuKluxKlan. Luego ya se verá. Unos y otros, confían a menudo, como decimos, en que lo acordado y vendido a la clientela sea imposible de cumplir. Se trata simplemente de ganar tiempo, aparentando tener algo que prometer cada obispo a su parroquia para conservar la silla gestatoria, que nunca falta quien la portee. A la sombra del palio simbólico de la prensa afín y los acólitos entregados. Aunque para ello haya que defender herejías. Lo malo es que, en esa amalgama societaria en la que no faltan los que quisieran acabar con todo, desguazar el país que odian y del que viven y repartirse los restos, es que a veces aparezca el número suficiente de votos para aprobar lo que no quieren ni los promotores. O lo que, simplemente, no es posible cumplir, que aún quedan jueces en Berlín y votantes con juicio. Hay temas, pues, en los que no merece la pena entrar a debatir, puro esperpento teatral, surrealismo político, una de las formas más elaboradas de corrupción, origen del desencanto, del desentendimiento y de la radicalidad extremista. Con su pan se lo coman. se trata de algo tan sencillo como no votar nunca a gente así.

 

Leo algún escrito parroquial con las oportunas glosas al Apocalipsis. Saben que lo que dicen no es cierto. Si el PP gobierna, sin duda, hará cosas que no gustarán, ni a los contrarios n a los propios. Con este gobierno pasa igual, salvo que ha hecho leyes indefendibles simplemente como pago por votos que tenían en contra a más del 70% de la población, incluidos sus votantes. Por ejemplo, la ley de amnistía.

Feijoo habla de derogar o retocar las 'leyes ideológicas' y concreta cuáles son: amnistía, ley del sí es sí, Memoria democrática, aspectos de la ley trans para impedir participación en competiciones deportivas, y aclara que la ley de la eutanasia no se tocará, por haber amplio consenso social. Y eso es lo que dice. Nada de prohibir la cebolla en la tortilla de patatas, obligar a rezar el ángelus, poner un pago por bañarse en la playa y otras medidas que han olvidado anunciar en esa delirante relación. Se puede estar en contra de un partido, se puede pedir el voto para el propio, pero no conviene mentir ni inventar. Para la parroquia vale, todos de acuerdo, fuera de ella, asombra.

De paso, olvida decir Feijoo que convendría derogar o retocar otras leyes, como recuperar el delito de convocatoria ilegal de referéndum, volver a agravar la malversación, aliviada a medida de los golpistas catalanes, recuperar la figura de la sedición, también desaparecida por otro pago a los apoyos de Junts y ERC, revertir, si se aprobara, todo lo que sea un cupo catalán, y otros desmanes parecidos. Y defender el uso del español en todas las escuelas de España si los padres lo piden, algo que parece racional y necesario. Seguramente, Feijoo se quedará más corto que largo en estas cosas. De forma, que no me han llegado a convencer ni mucho ni poco con ese sermón apocalíptico. Dense por contestados los sexadores de equidistantes. 🤣


Sobre eso de 'derogar las leyes ideológicas del sanchismo hay quien piensa —y no sin razones— que menos lobos. Claro que Rajoy mantuvo casi toda la legislación que criticaba, incluso tuvo que cesar al ministro de justicia por radical y desconectado del sentir general, como hará quien venga, sea cual fuere. También es un disparate decir que hay que derogar todas las leyes y medidas de los últimos gobiernos; ha habido cosas buenas, incluso muchas de ellas votadas por el PP, que sólo se habla de unas pocas leyes especialmente conlictivas. Pero Feijoo estará en su derecho, incluso en la obligación, de corregir desbarres, abusos y leyes producto de mercadeos indecentes. Es para lo que le votarán millones de españoles, esos que llaman fachas muchos que lo son más, sin entrar en más matices ni detalles. Y por lo que dejarán de votar o votarán en blanco muchos desencantados. Que la política es un mundo sucio, cruel y mentiroso, no es nada que no sepamos y, sálvese el que pueda, si alguien puede, que creo que no. Cuando un gobierno tiene que vivir pagando un peaje, día a día, medida a medida, ley a ley, incapaz de sacar adelante unos presupuestos en una legislatura bastante estéril, el jefe y sus más fieles acólitos deberían darse cuenta de que la cosa se acaba y que mantenerla con respiración asistida mediante pagos constantes, es perjudicial para todos, salvo para ellos, un pequeño grupo al mando. En las críticas a estos planes derogatorios hay observaciones atendibles, pero en la relación de plagas de Egipto, se han pasado varios países.

No se puede ser inteligente, tener información y decencia y dar por buenos chantajes, pagos, mercadeos, mentiras, injusticias y abusos. Hay a quien le falta alguna de esas virtudes, y a muchos, todas ellas. Borrell no es de esos bandarras dizque ilustrados que van firmando manifiestos por ahí.

El señor Trump, en una de esas órdenes ejecutivas que rubrica con una firma casi del tamaño de su estupidez, es capaz de creerse que, desde que a él se le pasó por el magín, el Golfo de México ha dejado de llamarse como desde hace siglos se venía llamando. Se equivoca, se sigue llamando igual, su poder no llega a tanto.

Hoy en el Congreso de los Diputados también van a jugar a esa magia performativa del Hágase la luz, y la luz se hizo. Las palabras como transformadoras de una realidad que, indiferente a estos abracadabras infantiles, sigue inmutable. Un reglamento de un órgano que suple su impotencia con estos entretenimientos, no puede cambiar lo que dispone el artículo 66 de la Constitución: «Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado». Ellos, por lo que parece, creen que sí, que para el césar, como para Dios, no hay nada imposible. Cada loco con su tema: ya que no somos capaces de presentar un presupuesto, como Dios manda (y también la Constitución esa que se pasan por el forro) pasemos el rato con los juegos florales del lenguaje dizque inclusivo. Ellos le llamarán como les parezca, pero esa institución se seguirá llamando Congreso de los diputados. Y el Golfo de México, golfo de México. Y la casa sin barrer.

