
Una vez la mentira y el menosprecio a la promesa y la
palabra dada se han instalado en la gobernanza y en la política en general,
proceder de trileros que se mienten pero no se engañan, normalizada la promesa que confía, como única salida airosa, en la imposibilidad de cumplir lo acordado y prometido a la peña, entramos en el mundo
desconocido de la metamentira, de la política cuántica, en la que una cosa
puede ser verdad y mentira al mismo tiempo. Se habla para las parroquias respectivas, a las que se miente también
para mantener la ilusión de que se ha conseguido algo. Por supuesto
'progresista', aunque sea pactando con el KuKluxKlan. Luego ya se verá. Unos y
otros, confían a menudo, como decimos, en que lo acordado y vendido a la
clientela sea imposible de cumplir. Se trata simplemente de ganar tiempo,
aparentando tener algo que prometer cada obispo a su parroquia para conservar
la silla gestatoria, que nunca falta quien la portee. A la sombra del palio
simbólico de la prensa afín y los acólitos entregados. Aunque para ello haya
que defender herejías. Lo malo es que, en esa amalgama societaria en la que no
faltan los que quisieran acabar con todo, desguazar el país que odian y del que
viven y repartirse los restos, es que a veces aparezca el número suficiente de
votos para aprobar lo que no quieren ni los promotores. O lo que, simplemente,
no es posible cumplir, que aún quedan jueces en Berlín y votantes con juicio.
Hay temas, pues, en los que no merece la pena entrar a debatir, puro esperpento
teatral, surrealismo político, una de las formas más elaboradas de corrupción,
origen del desencanto, del desentendimiento y de la radicalidad extremista. Con
su pan se lo coman. se trata de algo tan sencillo como no votar nunca a gente
así.

Leo algún escrito parroquial con las oportunas glosas al
Apocalipsis. Saben que lo que dicen no es cierto. Si el PP gobierna, sin duda,
hará cosas que no gustarán, ni a los contrarios n a los propios. Con este
gobierno pasa igual, salvo que ha hecho leyes indefendibles simplemente como
pago por votos que tenían en contra a más del 70% de la población, incluidos
sus votantes. Por ejemplo, la ley de amnistía.
Feijoo habla de derogar o retocar las 'leyes ideológicas' y
concreta cuáles son: amnistía, ley del sí es sí, Memoria democrática, aspectos
de la ley trans para impedir participación en competiciones deportivas, y
aclara que la ley de la eutanasia no se tocará, por haber amplio consenso
social. Y eso es lo que dice. Nada de prohibir la cebolla en la tortilla de
patatas, obligar a rezar el ángelus, poner un pago por bañarse en la playa y
otras medidas que han olvidado anunciar en esa delirante relación. Se puede
estar en contra de un partido, se puede pedir el voto para el propio, pero no
conviene mentir ni inventar. Para la parroquia vale, todos de acuerdo, fuera de
ella, asombra.
De paso, olvida decir Feijoo que convendría derogar o
retocar otras leyes, como recuperar el delito de convocatoria ilegal de
referéndum, volver a agravar la malversación, aliviada a medida de los
golpistas catalanes, recuperar la figura de la sedición, también desaparecida
por otro pago a los apoyos de Junts y ERC, revertir, si se aprobara, todo lo
que sea un cupo catalán, y otros desmanes parecidos. Y defender el uso del
español en todas las escuelas de España si los padres lo piden, algo que parece
racional y necesario. Seguramente, Feijoo se quedará más corto que largo en estas cosas. De forma, que no me han llegado a convencer ni mucho ni
poco con ese sermón apocalíptico. Dense por contestados los sexadores de equidistantes. 

