sábado, 29 de agosto de 2026
Epístola del relevo de la guardia
miércoles, 12 de agosto de 2026
Bitácora veraniega 2026 -2-
Guionistas, voceros y parroquianos.
Pero la realidad es que el país sigue ardiendo por los cuatro costados, Ceuta ha sido invadida por una masa de decenas de miles de personas espoleadas para hacerlo. Ha habido muchos ahogados entre ellos, sin que sea motivo de escándalo en esta ocasión, seguramente porque no se le pueden echar las culpas al PP. Al sátrapa marroquí tal vez se le haya ido el asunto de las manos, viendo el asombro y el escándalo mundial, aunque la respuesta española ha sido débil, tardía, rendida y preocupante, por decir que ha habido alguna, aparte de darle las gracias. Los que han abandonado Ceuta se han ido porque han querido, aunque aún quedan unos miles que no están por la labor y hacen la vida difícil a los ceutíes. Tienen la habilidad de urdir leyes que crean más problemas de los que resuelven, a la vez que convierten otros en irresolubles.
El presidente sigue de vacaciones, en su ventorro tinerfeño, ajeno y alejado de estos engorros, incordios y pejigueras. Uniendo la desvergüenza al recochineo recomienda listas de libros y canciones, algo que sólo sirve para que la población vea en qué manos estamos, cínicas e irresponsables. Yo estoy bien. Para hacérselo mirar, él y los suyos. Porque a la peña o le parece bien o no le parece mal, como cabría esperar. No hay perro que no se le parezca el amo. Al menos no entremos en la distracción pretendida con la estúpida y desesperada agenda con la que quieren tapar o difuminar fuegos y problemas fronterizos, el panorama judicial para el gobierno y lo que queda de su partido, más que preocupante, agónico. Los dirigentes de los grupúsculos que le apoyan dentro y fuera del gobierno, cada cual a lo suyo, buscándose un futuro en algunas listas electorales para ir viviendo o postulándose para algún organismo internacional bien pagado, abonando el terreno de posibles nombramientos con dinero público, ese que no es de nadie y que con tanta alegría e irresponsabilidad derrochan. Al menos, que no pretendan que dediquemos un minuto a responderles, debatir (ya ni saben lo que es eso) o siquiera entrar a los trapos con los que quisieran torear al respetable. No, la foto del rey, el piso de Ayuso o el eclipse, no dan para tapar tanto, almas de cántaro. Seguid hablando de esas cosas dentro de la parroquia, pensad que hay alguien más fuera de ella que piensa como vosotros, encorajinaos, soltad vapores sulfurosos por las fauces, decidlo todo muy fuerte y muchas veces, insultad a quien piense distinto que, para vuestro pesar, es la mayoría, creed que eso os hará el caldo gordo en futuras elecciones, pero con vuestro pan os lo comáis. Seguid así, que vais bien y daos por contestados. No merece la pena perder tiempo y fuerzas respondiendo a señuelos, humos y embelecos.
11 de agosto 2026
De los humos
Artículo en El País de Federico J. González Tejera, al que no tengo el gusto de conocer ni ubicar:
miércoles, 5 de agosto de 2026
Bitácora veraniega 2026 -1-
Que haya descansado y dejado descansar pausando la publicación durante un tiempo de nuevas entradas en el blog no quiere decir que haya dejado de escribir a diario acerca de la actualidad. He llenado bastantes cuadernos, a cual más bonito, pero para uso interno. Como los personajes se repiten y de ellos no cabe esperar ninguna novedad positiva, ha sido mejor dejar de repetirme siguiendo el paso de este gobierno que, ayudado por sus socios y apoyos, parece empeñado en no dar una a derechas. En todos los sentidos de la frase. Porque ese, sobrevivir, es su único proyecto reconocible. Es su programa, su plan, su deseo y su miedo: evitar, por todos los medios, entregar democráticamente el gobierno a la oposición. Una vez sabemos que Zapatero cuando se señalaba la ceja, a la vez que lo imitaban sus entregados feligreses de dentro y de fuera de la farándula, con ello querían señalar hasta dónde les llegaba la corrupción. Ha resultado que, en realidad, tampoco es que les resulte insoportable, siquiera molesta, mientras sean ellos los que la protagonicen. La económica y la que aún es peor: la venta de impunidades, derechos, transferencias, palacetes en París, privilegios y lo que sea menester a cambio de votos. Con ello se desfigura todo, porque para seguir en el gobierno tienes que hacer precisamente todo lo contrario de lo que predicabas que harías si para ello se te entregaba el mando de la nación. Era también mentira, cosa que supimos desde el primer día. Ocupar el poder, para hacer con él lo que haga falta para mantenerlo, algo circular, una petición de principio, demostrando de paso que se carece de todo lo que se parezca a eso. Un fin tan definido y poderoso no necesita principios, es más, estos se convierten en un estorbo si nos llevaran al fin del propio gobierno.