No deja el agonizante amasijo gubernamental de hacer cualquier cosa menos lo necesario, lo urgente, lo que de verdad preocupa a los ciudadanos, cada vez más alejados de los que dicen representarlos. Lo decisivo suele responder a un chantaje, muchas otras cosas a la mera autoprotección y permanencia, aunque ya nadie sabe para qué, el resto es hacer como que se hace. La desafección, el alejamiento y el desinterés que producen los gerifaltes que deberían trabajar para todos, habitar la mesura, la centralidad y el mundo de lo real, es el fruto que cosechan siempre los que acechan en los extremos, afilándose las garras y viendo que otros hacen su trabajo de demolición de la moral pública. El resto ya se cae solo.

Una cosa es ser un país de interés turístico, al que acuden desde todo el mundo multitudes a disfrutar del sol, las playas, los monumentos y la gastronomía, y otra cosa es ser la risión del mundo. Cada vez más vienen más para ver asombrados cómo nos las arreglamos para sobrevivir a pesar de la incuria, la mediocridad, la corrupción y la desfachatez de la dirigencia. Lo nuestro parece un chiste de Gila. Sí, habrá que regular eso de los 'lobis', que cada vez huele peor.

Los peores de sus ciudadanos sólo cuestionan, incluso rechazan, la única nación que de verdad existe por estos lares: España. El Bonillo es una nación, España ni se sabe qué es. Esos quieren convertirla en un dudoso amasijo plurinacional asimétrico poblado por paletos a la greña. Si alguien habla de hacer país, sabemos que su liebre es moldear un trozo para separarlo del de todos, entre lamentos, invención de agravios y manipulación de la Historia común. No se admite más lealtad que la local, más a la tribu que al país, muestra de un aldeanismo disgregador, arcaico, egoísta, excluyente, insolidario, que hoy pasa por progresista. Se puede, y hasta se exige, mostrar con orgullo todas y cada una de las banderas, himnos, pertenencias y símbolos de la aldea, pero no los comunes, los nacionales, los del país, el único que tenemos. Los que desprecian esas cosas de todos, con su falta de fuste habitual, acusan de apropiación a los que aprecian lo que ellos ignoran y menoscaban. A menos que usemos esa palabra como la usaba Josep Pla: el país era su pueblo y poco más, Llofriu, el mas Pla, el Ampurdán, fuera de eso, todo era terra incognita, campo informe, ajeno y hostil, habitado por gente extraña, los bárbaros. A base de progresar, hemos recuperado el carlismo y ahora los más 'progresistas' van intentando recuperar el feudalismo y los reinos de Taifas con la boina bien calada.

Cuando se hacen leyes a medida de delincuentes y cuando se cuenta con tribunales afines que las den por buenas, como toda puerta que se abre para los propios, luego resulta que queda franca para los ajenos. Ocurrirá con más asuntos y escucharemos grandes cosas de los hoy consentidores intermitentes. Los Eres andaluces y los amaños de Montoro son obra de corruptos desorejados, aunque luego fueran dados por buenos por parlamentos que están para eso, para decir que sí a todo lo que se les mande. Y no vale taparse un ojo para conseguir ver bien o mal algo, según sea el desmán de los nuestros o de los ajenos. Tendría gracia que todos los sinvergüenzas aludidos escurrieran el bulto de sus desafueros.

Al final, el Tribunal Superior de Justicia Europeo tendrá que venir a poner orden y concierto en la serie de modificaciones venales y a medida del código penal y otras leyes urdidas o torturadas en potro parlamentario por el trilerismo gubernamental y societario. El tribunal europeo entenderá y, en contra de los intentos del señor Conde Pumpido, que quién lo nombra pues eso, tendrá la última palabra acerca de los Eres de Andalucía, malversación y autoamnistía. Ya nos han amonestado varias veces por la ley electoral europea paralizada como pago al PNV y, ahora, entra en escena un cupo catalán mercadeado como el último, por ahora, de los pagos del alquiler de la Moncloa. Aunque esta última barrabasada pudiera tener mal futuro, un pacto de pillo a pillo, de esos que se mienten pero no se engañan. Se promete lo que sea menester y luego, ya se verá. Es una obra en la que se actúa más para clientelas y parroquias que para los ciudadanos que acaban pagando la fiesta. Los sufragáneos, a verlas venir, a ver qué acuerdan vuesas mercedes en algún tugurio de Waterloo, donde las derrotas. El parlamento, ya si eso, está para lo que está, que es para poca cosa y nadie se determina a moverse y que el cencerro los delate. Mejor llevarles todo acordado, que si no se lían. Ver la tramitación de este engendro, si se produce, como las valoraciones en medios y redes sociales será un buen instrumento para medir desvergüenzas, sumisiones y ¡ay! progresismos.