Sobre eso de 'derogar las leyes ideológicas del
sanchismo hay quien piensa —y no sin razones— que menos lobos. Claro que Rajoy mantuvo casi toda
la legislación que criticaba, incluso tuvo que cesar al ministro de justicia
por radical y desconectado del sentir general, como hará quien venga, sea cual
fuere. También es un disparate decir que hay que derogar todas las leyes y
medidas de los últimos gobiernos; ha habido cosas buenas, incluso muchas de
ellas votadas por el PP, que sólo se habla de unas pocas leyes especialmente conlictivas. Pero Feijoo
estará en su derecho, incluso en la obligación, de corregir desbarres, abusos y
leyes producto de mercadeos indecentes. Es para lo que le votarán millones de
españoles, esos que llaman fachas muchos que lo son más, sin entrar en más matices ni detalles. Y por
lo que dejarán de votar o votarán en blanco muchos desencantados. Que la
política es un mundo sucio, cruel y mentiroso, no es nada que no sepamos y,
sálvese el que pueda, si alguien puede, que creo que no. Cuando un gobierno
tiene que vivir pagando un peaje, día a día, medida a medida, ley a ley,
incapaz de sacar adelante unos presupuestos en una legislatura bastante estéril,
el jefe y sus más fieles acólitos deberían darse cuenta de que la cosa se acaba y
que mantenerla con respiración asistida mediante pagos constantes, es
perjudicial para todos, salvo para ellos, un pequeño grupo al mando. En las críticas a estos planes derogatorios hay observaciones atendibles, pero en la relación de plagas de
Egipto, se han pasado varios países.
No se puede ser inteligente, tener información y decencia y
dar por buenos chantajes, pagos, mercadeos, mentiras, injusticias y abusos. Hay
a quien le falta alguna de esas virtudes, y a muchos, todas ellas. Borrell no es
de esos bandarras dizque ilustrados que van firmando manifiestos por ahí.
El señor Trump, en una de esas órdenes ejecutivas que
rubrica con una firma casi del tamaño de su estupidez, es capaz de creerse que,
desde que a él se le pasó por el magín, el Golfo de México ha dejado de
llamarse como desde hace siglos se venía llamando. Se equivoca, se sigue
llamando igual, su poder no llega a tanto.
Hoy en el Congreso de los Diputados también van a jugar a
esa magia performativa del Hágase la luz, y la luz se hizo. Las palabras como
transformadoras de una realidad que, indiferente a estos abracadabras
infantiles, sigue inmutable. Un reglamento de un órgano que suple su impotencia
con estos entretenimientos, no puede cambiar lo que dispone el artículo 66 de
la Constitución: «Las Cortes Generales representan al pueblo español y están
formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado». Ellos, por lo que
parece, creen que sí, que para el césar, como para Dios, no hay nada imposible.
Cada loco con su tema: ya que no somos capaces de presentar un presupuesto,
como Dios manda (y también la Constitución esa que se pasan por el forro)
pasemos el rato con los juegos florales del lenguaje dizque inclusivo. Ellos le
llamarán como les parezca, pero esa institución se seguirá llamando Congreso de
los diputados. Y el Golfo de México, golfo de México. Y la casa sin barrer.
No deja el agonizante amasijo gubernamental de hacer
cualquier cosa menos lo necesario, lo urgente, lo que de verdad preocupa a los
ciudadanos, cada vez más alejados de los que dicen representarlos. Lo decisivo
suele responder a un chantaje, muchas otras cosas a la mera autoprotección y
permanencia, aunque ya nadie sabe para qué, el resto es hacer como que se hace.
La desafección, el alejamiento y el desinterés que producen los gerifaltes que
deberían trabajar para todos, habitar la mesura, la centralidad y el mundo de
lo real, es el fruto que cosechan siempre los que acechan en los extremos,
afilándose las garras y viendo que otros hacen su trabajo de demolición de la
moral pública. El resto ya se cae solo.

Una cosa es ser un país de interés turístico, al que acuden
desde todo el mundo multitudes a disfrutar del sol, las playas, los monumentos
y la gastronomía, y otra cosa es ser la risión del mundo. Cada vez más vienen
más para ver asombrados cómo nos las arreglamos para sobrevivir a pesar de la
incuria, la mediocridad, la corrupción y la desfachatez de la dirigencia. Lo
nuestro parece un chiste de Gila. Sí, habrá que regular eso de los 'lobis', que
cada vez huele peor.