No he publicado espístolas durante este tiempo porque acabaría siendo siempre la misma. Una promesa, una necesidad, un incumplimiento, un hacer lo contrario de lo prometido, buscar excusas, a veces peregrinas y risibles, para justificar tan rápida evolución ética y programática y, por último pero no mejor, entrega total de una parroquia que lo mismo hubieran aplaudido una cosa que la contraria. Es lo que vienen haciendo desde que este señor desgobierna y, con gente así, no cabe el debate, la argumentación ni el recurso a datos y realidades. Son cosas de la fe, y poco hay que hablar. Sobre todo cuando han perdido la costumbre y muchos la capacidad de argumentar. Acostumbrados a intervenir en la parroquia virtual entre feligreses telemáticos, cuando salen de ella, no conciben que alguien pueda pensar de otra forma. Llega el insulto, la descalificación, los fachas, los fascistas, los equidistantes y demás morralla. De paso, no falta un chute de autoestima, que deben de tener bastante desportillada, y se cuentan a si mismos lo mucho que leen, estudian y piensan, a diferencia de los contrarios, unos analfabetos embrutecidos. Si miraran la prensa que no es la del movimiento, verían que se están quedando en cuadro, que la inteligencia huye de ellos, como alguna vez hace decenios se les acercaba. No han dejado sin descalificar prácticamente a ninguna mente en buen uso y, como no hay perro que no se parezca al amo, aplauden y tienen por el colmo de la decencia y la objetividad a los pocos pero bien pagados periodistas que viven del bulo de llamar bulos a las verdades que dicen los demás.
Podríamos tener una epístola al mes o a la semana. Bastaría con fotocopiar la última y cambiar la fecha. Siempre ocurre lo mismo. El método no varía ni los protagonistas casi tampoco. Cambia el desmán, la ley perpetrada de encargo, el cambalache de votos por reformas legales o cesiones de privilegios en política territorial, el personaje modélico que se cae de la almena ética por el peso del botín. En fin, no había necesidad de molestarse uno ni molestar a los demás para repetir episodios tan parecidos como indecentes. Aquí van algunas notas de este verano, de esas que anoto en mis cuadernos o publico en facebook.
5 Agosto 2026
CEUTA, INCENDIOS Y VACACIONES
POLÍTCA EXTERIOR
UN GOBIERNO DECENTE
Dicen algunos que se dicen progresistas que no pueden
permitir un gobierno de derechas porque es necesario un gobierno ‘decente’.
Fíjate tú. Obviamente se refieren a uno con Ábalos, Cerdán, Leire Díaz y su
organización criminal para chantajear jueces, fiscales, periodistas que osen
investigar las corrupciones de miembros del partido y del gobierno, a los
directores de Correos, del Sepi, a los de Hacienda que no investigan a los de
la casa como los jefes y jefas de la Guardia Civil que investigan más a los
guardias que persiguen la corrupción que a los corruptos, y otros cientos así.
Un sindiós al servicio de una sola persona y su lista civil. Santos varones y santas hembras
aconsejados e iluminados éticamente por Zapatero, eso sí, sin afán patrimonial.
Sin duda a ti te parecerá el no va más de la decencia. Para hacérselo ver los creyentes. No
todo el mundo, afortunadamente tiene tan inmensas tragaderas. Aciertan,
cualquier gobierno futuro no puede ir más que a mejor, por mucho que la
feligresía se esfuerce en beatificar corruptos, inútiles y sectarios si son de
su parroquia.
Si entras en debates con estos parroquianos no suelen ser conscientes que ya no hablan desde el altar de su templo, aunque sigan sin bajarse de la peana. Creen que contestan a los de su foro y su parroquia, esos que siempre, digas lo que digas, a veces verdaderas locuras, provocan un aplauso cerrado, salida a hombros, dos orejas y vuelta al ruedo. Siempre están al 100% de acuerdo con el predicador, que se lo acaba de quitar de las bocas, no se puede decir mejor y los demás, si alguien se atreve a decir algo en contra, todos unos fachas. Y, luego, como toque de humor, se deja caer el omnipresente cazafantasmas, el de los equidistantes.
Están muy mal acostumbrados. Salir de la burbuja unánime a campo
abierto requiere esforzarse un poco más, no nos van a arreglar con cuatro
recursos de argumentario. Acaban perdiendo la capacidad argumental, hechos a
que no hagan falta argumentos. Se les desafilan las uñas. No convencen ni poco
ni mucho, como deberían suponer. De la inmensa corrupción de la casa, salvo que es poca
cosa, ya pasada y pagada insinúan, porque los delincuentes pillados con el carrito de los
helados se dieron de baja antes de entrar en la cárcel, no tienen nada que
decir, todo bien para ellos, es cosa llevadera. Mucho han bajado el listón,
quien alguno tenía de verdad. Seguimos haciéndole autocrítica a los demás,
marca de la casa.
3 de agosto 2026
POLITIQUILLOS
Le preguntaba Margallo a una contertuliana que qué habría
hecho Gran Bretaña si hubiéramos tenido la ocurrencia de enviarle ocho o diez
decenas de miles de paisanos a invadir Gibraltar. Que se lo pregunten a
Argentina. Desde luego, no nos iban a dar las gracias, como (no en nuestro
nombre) se ha hecho al sátrapa marroquí para vergüenza nacional, asombro en las
cancillerías y risión mundial. Entre Margallo y Albares hay ciertas
diferencias. Las que van de ser un ministro a ser un mindundi. Si no fuera también
trágico, sería sólo ridículo. Pero para algunos, según leo con pasmo, Sánchez y
su gobierno sumiso e inoperante son algo así como una mezcla de Churchil,
Alejandro Magno y Ghandi. Todo en ellos es verdad, transparencia, eficacia,
siempre dando la cara, previsores, anticipándose a los problemas y dotándose de
recursos. Ni una palabra sobre esa corrupción, hoy propia y extendida que. como
tantas otras mentiras, decían antes que tanto les preocupaba, que era
insoportable cuando era ajena. Acuerdo total en la parroquia, como en todos
aquellos clubes, foros e iglesias en donde sólo piensa uno, el cura. Como Sánchez,
ese hombre, no hay dos. A Dios gracias. La verdad es que más se va pareciendo a
Nerón, ya tocando la lira en Tenerife. Miedo da lo que este señor y sus
tropecientos asesores son capaces de urdir en un mes de molicie y asueto.