Sánchez, en un debate televisivo, le dijo a Rajoy que no era una persona decente. Le faltó añadir que era un simple aficionado y que le sujetara el cubata, que iba a aprender lo que eran la verdadera indecencia, que incluye la arbitrariedad, la cesión continua a los chantajes, la corrupción económica y, la peor, la política, fundamento de su gobierno. Supera sus límites cada día, muestra de que no los tiene, como tampoco principios. Lo que sí tiene, y a millones, es cómplices por acción o por omisión, personas y personajes dispuestos a ser convertidos en ciudadanos de segunda con su propio voto, pero gobernadas por su amado líder. Por los suyos. Aunque, en realidad, los que escriben las leyes, los indultos, las amnistías, perdonan sus propias malversaciones y demás disparates, son los golpistas catalanes, que van triunfando. El Estado los derrotó y unos desalmados derrotan al Estado en nombre de estos enemigos del país para pagar el alquiler de la Moncloa. Los míos, dicen. Creo que esa propiedad opera al revés. No cabe mayor fanatismo irracional y sectario. Y no me vengan con memes, estampitas, recuerdos y puesandaquetús. No hay perro que no se parezca al amo.

Se empieza jugando con las palabras y se llega hasta donde estamos. Hasta donde los peores nos han llevado. Vendepatrias también es palabra muy actual. Nunca nos contaron que lo del traspaso de competencias iba a ser un proceso inacabable, y menos que llegaríamos a las transferencias bancarias, al simple pago en metálico. Esa vía tampoco parece tener fin. Habrá que pagar por apoyos para presupuestos, para cada día de agonía. Para una nueva investidura de la parte contratante de la segunda parte ya no quiero ni pensar.

Aún les parecía poco progubernamental y, desde hace tiempo, había prisa por hacerse con el grupo Prisa, dueño de El País y la SER. El dueño actual, el socio mayoritario, ese armenio de nombre impronunciable, no dio su brazo a torcer para embarcarse en la ruinosa creación de una canal de TV que todos llamaban 'TeleSánchez'. La creación y adjudicación de un nuevo canal en abierto era algo que nadie discutía y se ha paralizado al fallar el plan. Si se creaba era para la casa y para la causa. Sus peones, Contreras. Carlos Núñez y el holding de empresarios afines al gobierno Global Alconaba, al que Telefónica vendió recientemente su paquete de acciones, y demás, se harían con el mando y eso haría más gordo el caldo de la manipulación informativa. Había que combatir y silenciar a los 'pseudomedios', es decir, a los que informaban de verdad. Ver ciertos artículos o entrevistas en El País y la SER les deben haber puesto los pelos de punta. Es un indicador de debacle y desafección más fiable que las encuestas manipuladas de Tezanos, que no cree ni el mismo gobierno, pues no convoca elecciones a pesar de que su esbirro difunde la especie de que el Psoe las ganaría. Eso es otra más de las muchas corrupciones políticas que estamos sufriendo, la puesta al servicio propio de las instituciones que pagamos todos, eliminando todo resto de independencia.

Algunos periodistas? aún se atreven o se resignan a hacer de abajofirmantes de manifiestos que certifican su servilismo y arruinan definitivamente su prestigio, ya muy perjudicado. De perdidos al río, hay que unir la propia suerte a la del señor presidente. Otros, más listos, se van deslizando paso a paso hacia la verdad, la razón y la decencia, que hay que ir limpiando el expediente por si, como parece, el poder cambia de manos. La cercanía al poder proporciona muchos beneficios. Es humano acercarse al sol que más calienta. Pero no llegar a quemarse las alas, como Ícaro, con una cercanía excesiva que revele una total sumisión a un jefe, no a la verdad ni al bien común. Nadie es totalmente independiente, pero hay ciertos límites y hay quienes los han traspasado hasta el ridículo y el desprestigio irreversible. Esos no plegarán velas, no pueden, deberán seguir sirviendo a su señor, mientras dure. Luego ya veremos cómo se hace una reconversión industrial. Y abrimos un canal de youtube o un bar financiado por suscripción popular.

La selección inversa que se practica en un partido cuando se elimina (o se intenta) cualquier tipo de disidencia o de opinión alternativa. Las estrategias, la conveniencia se oponen a la igualdad, a la justicia, a la razón y al argumento. La lealtad convertida en sumisión acrítica. Quedan (y bien que se nota) en el partido los militantes más serviles y acríticos, los peores. Hay algunos que, al menos, callan, con la misma culpa pero evitando el ridículo. Los demás sobran. ¿Qué hacen aquí tipos como Felipe, Guerra, Page, Lambán, Leguina, Redondo y otros cientos de los mejores de los nuestros que se nos han vuelto de derechas y defienden irracionalmente ahora lo que nosotros defendíamos hace unos meses? Esa clase de militantes está demás. Lejos de nosotros la funesta manía de pensar, que decía la universidad de Cervera en tiempos de Fernando VII.

 En la llaga vuestro dedo con gran tino puesto habéis, que decía el marqués de Moncada en La Venganza de don Mendo. La mayoría de los artículos de prensa se centran en un asunto concreto, grave o leve, pero casi siempre circunstancial y tratado de forma previsible y epidérmica. Pocos sorprenden. Cada árbol suele producir el fruto que de él se espera, el que corresponde a su especie y al terreno del que chupa. Eso en el mejor de los casos; hay infinidad de árboles que no dan nada y a otros el injerto de la conveniencia les ha llevado a dar frutos imprevistos para la especie. Bien pagado, un almendro periodístico acaba dando limones. Un breve artículo de Carlos Marín-Blázquez va un poco más al fondo de forma sucinta, que otros han de escribir un libro para explicar una idea similar. Y sí, el rencor y el resentimiento hacia un enemigo común, real o imaginario, vivo o muerto, peligroso o inofensivo, suele ser el pegamento que mantiene unidos y parapetados dentro de los grupos a los miembros más entregados. Les gustan los muros, encastillarse y otear desde la garita o la almena a ver si ya llegan los bárbaros. Es inútil, por eso, apelar a razones, a datos ni a argumentos con ellos. Incluso es peor: la realidad les encorajina tanto más cuanto más les contradice. No puedo haber vivido equivocado ni perdido tanto tiempo en la almena, piensan, haciendo un gran esfuerzo por la falta de costumbre.