Los peores de sus ciudadanos sólo cuestionan, incluso
rechazan, la única nación que de verdad existe por estos lares: España. El
Bonillo es una nación, España ni se sabe qué es. Esos quieren convertirla en un
dudoso amasijo plurinacional asimétrico poblado por paletos a la greña. Si
alguien habla de hacer país, sabemos que su liebre es moldear un trozo para
separarlo del de todos, entre lamentos, invención de agravios y manipulación de
la Historia común. No se admite más lealtad que la local, más a la tribu que al
país, muestra de un aldeanismo disgregador, arcaico, egoísta, excluyente,
insolidario, que hoy pasa por progresista. Se puede, y hasta se exige, mostrar
con orgullo todas y cada una de las banderas, himnos, pertenencias y símbolos
de la aldea, pero no los comunes, los nacionales, los del país, el único que
tenemos. Los que desprecian esas cosas de todos, con su falta de fuste
habitual, acusan de apropiación a los que aprecian lo que ellos ignoran y
menoscaban. A menos que usemos esa palabra como la usaba Josep Pla: el país era
su pueblo y poco más, Llofriu, el mas Pla, el Ampurdán, fuera de eso, todo era
terra incognita, campo informe, ajeno y hostil, habitado por gente extraña, los
bárbaros. A base de progresar, hemos recuperado el carlismo y ahora los más
'progresistas' van intentando recuperar el feudalismo y los reinos de Taifas
con la boina bien calada.

Cuando se hacen leyes a medida de delincuentes y cuando se
cuenta con tribunales afines que las den por buenas, como toda puerta que se
abre para los propios, luego resulta que queda franca para los ajenos. Ocurrirá
con más asuntos y escucharemos grandes cosas de los hoy consentidores
intermitentes. Los Eres andaluces y los amaños de Montoro son obra de corruptos
desorejados, aunque luego fueran dados por buenos por parlamentos que están
para eso, para decir que sí a todo lo que se les mande. Y no vale taparse un
ojo para conseguir ver bien o mal algo, según sea el desmán de los nuestros o
de los ajenos. Tendría gracia que todos los sinvergüenzas aludidos escurrieran
el bulto de sus desafueros.
Al final, el Tribunal Superior de Justicia Europeo tendrá
que venir a poner orden y concierto en la serie de modificaciones venales y a
medida del código penal y otras leyes urdidas o torturadas en potro
parlamentario por el trilerismo gubernamental y societario. El tribunal europeo
entenderá y, en contra de los intentos del señor Conde Pumpido, que quién lo
nombra pues eso, tendrá la última palabra acerca de los Eres de Andalucía,
malversación y autoamnistía. Ya nos han amonestado varias veces por la ley electoral
europea paralizada como pago al PNV y, ahora, entra en escena un cupo catalán
mercadeado como el último, por ahora, de los pagos del alquiler de la Moncloa.
Aunque esta última barrabasada pudiera tener mal futuro, un pacto de pillo a
pillo, de esos que se mienten pero no se engañan. Se promete lo que sea
menester y luego, ya se verá. Es una obra en la que se actúa más para
clientelas y parroquias que para los ciudadanos que acaban pagando la fiesta.
Los sufragáneos, a verlas venir, a ver qué acuerdan vuesas mercedes en algún
tugurio de Waterloo, donde las derrotas. El parlamento, ya si eso, está para lo
que está, que es para poca cosa y nadie se determina a moverse y que el
cencerro los delate. Mejor llevarles todo acordado, que si no se lían. Ver la
tramitación de este engendro, si se produce, como las valoraciones en medios y
redes sociales será un buen instrumento para medir desvergüenzas, sumisiones y
¡ay! progresismos.

Sánchez, en un debate televisivo, le dijo a Rajoy que no era
una persona decente. Le faltó añadir que era un simple aficionado y que le
sujetara el cubata, que iba a aprender lo que eran la verdadera indecencia, que
incluye la arbitrariedad, la cesión continua a los chantajes, la corrupción
económica y, la peor, la política, fundamento de su gobierno. Supera sus
límites cada día, muestra de que no los tiene, como tampoco principios. Lo que
sí tiene, y a millones, es cómplices por acción o por omisión, personas y
personajes dispuestos a ser convertidos en ciudadanos de segunda con su propio
voto, pero gobernadas por su amado líder. Por los suyos. Aunque, en realidad,
los que escriben las leyes, los indultos, las amnistías, perdonan sus propias
malversaciones y demás disparates, son los golpistas catalanes, que van
triunfando. El Estado los derrotó y unos desalmados derrotan al Estado en
nombre de estos enemigos del país para pagar el alquiler de la Moncloa. Los
míos, dicen. Creo que esa propiedad opera al revés. No cabe mayor fanatismo
irracional y sectario. Y no me vengan con memes, estampitas, recuerdos y
puesandaquetús. No hay perro que no se parezca al amo.