Como es costumbre, no merece la pena entrar en debates; hay
dos formas de ver las cosas totalmente diferentes e incompatibles. Ocurre a
menudo. Las guerras, invasiones, espionajes, golpes de estado, y muchas otras
acciones, ya no son como en el siglo pasado, aunque sigamos usando las mismas
palabras, mientras encontramos otras. Yo también leo cosas, análisis e
interpretaciones en medios y en algunas homilías y hojas parroquiales que me
resultan inconcebibles y que tampoco consigo entender. No es que sea nada
nuevo, pero cada vez hay menos posibilidades de acuerdo. Hay quien ha trabajado
a fondo el tema, asunto en el que tampoco pensaremos lo mismo en cuanto a
atribuciones. Yo suelo descartar siempre a la extrema izquierda, a los
separatistas, albaceas de terroristas y a la extrema derecha. Sus opiniones me
parecen oportunistas, anacrónicas, vacías, retóricas, destructivas. No espero
de ellos racionalidad, menos equilibrio y sensatez. En realidad, no cabe
esperar nunca nada de ellos, si acaso ruido, enfrentamiento y dispersión. No
aportan nada más que eso. Pero hubo dos partidos que deberían hoy entenderse en
un acuerdo de mínimos para arrojar a la irrelevancia a todos esos mundos, antes
marginales, que es su verdadero peso si no se cede a sus chantajes para
gobernarse unos votos. Hoy hay un muro, un abismo en medio, cavado con grandes
esfuerzos de ingeniería social, manipulación y propaganda (y sumisión
acrítica), que hace imposible toda conversación pública o debate constructivo.
1 de agosto de 2026
¡DEJADME SOLO!
Sería ridículo si no fuese trágico. La soledad de España
cuando tiene problemas por una política inmigratoria disparatada y unas
relaciones internacionales que han conseguido dejarnos aislados cuando pintan
bastos en el mundo. Solos, salvo compañías que más restan que suman, dejando
aparte esos discursos casi siempre equivocados, grandilocuentes y a menudo
quijotescos que nos han traído hasta aquí. Todo empezó con Zapatero, quedándose
sentado ante la bandera de USA y con otros gestos hostiles hacia ese país, esos
desafíos que tanto gustan a su parroquia, pero que tienen estas consecuencias y
las tendrán peores. Sánchez ha rematado la jugada, dejándonos con pocos amigos,
y ninguno ni útil ni relevante. Para él, Marruecos lo es. No pintamos nada,
menos que nunca, y las relaciones internacionales no son lugar para lecciones
morales, menos si no van respaldadas por otras fortalezas, esas que tampoco
tenemos. La chulería no lo es y la moralina aún menos. Mejor un Kissinger que
un san Francisco de Asís en un mundo sin reglas.
SI lo que ha ocurrido en Ceuta, un ensayo para una futura
marcha verde definitiva, midiendo la capacidad de respuesta y la resolución del
gobierno español, que ha dejado en evidencia ambas carencias, les pilló de
sorpresa, apaga y vámonos. Si el CNI y los servicios de inteligencia militar
habían avisado, como es de suponer, la cosa aún es más grave. Acaba el señor
presidente dándole las gracias a Marruecos, al que debe pedir permiso para cada
movimiento o atenerse a las consecuencias. Algún día sabremos el porqué. Y ya,
de vacaciones. Maravilloso.
Completa el ridículo, ese ya particular y muy repartido, el
esfuerzo coordinado o por libre de los feligreses más obtusos y entregados para
retorcer las cosas hasta llegar a echarle las culpas al PP. Hace falta tener
cinismo y cuajo. Estamos perdidos con esta tropa refractaria a la realidad a la
que no hacen mella ni la corrupción, ni la mentira ni la incapacidad
manifiesta.