 Leo que Bolaños, siempre tan trabajador, en sus ratos libres y en compañía de otros anda urdiendo un anteproyecto de ley sobre la intromisión al derecho al honor que permita considerar «ilegítimas» grabaciones a otras personas según a quién, cómo y para qué. Algún malpensado habrá que llegue a sospechar que se refiere a un desesperado intento de invalidar como prueba grabaciones inoportunas y comprometedoras como las recogidas en el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre el cobro de mordidas y el amaño de obra pública de Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García. La ley 'Koldo', será. Y no sería raro que socios y apoyos también la consideren muy conveniente y puesta en razón. A todos les va la buena vida en ello y a algunos el evitar el trullo. Tiene futuro el proyecto de ley orgánica, pues.

La sastrería legal no para. Ya tienen los patrones que usaron para confeccionar otros trajes. Para cada problema y para cada necesidad tenemos una ley: la amnistía, la malversación, la sedición, la reforma de la justicia, la UCO en manos de la fiscalía, que quién la nombra pues eso, el intento de censura o control de los medios de comunicación hostiles, es decir, veraces... Esos cinco días de retiro y meditación dieron mucho de sí. Había que tapar la punta del iceberg cubriéndola de decretos, imprimir el BOE con tinta de calamar, antes de que más hielo salga a la superficie y tengamos un problema serio. Lo de la máquina del fango, que han resultado ser ellos mismos, el lawfare, los pseudomedios, la conspiración de las fuerzas del mal, el pues anda que tú, la estampita de Feijoo en piragua, en fin, esas cosas ya ni bastan ni cuelan más que entre los más fieles de la parroquia. Y ya se está hablando de la Dominicana, del petróleo de Venezuela, de la Delcy, del Pepiño, de Zapatero, y quedan muchos discos duros, teléfonos y memorias que transcribir. Es lo malo de depender de sinvergüenzas, delincuentes y corruptos, que, al final, la cosa se enreda y resulta difícil deslindar y diferenciar entre ellos. Esto hay que pararlo a tiempo, por lo civil o por lo criminal, antes que la gente llegue a pensar que la cosa ya venia de muy atrás.

The Times llama a Sánchez 'don Teflón', por la dificultad de que los escándalos se le adhieran, Aldama avisa de que tiene documentos acerca de turbios negocios de algunos renombrados y sonrientes próceres con el petróleo venezolano, que mancha mucho, pero también sabemos que Marlaska niega a la UCO los refuerzos que pide porque se le amontona el trabajo; nos enteramos de que algunas banderas que exhibían en manifas y mítines las ondeaban unos pendones, que el presidente envía una carta a la militancia insistiendo en que es víctima de una campaña de demolición moral, sin comerlo ni beberlo, y les explica cómo el partido es inflexible con la corrupción, pero eso sí, sólo cuando ya es imposible ocultarla ni atribuirla a bulos o a oscuras conspiraciones. Nos cuentan que la trama, cuando Ábalos era ministro, tenía un plan con algunos altos funcionarios de modificar el sistema de contratación de obras, aunque ni se nos pasa por la cabeza el motivo. Conocemos que el desde hace años todopoderoso y ubicuo Santos Cerdán, hoy un señor de marrón que pasaba por allí, fue quien negoció con Bildu a oscuras la entrega de Pamplona, una de las muchas líneas rojas que nunca, por estas que son cruces, iban a traspasar. La foto con Puigdemont, la parte contratante de la segunda parte, cuando el negocio de la amnistía ya era conocida. En fin, el día viene cargadito, la prensa canallesca no para. NI la UCO tampoco. Van a hablar con sus socios y apoyos que, aunque en las fotos ponen cara de hacer ascos, al final se enrollan que te cagas. Algo habrá que inventar.

 No convoco elecciones porque sé que las pierdo, que de Tezanos ni siquiera yo me fio, que tiene cuajo la cosa. No llevo al Congreso ni presupuestos, ni moción de confianza, porque tampoco tengo quien me los apruebe. Salvo mi corte, no tengo quien me quiera, pero cuento con la mayoría social y, sobre todo, con la razón. Mi gobierno, progresista, feminista y honrado, venía a salvar a España de la corrupción y no puedo dejar el trabajo a medias. Fíjate tú.

Yo no pondría la carga en el PP. Hay una confluencia de interés de supervivencia entre Sánchez y sus socios y apoyos. Todos ellos saben que, de convocar elecciones, las tienen perdidas, De forma que nada de dar al pueblo voz por el momento. Limpieza democrática, legal, pero sucia. Desde luego no debe ser muy reconfortante reconocer que estás donde estás en esas condiciones. Pero la alternativa es muy cruda. Permanecer en el poder ¿para qué? No se gobierna, pero se está, que viene a ser reconocer que ese era, es y será su mayor aspiración. Hoy la única. Los constituyentes nunca habían podido siquiera sospechar la creatividad de estos personajes, la astucia que decía Artur Mas y el desprecio a las formas y a los contrapoderes que han asimilado por ósmosis inversa desde sus socios catalanes y los de extrema izquierda. La moción, posiblemente tenga su momento, aunque la parálisis y el acorralamiento de la corrupción exige elecciones.