Se empieza jugando con las palabras y se llega hasta donde
estamos. Hasta donde los peores nos han llevado. Vendepatrias también es
palabra muy actual. Nunca nos contaron que lo del traspaso de competencias iba
a ser un proceso inacabable, y menos que llegaríamos a las transferencias
bancarias, al simple pago en metálico. Esa vía tampoco parece tener fin. Habrá
que pagar por apoyos para presupuestos, para cada día de agonía. Para una nueva
investidura de la parte contratante de la segunda parte ya no quiero ni pensar.

Aún les parecía poco progubernamental y, desde hace tiempo,
había prisa por hacerse con el grupo Prisa, dueño de El País y la SER. El dueño
actual, el socio mayoritario, ese armenio de nombre impronunciable, no dio su
brazo a torcer para embarcarse en la ruinosa creación de una canal de TV que
todos llamaban 'TeleSánchez'. La creación y adjudicación de un nuevo canal en
abierto era algo que nadie discutía y se ha paralizado al fallar el plan. Si se
creaba era para la casa y para la causa. Sus peones, Contreras. Carlos Núñez y
el holding de empresarios afines al gobierno Global Alconaba, al que Telefónica
vendió recientemente su paquete de acciones, y demás, se harían con el mando y
eso haría más gordo el caldo de la manipulación informativa. Había que combatir
y silenciar a los 'pseudomedios', es decir, a los que informaban de verdad. Ver
ciertos artículos o entrevistas en El País y la SER les deben haber puesto los
pelos de punta. Es un indicador de debacle y desafección más fiable que las
encuestas manipuladas de Tezanos, que no cree ni el mismo gobierno, pues no
convoca elecciones a pesar de que su esbirro difunde la especie de que el Psoe
las ganaría. Eso es otra más de las muchas corrupciones políticas que estamos
sufriendo, la puesta al servicio propio de las instituciones que pagamos todos,
eliminando todo resto de independencia.

Algunos periodistas? aún se atreven o se resignan a hacer de
abajofirmantes de manifiestos que certifican su servilismo y arruinan
definitivamente su prestigio, ya muy perjudicado. De perdidos al río, hay que
unir la propia suerte a la del señor presidente. Otros, más listos, se van
deslizando paso a paso hacia la verdad, la razón y la decencia, que hay que ir
limpiando el expediente por si, como parece, el poder cambia de manos. La
cercanía al poder proporciona muchos beneficios. Es humano acercarse al sol que
más calienta. Pero no llegar a quemarse las alas, como Ícaro, con una cercanía
excesiva que revele una total sumisión a un jefe, no a la verdad ni al bien
común. Nadie es totalmente independiente, pero hay ciertos límites y hay
quienes los han traspasado hasta el ridículo y el desprestigio irreversible.
Esos no plegarán velas, no pueden, deberán seguir sirviendo a su señor,
mientras dure. Luego ya veremos cómo se hace una reconversión industrial. Y
abrimos un canal de youtube o un bar financiado por suscripción popular.

La selección inversa que se practica en un partido cuando se
elimina (o se intenta) cualquier tipo de disidencia o de opinión alternativa.
Las estrategias, la conveniencia se oponen a la igualdad, a la justicia, a la
razón y al argumento. La lealtad convertida en sumisión acrítica. Quedan (y
bien que se nota) en el partido los militantes más serviles y acríticos, los
peores. Hay algunos que, al menos, callan, con la misma culpa pero evitando el
ridículo. Los demás sobran. ¿Qué hacen aquí tipos como Felipe, Guerra, Page,
Lambán, Leguina, Redondo y otros cientos de los mejores de los nuestros que se
nos han vuelto de derechas y defienden irracionalmente ahora lo que nosotros
defendíamos hace unos meses? Esa clase de militantes está demás. Lejos de
nosotros la funesta manía de pensar, que decía la universidad de Cervera en
tiempos de Fernando VII.