31 de julio de 2026
INTELIGENCIA
Es inevitable hacerse muchas preguntas. ¿A qué se dedican y
a quién vigilan los servicios de información, a los enemigos del país o a los
del gobierno? ¿Cuándo vamos a tener un ministro de Exteriores serio y capaz, al
servicio del Estado, no de su jefe? ¿Podemos llamar política exterior a este
sindiós, un suicidio desde hace ya tiempo? Las fuerzas de seguridad, claramente
insuficientes en esa frontera de riesgo, hoy de nuevo violada, ¿deben limitarse
a mirar y contar los asaltantes? ¿El ejército no tiene entre sus misiones, tal
vez la principal, evitar esto? ¿Nos acordaremos de las leyes y medidas de
extranjería, regularizaciones de millones de extranjeros, nietos y primos,
sucesivos efectos llamada y puertas abiertas a cuantos quieran venir, a la hora
de votar? ¿Puede un gobierno y su presidente dirigir y salvar a un país cuando
le falta tiempo, personal y recursos para salvarse a sí mismo? En fin, mal
arreglo tiene la cosa cuando no hay nadie al frente o está en sus cosas y sus
problemas más que en los del país. Hablemos de Ayuso.
viernes, 16 de enero de 2026
De gustos y preferencias
El año pasado escuché y traje por aquí un fragmento del Oratorio
de Navidad de Johann Sebastian Bach. Este año compartí en facebook esta versión sui generis y casi completa de esta obra magnífica. La escuché casi todas las mañanas de la navidad
con los pelos de punta. Ambas versiones destacan la percusión, un acierto que se suma a los
de la puesta en escena, el marco, Leipzig, las vestimentas y los instrumentos de la
época, que intentan acercarnos a cómo se viviría en su momento esta música excelsa. Sí,
cómo se viviría, que no sólo se trata de escuchar, sino de sentir. Hay una película de la que sale el fragmento citado, desgraciadamente en alemán y de pago, que me resulta imposible compartir.
Como ocurre con todas las creaciones sublimes, al disfrute estético específico se añade que te llevan a pensar. En este caso mis divagaciones, casi siempre improcedentes y peregrinas, me encaminan a mirar otra maravilla, esta de creación colectiva, que es el lenguaje. Con sus precisiones y sus ambigüedades, sus conceptos generales y sus concreciones particulares, con nombres comunes o propios. Así, llamamos música a esta obra y también a los Clavelitos de la tuna, como llamamos ríos al Segura y al Danubio, perros a un caniche, a un mastín o a un san Bernardo, vino, tanto al de la cooperativa del pueblo de a un euro el litro como a un Château Lafite-Rothschild de 1.954, novela a Guerra y Paz o a El Quijote y también al último premio editorial destinado al olvido, y coche nombramos tanto a un Opel Corsa como a un Rolls Royce. Con las gentes ocurre igual. Personas fueron Bach, Pasteur, Isabel de Castilla, Hernán Cortés, Cleopatra, Cervantes, Mozart o Madame Curie, el doctor Fleming y la madre Teresa de Calcuta. También nos dicen que eran personas Hitler, Jack el destripador, Stalin, Mussolini, Lenin, Pol Pot y especímenes así. En lo que la especie ofrece en la actualidad, prefiero no entrar. Esa ambigüedad al nombrar las cosas, que permite hacer pasar por iguales las diferentes y señalar diferencias entre las idénticas para arrimar cada cual el ascua a su sardina, permite a la vez la literatura, la poesía, el comercio... y la política. La peor de las políticas, claro, aunque a veces duda uno si las hay de otras.
Hay cosas que están al alcance de todos, y las hay que no. Unas por falta de dinero, otras de conocimiento, aunque es universal la creencia de que, a la hora del reparto de los dones, todos pensemos que los dioses fueron tan cicateros con lo primero como generosos con lo segundo. Está claro que por muy igualitarios que queramos ser, nunca habría Rolls Royces (en realidad no habría ni un coche mediocre) para todos, ni suficiente Château Lafitte en las bodegas de Burdeos, y mucho menos una segunda vivienda en la playa para cada habitante del planeta. Los recursos del mundo no dan para tanto, aunque sí dan, quiero pensar, para que cada familia tuviese un techo, aunque modesto, patatas, agua limpia, pan o arroz, al menos lo esencial. No creo que todas las granjas del planeta alcancen siquiera para proporcionar un ala de pollo ni los mares un pescado de ración per cápita al día. Otra cosa es el reparto, claro. Que unos pocos tuvieran unas cosas prescindibles no está reñido con que a nadie le faltaran las vitales en un mundo donde más reina la austeridad y la pobreza que la opulencia y el derroche.
Se puede pasar sin un Rolex o sin un bolso de Louis Vuitton. Hay quien vive de su fabricación y de la estupidez o el derroche de quien los compra; pero no se puede prescindir de la comida, el agua o el techo. Si repartiéramos (incluso, si me apuras, si repartiésemos) todos los bienes existentes en el mundo entre sus habitantes, eliminando así las acumulaciones obscenas de algunas fortunas, el saldo medio iba a ser de pena. Cualquier occidental, por mal que le vaya, es un privilegiado, quejoso, probablemente igualitario y justiciero teórico sí, pero privilegiado. Tiene más de lo que le toca. Las cosas como son, que el papel y el discurso todo lo aguantan, las matemáticas no. Por eso la realidad se compadece tan mal con los reproches y declaraciones de solidarios de boquilla y de buenismos sin coste. Las sociedades prósperas, sobrealimentadas, hedonistas y perezosas, las nuestras, acaban por endurecer las arterias de sus ciudadanos. Y las caras. La esclerosis facial es tan frecuente como la arterial. Por eso ya ni asombra ver a ciertos sujetos cantar las maravillas de sociedades a las que no se irían a vivir ni hartos de whisky. Aquí se indigna y protesta uno mejor. ¡Dónde va a parar! Sus golpes de pecho no ayudan a nadie, pero reconfortan al predicador. De forma que mejor estarían callados estos fariseos que andan por desiertos, cerros y quebradas digitales, mediáticas o parlamentarias, predicando la buena vieja (no diré nueva, porque tampoco lo es), siempre a una distancia prudencial de los paraísos que dicen ansiar para los demás. No faltan salomones que no dudarían en destruir todo aquello que a ellos, como a casi todos, no les alcanza. O me dan a mí un Rolls y una caja de ese vino o que se destruya todo aquello de que sólo disfrutan otros. Esa mezquindad envidiosa, destructiva y estéril, la igualación en la miseria, salvo para la dirigencia, ha sido la base de alguna ideología que, inconcebiblemente, aún hoy encuentra adeptos y defensores. Lógicamente entre los que en el fondo piensan que, llegado el caso, a ellos les tocaría quedar arriba, a salvo de la ruina y la opresión que dan por buenas para los demás. Que no me guarden la cría de esas familias ideológicas.