 El basilisco es un animal mitológico al que se le atribuía la capacidad de matar con la mirada. En otros seres viperinos, menos mitológicos pero no menos peligrosos, los ojos revelan igual deseo de fulminar. Esa mirada caliente lo dice ya todo. Es, más que un reproche, una sentencia a Cerdán. Mal de ojo para un cadáver político, otro más, mantenido artificialmente con vida como parapeto desde hace ya un tiempo. ¡Cuánta decencia y cuánto afán regenerador viajaba en aquel Peugeot!

La rehala de palmeros, sospechosamente silentes acerca del último marrón, callan asustados, aunque los más cafeteros y entregados siguen buzoneando a sus parroquianos memes y peroratas sobre pasadas corrupciones ajenas, en un paréntesis que quisiera hacer olvidar las propias de antes, durante y después. Sobre todo las de hoy mismo, de las que sabemos de la misa la mitad. Esto es una cacería de gente decente, se cuentan entre ellos, una confabulación, bulos, fangos, fachas con toga, pseudomedios y esas otras consignas de uso interno, tan vacías, tan viejas ya, tan desgastadas, pero aún operativas en la parroquia para intentar mantener la moral de la tropa hasta la desbandada final. De autocrítica, condena o reproche a los corruptos de la casa, encefalograma plano.

Como lo de las mordidas del Cerdán, secretario de organización que heredó el cargo de Ábalos, otro santo varón, lo publicó la SER, El País y el diariopuntoes de Ignacio Escolar, (¡vaya putada, qué deslaltad y qué ingratitud, por Dios!) no van a tener más remedio que darle crédito. Ya veremos a qué interés.

La Comisión Europea, en informe elevado al Tribunal Superior de Justicia de la UE, sostiene que la ley de amnistía no responde «a un objetivo de interés general», sino más bien «parece ser una autoamnistía» por formar parte de un acuerdo político para lograr la investidura del Gobierno de España y porque los beneficiarios han sido claves para aprobarla.

La Comisión hace ese diagnóstico en sus alegaciones a la cuestión prejudicial planteada por el Tribunal de Cuentas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la aplicación de la Ley Orgánica de Amnistía.

«Si hay respaldo para considerar que las autoamnistías en las que quien ostenta el poder político pretende blindarse garantizándose su inmunidad jurídica son contrarias al principio del Estado de derecho, parece que el mismo criterio habría que aplicar cuando quien está en el Gobierno garantiza la impunidad de sus socios a cambio del apoyo parlamentario», exponen los abogados de la Comisión Europea».

Esperemos que el Constitucional tome nota y se tiente los bolsillos antes de decidir acerca de la constitucionalidad de esta compraventa de votos indecente.

Decía que no en toda la prensa porque esta noticia la he podido leer en El Mundo, El Español, The Objective, El Independiente... pero no en El País, El Plural, ni diario.es ni Público. Nada que pueda sorprender.

Vi la escena en directo. La intervención viperina de una columnista del diario Público que, como opinión, sólo tiene el valor de ser la destilación y el retrato de una actitud muy entendida entre su peña, la marca de la casa y el sector. Descalifica con tópicos de dogma y argumentario un libro que, ante el aprieto de tener que justificar su crítica vitriólica, no tiene más remedio que reconocer que no ha leído. ¡Ah!, ¿era necesario? Es lo que estos feligreses suelen hacer con artículos, opiniones, periódicos enteros. Primero se lanza la opinión, luego, ya si eso, si alguien nos pregunta se informa uno sobre lo que ya ha opinado. En realidad, le venía a advertir a Cercas de que lleva tiempo saliéndose del redil, de paso que involuntariamente exhibía los procesos informativos, ideológicos y mentales que le habían llevado a sus conclusiones, en los que la realidad es prescindible. Ya no eres de los nuestros.

Me consuela y me duele escuchar esto. No se trata de ser socialista o de otro partido, se trata de ser decente o no serlo, como lo es el que habla. Y les duele a muchos militantes y cargos del partido, aún dignos, incluso a los no militantes que durante decenios votamos al PSOE, no a esta gentuza que hoy ópera bajo ese nombre. Y no se trata sólo de esta fontanera, hay muchos más en la casa. Y muy arriba.

Eduardo Madina. Perdió unas primarias. Pudo ser Secretario General del PSOE. El partido, la política y el país hubieran sido, sin duda, mucho mejores. Cuanto daño han hecho tan pocos, apoyados por muchos otros, es cierto.

Gracias y bienvenido al club de los fachas.

 Leo la prensa y también algunas publicaciones en foros y mentideros. En la prensa hay unos pocos que ven y cuentan lo que hay, bastantes que no ven ni hablan de lo que no quieren ver y muchos que dicen ver lo que quisieran que vieran los demás. Es decir, como se acostumbra. Abundan más los mandados que los pensantes.

Los activistas orgánicos o por libre en las redes se dividen en dos: los que hacen esfuerzos titánicos por urdir algún relato disculpatorio o favorable a su bando, una ceguera voluntaria, y los más cortitos, ruines y perezosos que se limitan a compartir entre su reducida e incondicional parroquia ristras de memes para neandertales como ellos. Todos sobre la maldad de sus enemigos políticos, resucitando casos a veces muy lejanos en el tiempo, cuando no inventados o falseados, mientras siguen inéditos en cuanto se refiere a las corrupciones de los suyos en la actualidad. Puro fanatismo sectario y disonancia cognitiva. Estos últimos ni merecen respuesta ni atención, no dan más de sí y su basura para forofos bordelinos no sale de la parroquia. Son ridículos, pero no peligrosos.