En la llaga vuestro dedo con gran tino puesto habéis, que
decía el marqués de Moncada en La Venganza de don Mendo. La mayoría de los
artículos de prensa se centran en un asunto concreto, grave o leve, pero casi siempre
circunstancial y tratado de forma previsible y epidérmica. Pocos sorprenden.
Cada árbol suele producir el fruto que de él se espera, el que corresponde a su
especie y al terreno del que chupa. Eso en el mejor de los casos; hay infinidad
de árboles que no dan nada y a otros el injerto de la conveniencia les ha
llevado a dar frutos imprevistos para la especie. Bien pagado, un almendro
periodístico acaba dando limones. Un breve artículo de Carlos Marín-Blázquez
va un poco más al fondo de forma sucinta, que otros han de escribir un libro para
explicar una idea similar. Y sí, el rencor y el resentimiento hacia un enemigo
común, real o imaginario, vivo o muerto, peligroso o inofensivo, suele ser el
pegamento que mantiene unidos y parapetados dentro de los grupos a los miembros
más entregados. Les gustan los muros, encastillarse y otear desde la garita o
la almena a ver si ya llegan los bárbaros. Es inútil, por eso, apelar a
razones, a datos ni a argumentos con ellos. Incluso es peor: la realidad les
encorajina tanto más cuanto más les contradice. No puedo haber vivido
equivocado ni perdido tanto tiempo en la almena, piensan, haciendo un gran
esfuerzo por la falta de costumbre.

Leo que Bolaños, siempre tan trabajador, en sus ratos libres
y en compañía de otros anda urdiendo un anteproyecto de ley sobre la
intromisión al derecho al honor que permita considerar «ilegítimas» grabaciones
a otras personas según a quién, cómo y para qué. Algún malpensado habrá que
llegue a sospechar que se refiere a un desesperado intento de invalidar como
prueba grabaciones inoportunas y comprometedoras como las recogidas en el
último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre
el cobro de mordidas y el amaño de obra pública de Santos Cerdán, José Luis
Ábalos y Koldo García. La ley 'Koldo', será. Y no sería raro que socios y
apoyos también la consideren muy conveniente y puesta en razón. A todos les va
la buena vida en ello y a algunos el evitar el trullo. Tiene futuro el proyecto
de ley orgánica, pues.
La sastrería legal no para. Ya tienen los patrones que
usaron para confeccionar otros trajes. Para cada problema y para cada necesidad
tenemos una ley: la amnistía, la malversación, la sedición, la reforma de la
justicia, la UCO en manos de la fiscalía, que quién la nombra pues eso, el
intento de censura o control de los medios de comunicación hostiles, es decir,
veraces... Esos cinco días de retiro y meditación dieron mucho de sí. Había que
tapar la punta del iceberg cubriéndola de decretos, imprimir el BOE con tinta
de calamar, antes de que más hielo salga a la superficie y tengamos un problema
serio. Lo de la máquina del fango, que han resultado ser ellos mismos, el
lawfare, los pseudomedios, la conspiración de las fuerzas del mal, el pues anda
que tú, la estampita de Feijoo en piragua, en fin, esas cosas ya ni bastan ni
cuelan más que entre los más fieles de la parroquia. Y ya se está hablando de
la Dominicana, del petróleo de Venezuela, de la Delcy, del Pepiño, de Zapatero,
y quedan muchos discos duros, teléfonos y memorias que transcribir. Es lo malo
de depender de sinvergüenzas, delincuentes y corruptos, que, al final, la cosa
se enreda y resulta difícil deslindar y diferenciar entre ellos. Esto hay que
pararlo a tiempo, por lo civil o por lo criminal, antes que la gente llegue a
pensar que la cosa ya venia de muy atrás.

The Times llama a Sánchez 'don Teflón', por la dificultad de
que los escándalos se le adhieran, Aldama avisa de que tiene documentos acerca
de turbios negocios de algunos renombrados y sonrientes próceres con el
petróleo venezolano, que mancha mucho, pero también sabemos que Marlaska niega
a la UCO los refuerzos que pide porque se le amontona el trabajo; nos enteramos
de que algunas banderas que exhibían en manifas y mítines las ondeaban unos
pendones, que el presidente envía una carta a la militancia insistiendo en que
es víctima de una campaña de demolición moral, sin comerlo ni beberlo, y les
explica cómo el partido es inflexible con la corrupción, pero eso sí, sólo
cuando ya es imposible ocultarla ni atribuirla a bulos o a oscuras
conspiraciones. Nos cuentan que la trama, cuando Ábalos era ministro, tenía un
plan con algunos altos funcionarios de modificar el sistema de contratación de
obras, aunque ni se nos pasa por la cabeza el motivo. Conocemos que el desde
hace años todopoderoso y ubicuo Santos Cerdán, hoy un señor de marrón que
pasaba por allí, fue quien negoció con Bildu a oscuras la entrega de Pamplona,
una de las muchas líneas rojas que nunca, por estas que son cruces, iban a
traspasar. La foto con Puigdemont, la parte contratante de la segunda parte,
cuando el negocio de la amnistía ya era conocida. En fin, el día viene
cargadito, la prensa canallesca no para. NI la UCO tampoco. Van a hablar con
sus socios y apoyos que, aunque en las fotos ponen cara de hacer ascos, al
final se enrollan que te cagas. Algo habrá que inventar.