Confundiendo siempre valor con precio, todo lo medimos
en dinero, olvidamos que hay otra clase de bienes, exquisiteces y excelencias que están al alcance de todos. Cuesta lo
mismo escuchar este oratorio de Bach que una pieza de reggaetón. Incluso nada, como es el caso. Lo mejor de la
música y la literatura, por antiguo, ya no paga derechos de autor, su disfrute o su desdén ya dependen del gusto o de la intemperie que su ausencia puede producir en cada cual. Hay multitud de bibliotecas
públicas, infinidad de conciertos, presentaciones de libros, conferencias,
obras de teatro, museos, exposiciones de acceso gratuito, prensa y biblioteca de Alejandría digitales, incluso vídeos de youtube, tutoriales para aprender cualquier cosa antes reservada a una minoría. Por no hablar de los monumentos
heredados que nos rodean o de la misma naturaleza. No tienen coste alguno, y languidecen, pasan desapercibidos, no merecen ni una mirada distraída, y
llegan a desaparecer porque no acude ni cristo a disfrutar de esos placeres
gratuitos. Algunos semovientes hablarán de elitismo. Es cosa de educación, de
cultura, de interés, es cierto. Como lo es que quien quiere y pone algo de su parte,
también dispone gratuitamente de la posibilidad de acceder a ellas y a estos
bienes no demasiado valorados por tantos y tantos. Seguramente el que su disfrute requiera cierto
esfuerzo no obra en su favor.
Malos referentes preferimos. Con las personas que en el mundo acaban siendo soportadas, aceptadas, incluso elegidas como gobernantes de algunos desgraciados países, ocurre igual. Se suele acabar optando por lo peor. Antes se impone el granel que el vino excelente, el reggaetón que el Bach político, el Corsa que el Rolls gubernamental, los que ejercen la fuerza que los que se atienen a la ley y a la razón, los apóstoles de la división que los de la concordia. Y, paradójicamente y como todos sabemos, sale infinitamente más caro un gobernante inútil, corrupto, indecente o irresponsable, virtudes que se realimentan entre sí y suelen venir juntas, que uno menos carismático y prepotente, pero austero, decente y eficaz. Los dogmas de las religiones políticas, las adhesiones inquebrantables, las etiquetas ideológicas estancas y excluyentes son los venenos que nos acaban emponzoñando como personas y como sociedad.
Los dictadores son una desgracia que se suele imponer a las sociedades por la fuerza, mediante la represión y el acaparamiento del poder, que resulta difícil arrebatarles una vez instalados. Se suele olvidar que son los ciudadanos los que, cuando aún había tiempo para evitarlo, les abren las puertas de par en par, quienes los invocan; los que eligen para esos cargos lo peor que ofrece el mercado y la estación, cogiendo de la cesta las manzanas ya agusanadas, las naranjas con moho, la carne sobrevolada de moscas verdes. Porque a muchos les gusta, se identifican en esa mediocridad, o porque prefieren taparse ojos y oídos para dar por bueno lo que elige su entorno. Seguramente porque para ellos es un mal menor que se resignan a soportar y defender si ello les permite imponerse como grupo a la parte de la sociedad o del mundo que odian, que desprecian. Prefieren a los que llevan al conjunto a la división, el enfrentamiento, a la ruina unas veces y hasta a la guerra otras. Los elegidos son tan miserables como los electores que los alientan y mantienen en el poder, sólo para recibir la recompensa ruin de creerse bajo su mando mejores que los demás, de engañarse al escuchar que están como tribu en el lado correcto de una historia que, con esta tropa, suele terminar mal. Uno de los primeros síntomas de que una sociedad empieza a descomponerse es cuando ya mayoritariamente recela de la excelencia y aplaude la mediocridad, optando por una medianía que no ofenda sus propias límitaciones y carencias. Un segundo síntoma de alarma es cuando la ley y quienes la aplican empiezan a ser un estorbo, como los que se atreven a opinar o informar contracorriente. Luego, todo eso se suele almibarar con grandes palabras, pero, en el fondo de esas mentes, de esas doctrinas y esos sistemas extremos y totalitarios que muchos quisieran, de un signo o de otro, no hay más que miseria, rencor, envidia y mediocridad.