Al menos los primeros, intelectualmente algo más desarrollados, siendo usuarios de las mismas anteojeras hacen el esfuerzo de intentar argumentar algo, aunque sea retorciendo datos, torturando la realidad en su potro ideológico Olvidan lo inconveniente, reprochan, cuando no atribuyen a los demás, justo lo que hacen los suyos, a los que tan estérilmente intentan justificar y exonerar de culpa alguna. Malos argumentos y peores datos. La realidad sigue siendo un estorbo para esa subespecie. Aparece en su argumentario, cómo no, lo de la equidistancia, ese estado que, sin ser perfecto, supone un avance evolutivo respecto al sectarismo acrítico que ellos practican. Las fontanerías que vamos conociendo resultan ser restos del aparato franquista, que a estos gobernantes angelicales que venían a limpiar las cañerías, aún no les ha dado tiempo a desatascar. Como se ve, el nivel es pelágico.

sábado, 21 de junio de 2025

De la moral cuántica


Un conocimiento razonable de la Historia, el esfuerzo o la costumbre de dar a las palabras el sentido que realmente tienen, la capacidad de observación suficiente como para haber aprendido de la realidad unos axiomas difícilmente opinables, el respeto a los principios básicos de la física, la economía, la lógica y la psicología, todo ello son elementos que no resultan malos cimientos para llegar a unas conclusiones con ciertas posibilidades de plausibilidad. Desde luego permiten enfrentarte bien armado con lemas y relatos que no respetan ni el principio de no contradicción. Cuando enfrente tienes a alguien, persona o ideología, que quiere hacerte creer que son posibles a la vez una cosa y su contraria, muy rendido has de tener el cacumen para dar por bueno el embeleco. Ya conocemos personajes muy influyentes que viven en esas contradicciones, que gozan de una ética cuántica, inexplicable para los simples mortales, que a ellos les permite estar en dos lugares a la vez. Y no estar locos. 

Haber llegado muy arriba no impide que el arribista sea un rastacuero, antes bien, la carencia de principios estables y la falta de compromiso con la verdad más ayudan a medrar que lo dificultan. Eso sí, hace falta una corte de acólitos cuya prosperidad y posición dependan de su capacidad para mutar o, al menos, de fingir que su pensamiento va acompasándose a la ruta y a los virajes del jefe que lo nombró y lo mantiene. Gran parte de la labor de esta curia es, a partir de esa rendición ética e intelectual, trabajar para convencer a un número suficiente de parroquianos de que ahora es blanco lo que antes era negro. A los que no se acaban de convencer, se les compra, que los pagos no salen de su patrimonio. Cuando mayor sea el número de dependientes y más vayan aumentando los elementos cuya prosperidad o supervivencia dependan de las alturas de un poder que se quiere omnímodo, más posibilidades habrá de conservarlo. Puro socialismo del peor. 

El de esas dictaduras que tanto gustaban a los peores del sector y que, con mayor o menor disimulo, cada día gustan más a toda la parroquia. Es triste y descorazonador comprobar que muchos de los elementos que van vaciando de contenido las democracias hasta dejar de serlo, son bien recibidos si son los propios los que rebasan los listones. En realidad, son legión hoy en día los que no tendrían inconveniente en vivir en una dictablanda como la de Primo de Rivera si el dictador fuera de los suyos. Hizo carreteras, saneó la economía, puso orden en las cosas, un orden a nuestro gusto. Ha habido dictadores que han hecho cosas, que otros ni eso. Con esos argumentos no es raro que cada vez haya mas gente que no haga ascos a la posibilidad de emular a China o a la Rusia de Putin, dejando aparte los que desde siempre han dado por buenas las dictaduras de los de su ideología, sea Cuba, Venezuela o Nicaragua. En Bolivia, Morales pudo ser un violador, pero era de los nuestros, de los buenos, un antiimperialista, un antifascista. Con eso, incluso sólo con decirlo, basta y sobra.


viernes, 13 de junio de 2025

Día Nacional de la Caída del Guindo

Supongo que por todo esto, que ya era imposible de tapar y que ahora conocemos gracias a esa UCO que intentaron desacreditar antes de que se abriera la caja de los truenos, esos medios que, una vez leído el informe ese que no existía, ¡Oh, maravilla!, han tenido que plegar velas, corregir rumbo y rendirse a la evidencia. Una evidencia que ya venían destapando ciertos periódicos, molestos por veraces, que el gobierno, la sincronizada y la parroquia llamaban pseudomedios, fábricas de bulos, máquinas del fango y demás imaginativas excusas de mal pagador. Hemos descubierto, entre otras cosas, que muchos 'bulos' eran ciertos. A 'El Ojete', (neandertal dixit) le deberían pedir perdón, tanto el ministro de las obras públicas, los trenes, los puentes y las carreteras de donde han salido tantas mordidas, como los mariachis y turiferarios que prendían incienso y se santiguaban al oír nombrar a este periódico. Llevan meses y meses investigando y destapando algunas de las corrupciones que ahora se hacen evidentes e innegables. Intentaron de forma chapucera y desesperada desacreditar también a la UCO, que iba sabiendo ya demasiado y llegando a la almendra, y a los jueces, a esos que se meten donde no deben. Prensa, justicia y la Guardia Civil, siempre considerados enemigos por toda clase de delincuentes. Seguramente esa estrategia que ahora queda clara y desactivada la urdió, solo o con ayuda de otros, en aquellos famosos cinco días de permiso por asuntos propios, el señor presidente, que se las veía venir. Queda enterrado el relato de la conspiración, de la campaña coordinada de bulos, ese acoso injustificado de fachas con toga, pseudomedios y cloacas, un invento hoy se les vuelve en contra. Lo de la bomba lapa fue el último y desesperado intento de arrojar humo, una mentira, colosal y vergonzosa, que debiera haber puesto fin a muchas carreras ministeriales y periodísticas.