No convoco elecciones porque sé que las pierdo, que de
Tezanos ni siquiera yo me fio, que tiene cuajo la cosa. No llevo al Congreso ni
presupuestos, ni moción de confianza, porque tampoco tengo quien me los
apruebe. Salvo mi corte, no tengo quien me quiera, pero cuento con la mayoría
social y, sobre todo, con la razón. Mi gobierno, progresista, feminista y
honrado, venía a salvar a España de la corrupción y no puedo dejar el trabajo a
medias. Fíjate tú.

Yo no pondría la carga en el PP. Hay una confluencia de
interés de supervivencia entre Sánchez y sus socios y apoyos. Todos ellos saben
que, de convocar elecciones, las tienen perdidas, De forma que nada de dar al
pueblo voz por el momento. Limpieza democrática, legal, pero sucia. Desde luego
no debe ser muy reconfortante reconocer que estás donde estás en esas
condiciones. Pero la alternativa es muy cruda. Permanecer en el poder ¿para
qué? No se gobierna, pero se está, que viene a ser reconocer que ese era, es y
será su mayor aspiración. Hoy la única. Los constituyentes nunca habían podido
siquiera sospechar la creatividad de estos personajes, la astucia que decía
Artur Mas y el desprecio a las formas y a los contrapoderes que han asimilado
por ósmosis inversa desde sus socios catalanes y los de extrema izquierda. La
moción, posiblemente tenga su momento, aunque la parálisis y el acorralamiento
de la corrupción exige elecciones.

El basilisco es un animal mitológico al que se le atribuía
la capacidad de matar con la mirada. En otros seres viperinos, menos
mitológicos pero no menos peligrosos, los ojos revelan igual deseo de fulminar.
Esa mirada caliente lo dice ya todo. Es, más que un reproche, una sentencia a Cerdán.
Mal de ojo para un cadáver político, otro más, mantenido artificialmente con
vida como parapeto desde hace ya un tiempo. ¡Cuánta decencia y cuánto afán
regenerador viajaba en aquel Peugeot!
La rehala de palmeros, sospechosamente silentes acerca del
último marrón, callan asustados, aunque los más cafeteros y entregados siguen
buzoneando a sus parroquianos memes y peroratas sobre pasadas corrupciones
ajenas, en un paréntesis que quisiera hacer olvidar las propias de antes,
durante y después. Sobre todo las de hoy mismo, de las que sabemos de la misa
la mitad. Esto es una cacería de gente decente, se cuentan entre ellos, una
confabulación, bulos, fangos, fachas con toga, pseudomedios y esas otras
consignas de uso interno, tan vacías, tan viejas ya, tan desgastadas, pero aún
operativas en la parroquia para intentar mantener la moral de la tropa hasta la
desbandada final. De autocrítica, condena o reproche a los corruptos de la
casa, encefalograma plano.
Como lo de las mordidas del Cerdán, secretario de
organización que heredó el cargo de Ábalos, otro santo varón, lo publicó la
SER, El País y el diariopuntoes de Ignacio Escolar, (¡vaya putada, qué
deslaltad y qué ingratitud, por Dios!) no van a tener más remedio que darle
crédito. Ya veremos a qué interés.
La Comisión Europea, en informe elevado al Tribunal Superior
de Justicia de la UE, sostiene que la ley de amnistía no responde «a un
objetivo de interés general», sino más bien «parece ser una autoamnistía» por
formar parte de un acuerdo político para lograr la investidura del Gobierno de
España y porque los beneficiarios han sido claves para aprobarla.
La Comisión hace ese diagnóstico en sus alegaciones a la
cuestión prejudicial planteada por el Tribunal de Cuentas ante el Tribunal de
Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la aplicación de la Ley Orgánica de
Amnistía.
«Si hay respaldo para considerar que las autoamnistías en
las que quien ostenta el poder político pretende blindarse garantizándose su
inmunidad jurídica son contrarias al principio del Estado de derecho, parece
que el mismo criterio habría que aplicar cuando quien está en el Gobierno
garantiza la impunidad de sus socios a cambio del apoyo parlamentario», exponen
los abogados de la Comisión Europea».
Esperemos que el Constitucional tome nota y se tiente los
bolsillos antes de decidir acerca de la constitucionalidad de esta compraventa
de votos indecente.
Decía que no en toda la prensa porque esta noticia la he
podido leer en El Mundo, El Español, The Objective, El Independiente... pero no
en El País, El Plural, ni diario.es ni Público. Nada que pueda sorprender.