No, Trump, Putin, Erdogan, Díaz-Canel, Alí Jamenei, Xi
Jinping, Maduro, Obian Nguema, Ortega, los jeques del Golfo, Lukashenko, Kin Jong-un
y otros siniestros gobernantes de garrafón que el mundo padece, no son un castigo del
cielo. Dice la World Population Review que actualmente en el mundo hay 53
dictaduras. En otras listas que he consultado no aparece Cuba como una
de ellas, algo muy revelador. Ya escribía Karen Blixen en Memorias de África
que, cuando los dioses quieren castigarnos, escuchan nuestras plegarias. Al
menos, cuando caiga el meteorito o lleguen los bárbaros que muchos no dejan de
invocar, que nos pille escuchando buena música, mejor que las milongas que nos
cantan algunos orates foráneos y locales, que Dios confunda.
viernes, 15 de agosto de 2025
Bitácora veraniega
Una vez la mentira y el menosprecio a la promesa y la palabra dada se han instalado en la gobernanza y en la política en general, proceder de trileros que se mienten pero no se engañan, normalizada la promesa que confía, como única salida airosa, en la imposibilidad de cumplir lo acordado y prometido a la peña, entramos en el mundo desconocido de la metamentira, de la política cuántica, en la que una cosa puede ser verdad y mentira al mismo tiempo. Se habla para las parroquias respectivas, a las que se miente también para mantener la ilusión de que se ha conseguido algo. Por supuesto 'progresista', aunque sea pactando con el KuKluxKlan. Luego ya se verá. Unos y otros, confían a menudo, como decimos, en que lo acordado y vendido a la clientela sea imposible de cumplir. Se trata simplemente de ganar tiempo, aparentando tener algo que prometer cada obispo a su parroquia para conservar la silla gestatoria, que nunca falta quien la portee. A la sombra del palio simbólico de la prensa afín y los acólitos entregados. Aunque para ello haya que defender herejías. Lo malo es que, en esa amalgama societaria en la que no faltan los que quisieran acabar con todo, desguazar el país que odian y del que viven y repartirse los restos, es que a veces aparezca el número suficiente de votos para aprobar lo que no quieren ni los promotores. O lo que, simplemente, no es posible cumplir, que aún quedan jueces en Berlín y votantes con juicio. Hay temas, pues, en los que no merece la pena entrar a debatir, puro esperpento teatral, surrealismo político, una de las formas más elaboradas de corrupción, origen del desencanto, del desentendimiento y de la radicalidad extremista. Con su pan se lo coman. se trata de algo tan sencillo como no votar nunca a gente así.
Leo algún escrito parroquial con las oportunas glosas al Apocalipsis. Saben que lo que dicen no es cierto. Si el PP gobierna, sin duda, hará cosas que no gustarán, ni a los contrarios n a los propios. Con este gobierno pasa igual, salvo que ha hecho leyes indefendibles simplemente como pago por votos que tenían en contra a más del 70% de la población, incluidos sus votantes. Por ejemplo, la ley de amnistía.
Feijoo habla de derogar o retocar las 'leyes ideológicas' y
concreta cuáles son: amnistía, ley del sí es sí, Memoria democrática, aspectos
de la ley trans para impedir participación en competiciones deportivas, y
aclara que la ley de la eutanasia no se tocará, por haber amplio consenso
social. Y eso es lo que dice. Nada de prohibir la cebolla en la tortilla de
patatas, obligar a rezar el ángelus, poner un pago por bañarse en la playa y
otras medidas que han olvidado anunciar en esa delirante relación. Se puede
estar en contra de un partido, se puede pedir el voto para el propio, pero no
conviene mentir ni inventar. Para la parroquia vale, todos de acuerdo, fuera de
ella, asombra.
De paso, olvida decir Feijoo que convendría derogar o
retocar otras leyes, como recuperar el delito de convocatoria ilegal de
referéndum, volver a agravar la malversación, aliviada a medida de los
golpistas catalanes, recuperar la figura de la sedición, también desaparecida
por otro pago a los apoyos de Junts y ERC, revertir, si se aprobara, todo lo
que sea un cupo catalán, y otros desmanes parecidos. Y defender el uso del
español en todas las escuelas de España si los padres lo piden, algo que parece
racional y necesario. Seguramente, Feijoo se quedará más corto que largo en estas cosas. De forma, que no me han llegado a convencer ni mucho ni
poco con ese sermón apocalíptico. Dense por contestados los sexadores de equidistantes.
Sobre eso de 'derogar las leyes ideológicas del sanchismo hay quien piensa —y no sin razones— que menos lobos. Claro que Rajoy mantuvo casi toda la legislación que criticaba, incluso tuvo que cesar al ministro de justicia por radical y desconectado del sentir general, como hará quien venga, sea cual fuere. También es un disparate decir que hay que derogar todas las leyes y medidas de los últimos gobiernos; ha habido cosas buenas, incluso muchas de ellas votadas por el PP, que sólo se habla de unas pocas leyes especialmente conlictivas. Pero Feijoo estará en su derecho, incluso en la obligación, de corregir desbarres, abusos y leyes producto de mercadeos indecentes. Es para lo que le votarán millones de españoles, esos que llaman fachas muchos que lo son más, sin entrar en más matices ni detalles. Y por lo que dejarán de votar o votarán en blanco muchos desencantados. Que la política es un mundo sucio, cruel y mentiroso, no es nada que no sepamos y, sálvese el que pueda, si alguien puede, que creo que no. Cuando un gobierno tiene que vivir pagando un peaje, día a día, medida a medida, ley a ley, incapaz de sacar adelante unos presupuestos en una legislatura bastante estéril, el jefe y sus más fieles acólitos deberían darse cuenta de que la cosa se acaba y que mantenerla con respiración asistida mediante pagos constantes, es perjudicial para todos, salvo para ellos, un pequeño grupo al mando. En las críticas a estos planes derogatorios hay observaciones atendibles, pero en la relación de plagas de Egipto, se han pasado varios países.