No, no son dos o tres sinvergüenzas que pasaban por la sede del partido, unos señores de marrón, que diría Gila, como alguno dice y quisiera pensar. Uno de estos torrentes fue el actor que interpretó el discurso de investidura, un convencido y sincero azote de la corrupción. El otro prenda, entre mordida y mordida, ha sido el mamporrero de los pactos, componendas y contratos de sastrería legislativa de su jefe con Junts, Esquerra o Bildu, aquí o en Ginebra. No era ná' lo del ojo. El núcleo duro del invento. Eran dos sucesivos Secretarios de Organización del Partido Socialista, nada más y nada menos, que vaya ojo para echar cluecas. Toda esa 'organización' cabía en un Peugeot. Y sí lo organizaron bien, sí. Y el Secretario General se va a llorar a Ferraz, pues la corrupción es cosa del partido, dice o sugiere, no del gobierno. Flaco favor le hace, además de añadir otra mentira a su larga lista. Las obras las otorgan los ministerios del gobierno, no el partido y, nadie salvo él tiene culpa de la confusión que su colonización de todo produce. Veremos hasta dónde abarca la organización criminal de la que se les acusa. Hacen falta manadas de altos cargos, dirigentes y funcionarios, conchabados para manipular concesiones de obra pública. Y no, llorar no es suficiente, hay que limpiar la casa y desalojar algunos inquilinos, si no a todos. Esto ya lo hemos vivido, con los mismos o con otros protagonistas. Y les hemos escuchado a unos y a otros decir lo mismo, reaccionar mal y cuando ya no había otro remedio. El retrato queda hecho y el resto es cosa de la justicia.

Lo más demoledor de la situación no es lo que ya sabemos, ni siquiera lo que seguramente acabaremos sabiendo. Lo peor para ellos es que algunos periodistas, no todos, han recordado de pronto que lo son. Han vislumbrado la posibilidad de que este gobierno dure menos de lo previsto y, claro, hay que huir a tiempo. Bienvenidos a la sobrevenida decencia los que se van acercando a ella, aunque sea por cálculo y conveniencia. El resto es irrecuperable para la verdad y la democracia, de la mano de algunos parroquianos que siguen con sus memes y peroratas. Los acólitos más fervorosos intentan relativizar, menguar o tapar estos gravísimos casos de corrupción, esa que venían a corregir, primera de sus mentiras, engaño fundacional. La corrupción existió, existe y existirá, porque siempre han existido también y antes los que, viniendo de los suyos, la consienten o la perdonan. Y no vale ni el tú más ni el nosotros menos. La justicia, como digo, dirá si la dejan, que esa es otra.


sábado, 7 de junio de 2025

Index

Es natural que la actual curia socialista haya incluido a The Objetctive en el primer lugar de su Index Librorum Prohibitorum. ¡Vade retro, Satanás! También, en esa lógica de pertenencia religiosa, se sigue que los acólitos hayan aceptado el ‘sea anatema’ prescrito y abominen de lo que allí se publica. Los ves persignarse a la vez que reprochan e intentan descalificar a los infieles que lo leen y manifiestan su acuerdo con algunas de las opiniones heréticas que en ese medio se publican. No es que se pongan a rebatir datos y argumentos, no; eso sería arduo, aparte de que requiere tenerlos mejores, que no suele ser el caso. El ministro Puente lo llama, con su habitual elegancia de neandertal, “El Ojete”, la parroquia se ríe y el problema queda resuelto y las críticas desactivadas. Al menos, eso creen.

Antonio Caño fue despedido fulminantemente de El País a raíz de un artículo premonitorio que —troppo vero— describía con demasiado acierto y crudeza el perfil de un político que ya apuntaba maneras. Se quedó corto. Le siguieron otros, empezando por Juan Luis Cebrián, su director, luego Savater y una lista no corta de sus más destacados colaboradores, de Ovejero a Trapiello, siempre molestos. Hoy, como ha ocurrido con algunos de los mejores periodistas del país, algunos de los citados escriben en The Objective. Un lujo. No se les rebate. Es difícil hacerlo. Mucho menos que intentar descalificarlos por el medio en el que publican: les mueve el rencor, añoran sus pasados momentos de gloria y su anterior influencia, están al servicio de las fuerzas oscuras, son unos fachas. Ese es el argumentario. No es necesario señalar en qué se equivocan, qué datos falsean, qué mentiras cuentan. No, simplemente escriben donde no deben. Son unos apóstatas. En realidad lo que se les pide es que se callen, que no importunen.

Gran parte de la anterior dirigencia del partido ha manifestado su rechazo a algunas de las leyes y medidas con las que Sánchez ha ido pagando (con lo que era de todos) los votos que en cada momento iba necesitando, dado que perdió las elecciones y necesita ir haciendo un continuo encaje de bolillos de cesiones a chantajes, pagos, equilibrios, engaños, regates, promesas de pillo a pillo y balones adelante. Indultos, amnistía, blanqueamiento de delincuentes, condonación de deuda a los que usaron el dinero de todos en financiar un proyecto partidista y delictivo, financiación singular para los más privilegiados y desleales, palacete por aquí, cesiones de competencias que deberían seguir siendo exclusivas del Estado por allá, modificación del código penal para eliminar el delito de sedición, reforma a medida del delito de malversación… Lo que en cada momento haya sido menester, barra libre. A los reproches a esa deriva, a los casos de corrupción o al recurso a las cloacas para intentar amordazar bocas, se unen algunos dirigentes actuales, como Page o Lambán, poco dispuestos a recibir en su culo las patadas merecidas por su jefe, o Madina, que hace unas declaraciones mostrando una decencia a la que el partido no nos tiene acostumbrados. Les dan por todos los lados, incluso arriman la tea de socarrar herejes muchos que para hacerlo abandonan su silencio habitual, cómplice y vergonzoso.