Vi la escena en directo. La intervención viperina de una
columnista del diario Público que, como opinión, sólo tiene el valor de ser la
destilación y el retrato de una actitud muy entendida entre su peña, la marca
de la casa y el sector. Descalifica con tópicos de dogma y argumentario un
libro que, ante el aprieto de tener que justificar su crítica vitriólica, no
tiene más remedio que reconocer que no ha leído. ¡Ah!, ¿era necesario? Es lo
que estos feligreses suelen hacer con artículos, opiniones, periódicos enteros.
Primero se lanza la opinión, luego, ya si eso, si alguien nos pregunta se
informa uno sobre lo que ya ha opinado. En realidad, le venía a advertir a
Cercas de que lleva tiempo saliéndose del redil, de paso que involuntariamente
exhibía los procesos informativos, ideológicos y mentales que le habían llevado
a sus conclusiones, en los que la realidad es prescindible. Ya no eres de los
nuestros.

Me consuela y me duele escuchar esto. No se trata de ser
socialista o de otro partido, se trata de ser decente o no serlo, como lo es el
que habla. Y les duele a muchos militantes y cargos del partido, aún dignos,
incluso a los no militantes que durante decenios votamos al PSOE, no a esta
gentuza que hoy ópera bajo ese nombre. Y no se trata sólo de esta fontanera,
hay muchos más en la casa. Y muy arriba.
Eduardo Madina. Perdió unas primarias. Pudo ser Secretario
General del PSOE. El partido, la política y el país hubieran sido, sin duda,
mucho mejores. Cuanto daño han hecho tan pocos, apoyados por muchos otros, es
cierto.
Gracias y bienvenido al club de los fachas.
Leo la prensa y también algunas publicaciones en foros y
mentideros. En la prensa hay unos pocos que ven y cuentan lo que hay, bastantes
que no ven ni hablan de lo que no quieren ver y muchos que dicen ver lo que
quisieran que vieran los demás. Es decir, como se acostumbra. Abundan más los
mandados que los pensantes.
Los activistas orgánicos o por libre en las redes se dividen
en dos: los que hacen esfuerzos titánicos por urdir algún relato disculpatorio
o favorable a su bando, una ceguera voluntaria, y los más cortitos, ruines y
perezosos que se limitan a compartir entre su reducida e incondicional
parroquia ristras de memes para neandertales como ellos. Todos sobre la maldad
de sus enemigos políticos, resucitando casos a veces muy lejanos en el tiempo,
cuando no inventados o falseados, mientras siguen inéditos en cuanto se refiere
a las corrupciones de los suyos en la actualidad. Puro fanatismo sectario y
disonancia cognitiva. Estos últimos ni merecen respuesta ni atención, no dan
más de sí y su basura para forofos bordelinos no sale de la parroquia. Son
ridículos, pero no peligrosos.
Al menos los primeros, intelectualmente algo más
desarrollados, siendo usuarios de las mismas anteojeras hacen el esfuerzo de
intentar argumentar algo, aunque sea retorciendo datos, torturando la realidad
en su potro ideológico Olvidan lo inconveniente, reprochan, cuando no atribuyen
a los demás, justo lo que hacen los suyos, a los que tan estérilmente intentan
justificar y exonerar de culpa alguna. Malos argumentos y peores datos. La
realidad sigue siendo un estorbo para esa subespecie. Aparece en su argumentario,
cómo no, lo de la equidistancia, ese estado que, sin ser perfecto, supone un
avance evolutivo respecto al sectarismo acrítico que ellos practican. Las
fontanerías que vamos conociendo resultan ser restos del aparato franquista,
que a estos gobernantes angelicales que venían a limpiar las cañerías, aún no
les ha dado tiempo a desatascar. Como se ve, el nivel es pelágico.