No se puede ser inteligente, tener información y decencia y dar por buenos chantajes, pagos, mercadeos, mentiras, injusticias y abusos. Hay a quien le falta alguna de esas virtudes, y a muchos, todas ellas. Borrell no es de esos bandarras dizque ilustrados que van firmando manifiestos por ahí.
El señor Trump, en una de esas órdenes ejecutivas que rubrica con una firma casi del tamaño de su estupidez, es capaz de creerse que, desde que a él se le pasó por el magín, el Golfo de México ha dejado de llamarse como desde hace siglos se venía llamando. Se equivoca, se sigue llamando igual, su poder no llega a tanto.
Hoy en el Congreso de los Diputados también van a jugar a
esa magia performativa del Hágase la luz, y la luz se hizo. Las palabras como
transformadoras de una realidad que, indiferente a estos abracadabras
infantiles, sigue inmutable. Un reglamento de un órgano que suple su impotencia
con estos entretenimientos, no puede cambiar lo que dispone el artículo 66 de
la Constitución: «Las Cortes Generales representan al pueblo español y están
formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado». Ellos, por lo que
parece, creen que sí, que para el césar, como para Dios, no hay nada imposible.
Cada loco con su tema: ya que no somos capaces de presentar un presupuesto,
como Dios manda (y también la Constitución esa que se pasan por el forro)
pasemos el rato con los juegos florales del lenguaje dizque inclusivo. Ellos le
llamarán como les parezca, pero esa institución se seguirá llamando Congreso de
los diputados. Y el Golfo de México, golfo de México. Y la casa sin barrer.
No deja el agonizante amasijo gubernamental de hacer
cualquier cosa menos lo necesario, lo urgente, lo que de verdad preocupa a los
ciudadanos, cada vez más alejados de los que dicen representarlos. Lo decisivo
suele responder a un chantaje, muchas otras cosas a la mera autoprotección y
permanencia, aunque ya nadie sabe para qué, el resto es hacer como que se hace.
La desafección, el alejamiento y el desinterés que producen los gerifaltes que
deberían trabajar para todos, habitar la mesura, la centralidad y el mundo de
lo real, es el fruto que cosechan siempre los que acechan en los extremos,
afilándose las garras y viendo que otros hacen su trabajo de demolición de la
moral pública. El resto ya se cae solo.
Una cosa es ser un país de interés turístico, al que acuden desde todo el mundo multitudes a disfrutar del sol, las playas, los monumentos y la gastronomía, y otra cosa es ser la risión del mundo. Cada vez más vienen más para ver asombrados cómo nos las arreglamos para sobrevivir a pesar de la incuria, la mediocridad, la corrupción y la desfachatez de la dirigencia. Lo nuestro parece un chiste de Gila. Sí, habrá que regular eso de los 'lobis', que cada vez huele peor.
Los peores de sus ciudadanos sólo cuestionan, incluso rechazan, la única nación que de verdad existe por estos lares: España. El Bonillo es una nación, España ni se sabe qué es. Esos quieren convertirla en un dudoso amasijo plurinacional asimétrico poblado por paletos a la greña. Si alguien habla de hacer país, sabemos que su liebre es moldear un trozo para separarlo del de todos, entre lamentos, invención de agravios y manipulación de la Historia común. No se admite más lealtad que la local, más a la tribu que al país, muestra de un aldeanismo disgregador, arcaico, egoísta, excluyente, insolidario, que hoy pasa por progresista. Se puede, y hasta se exige, mostrar con orgullo todas y cada una de las banderas, himnos, pertenencias y símbolos de la aldea, pero no los comunes, los nacionales, los del país, el único que tenemos. Los que desprecian esas cosas de todos, con su falta de fuste habitual, acusan de apropiación a los que aprecian lo que ellos ignoran y menoscaban. A menos que usemos esa palabra como la usaba Josep Pla: el país era su pueblo y poco más, Llofriu, el mas Pla, el Ampurdán, fuera de eso, todo era terra incognita, campo informe, ajeno y hostil, habitado por gente extraña, los bárbaros. A base de progresar, hemos recuperado el carlismo y ahora los más 'progresistas' van intentando recuperar el feudalismo y los reinos de Taifas con la boina bien calada.
Cuando se hacen leyes a medida de delincuentes y cuando se cuenta con tribunales afines que las den por buenas, como toda puerta que se abre para los propios, luego resulta que queda franca para los ajenos. Ocurrirá con más asuntos y escucharemos grandes cosas de los hoy consentidores intermitentes. Los Eres andaluces y los amaños de Montoro son obra de corruptos desorejados, aunque luego fueran dados por buenos por parlamentos que están para eso, para decir que sí a todo lo que se les mande. Y no vale taparse un ojo para conseguir ver bien o mal algo, según sea el desmán de los nuestros o de los ajenos. Tendría gracia que todos los sinvergüenzas aludidos escurrieran el bulto de sus desafueros.