Los párrocos se ponen de los nervios y cada uno en su capilla lanza sermones apocalípticos y condenatorios: ¡Arderéis en los infiernos, malditos! El señor-ito no perdona los pecados de soberbia, de desacato, de desobediencia, de falta de lealtad. Lealtad entendida en el sentido estalinista, concepto que, si lo buscas en Google, se explica así: «La "lealtad estalinista" se refiere a la adhesión incondicional al líder y las políticas de Iósif Stalin, así como al culto a la personalidad que se desarrolló en torno a él. Implica la completa subordinación a la voluntad del estado y la represión de cualquier disidencia o pensamiento crítico".

 

miércoles, 4 de junio de 2025

De la Libertad de prensa

Lucha política, guerras culturales, batallas por el relato o contiendas electorales. La buena política, esa que tanto se echa de menos hoy, arte que, como la diplomacia, tiene por objetivo último evitar que los contribuyentes recurran a las escopetas, asume cuando pintan bastos el marco y el lenguaje bélico en sus estrategias y en sus campañas, tanto más cuanto peores son sus protagonistas. Estos generalotes civiles leen más a Sun Tzu y a Maquiavelo y a sus Artes de la Guerra que a Orwell, Anna Harendt, a Luther King o al mismo san Francisco de Asís. No escarmientan, no me estudian. Y no pocas veces esas guerrillas ideológicas promovidas y abonadas por estos miserables han llevado a enfrentamientos reales de unos países con sus vecinos o, lo que es peor, de compatriotas entre sí.

Aunque es frase que han usado muchos, fue Esquilo quien dijo por primera vez eso de que la verdad es la primera víctima de la guerra. También lo es en la paz cuando el debate político va ganando temperatura y las palabras que más fuerte se escuchan son las de los peores, los más indecentes, los más irresponsables, los más extremos y apocalípticos, los personajes más ambiciosos y carentes de principios. Una de las causas de la pérdida del rumbo es la desesperación, el acorralamiento que puede llevar al desafuero, al despropósito, al abuso, ruta hacia el extremismo y el caos. Hay que apartarse de los juicios y declaraciones de los profetas y evangelistas más recalentados, sean de quien sean y estén donde estén, que a veces están muy arriba. Las frases del Tenorio de Zorrilla parecen hoy un programa de gobierno:

Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.

Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.

Completado con el reproche de Quevedo a la diiosa Fortuna:

«Quéjanse que das a los delitos lo que se debe a los méritos, y los premios de la virtud al pecado; que encaramas en los tribunales a los que habías de subir a la horca, que das las dignidades a los que habías de quitar las orejas, y que empobreces y abates a quien debieras enriquecer.»

Un arma entre las preferidas de muchos jerarcas del gremio es la desinformación, el intento de confundir tanto a sus enemigos como al grueso de la población. Suele ser parte de su estrategia el mentir, ocultar, deformar los hechos, difundir infundios, embustes y patrañas, desacreditar al contrario hasta presentarlo como inhumano, encaramarse en la peana como el único salvador posible. Hacerse con el control o la dependencia sumisa de los medios de comunicación afines, es el primer objetivo estratégico, las primeras colinas y puentes que hay que tomar para imponerse en el terreno en disputa, que es el relato, no la verdad. La prensa adversa, la que cuestiona actos y desvela embustes, eso que ahora llaman bulos si son ajenos, pasa a ser uno de los principales enemigos a batir para el irresponsable y el falaz. Otro son los jueces.

Hubo un tiempo en que una dictadura podía cerrar un periódico, incluso volar su edificio, como hicieron con el diario Madrid. Hoy, no por falta de ganas, eso aún resulta imposible, pero vemos cómo se ataca con desvergüenza a los medios que no se someten servilmente a los dictados de un poder que se quiere indiscutido, inmune a todo control y crítica. Un poder que se intenta conservar a cualquier precio y usando cualquier arma, sin hacer prisioneros. Sería buen tema el de la financiación de los medios, vía subvenciones o publicidad, que les pueden llevar a la prosperidad o a la asfixia, según grado de docilidad y entrega a la causa.

Escribía Orwell en plena guerra civil española, a la que había acudido como voluntario a defender la república y la libertad, con tanta ingenuidad como poco tino, pues intentó hacerlo nada menos que desde las filas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), antes de alcanzar el uso de razón y de salir huyendo, más amenazado por los de su bando que por los del contrario. Huyó del leninismo de sus compañeros y de sus purgas purificadoras, no de Franco:

“… en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente (…) y en Londres vi periódicos que repetían estas mentiras e intelectuales entusiastas que articulaban superestructuras sentimentales alrededor de acontecimientos que jamás habían tenido lugar”.

“Si algo deprimente me ha enseñado esta guerra es que la prensa de izquierdas es tan falsa y deshonesta como la de derechas”.

Como vemos, Orwell era lo que hoy los más tontos y extremistas llamarían un equidistante. Y es todo un reto plantearse en qué periódico o medio hubiera aparecido o escrito Orwell hoy en España. Desde luego no en algunos de los preferidos por nuestro presidente y su curia. Antes en The Objective que en El Plural, por ejemplo.