Al final, el Tribunal Superior de Justicia Europeo tendrá
que venir a poner orden y concierto en la serie de modificaciones venales y a
medida del código penal y otras leyes urdidas o torturadas en potro
parlamentario por el trilerismo gubernamental y societario. El tribunal europeo
entenderá y, en contra de los intentos del señor Conde Pumpido, que quién lo
nombra pues eso, tendrá la última palabra acerca de los Eres de Andalucía,
malversación y autoamnistía. Ya nos han amonestado varias veces por la ley electoral
europea paralizada como pago al PNV y, ahora, entra en escena un cupo catalán
mercadeado como el último, por ahora, de los pagos del alquiler de la Moncloa.
Aunque esta última barrabasada pudiera tener mal futuro, un pacto de pillo a
pillo, de esos que se mienten pero no se engañan. Se promete lo que sea
menester y luego, ya se verá. Es una obra en la que se actúa más para
clientelas y parroquias que para los ciudadanos que acaban pagando la fiesta.
Los sufragáneos, a verlas venir, a ver qué acuerdan vuesas mercedes en algún
tugurio de Waterloo, donde las derrotas. El parlamento, ya si eso, está para lo
que está, que es para poca cosa y nadie se determina a moverse y que el
cencerro los delate. Mejor llevarles todo acordado, que si no se lían. Ver la
tramitación de este engendro, si se produce, como las valoraciones en medios y
redes sociales será un buen instrumento para medir desvergüenzas, sumisiones y
¡ay! progresismos.
Sánchez, en un debate televisivo, le dijo a Rajoy que no era una persona decente. Le faltó añadir que era un simple aficionado y que le sujetara el cubata, que iba a aprender lo que eran la verdadera indecencia, que incluye la arbitrariedad, la cesión continua a los chantajes, la corrupción económica y, la peor, la política, fundamento de su gobierno. Supera sus límites cada día, muestra de que no los tiene, como tampoco principios. Lo que sí tiene, y a millones, es cómplices por acción o por omisión, personas y personajes dispuestos a ser convertidos en ciudadanos de segunda con su propio voto, pero gobernadas por su amado líder. Por los suyos. Aunque, en realidad, los que escriben las leyes, los indultos, las amnistías, perdonan sus propias malversaciones y demás disparates, son los golpistas catalanes, que van triunfando. El Estado los derrotó y unos desalmados derrotan al Estado en nombre de estos enemigos del país para pagar el alquiler de la Moncloa. Los míos, dicen. Creo que esa propiedad opera al revés. No cabe mayor fanatismo irracional y sectario. Y no me vengan con memes, estampitas, recuerdos y puesandaquetús. No hay perro que no se parezca al amo.
Se empieza jugando con las palabras y se llega hasta donde estamos. Hasta donde los peores nos han llevado. Vendepatrias también es palabra muy actual. Nunca nos contaron que lo del traspaso de competencias iba a ser un proceso inacabable, y menos que llegaríamos a las transferencias bancarias, al simple pago en metálico. Esa vía tampoco parece tener fin. Habrá que pagar por apoyos para presupuestos, para cada día de agonía. Para una nueva investidura de la parte contratante de la segunda parte ya no quiero ni pensar.
Aún les parecía poco progubernamental y, desde hace tiempo, había prisa por hacerse con el grupo Prisa, dueño de El País y la SER. El dueño actual, el socio mayoritario, ese armenio de nombre impronunciable, no dio su brazo a torcer para embarcarse en la ruinosa creación de una canal de TV que todos llamaban 'TeleSánchez'. La creación y adjudicación de un nuevo canal en abierto era algo que nadie discutía y se ha paralizado al fallar el plan. Si se creaba era para la casa y para la causa. Sus peones, Contreras. Carlos Núñez y el holding de empresarios afines al gobierno Global Alconaba, al que Telefónica vendió recientemente su paquete de acciones, y demás, se harían con el mando y eso haría más gordo el caldo de la manipulación informativa. Había que combatir y silenciar a los 'pseudomedios', es decir, a los que informaban de verdad. Ver ciertos artículos o entrevistas en El País y la SER les deben haber puesto los pelos de punta. Es un indicador de debacle y desafección más fiable que las encuestas manipuladas de Tezanos, que no cree ni el mismo gobierno, pues no convoca elecciones a pesar de que su esbirro difunde la especie de que el Psoe las ganaría. Eso es otra más de las muchas corrupciones políticas que estamos sufriendo, la puesta al servicio propio de las instituciones que pagamos todos, eliminando todo resto de independencia.
Algunos periodistas? aún se atreven o se resignan a hacer de
abajofirmantes de manifiestos que certifican su servilismo y arruinan
definitivamente su prestigio, ya muy perjudicado. De perdidos al río, hay que
unir la propia suerte a la del señor presidente. Otros, más listos, se van
deslizando paso a paso hacia la verdad, la razón y la decencia, que hay que ir
limpiando el expediente por si, como parece, el poder cambia de manos. La
cercanía al poder proporciona muchos beneficios. Es humano acercarse al sol que
más calienta. Pero no llegar a quemarse las alas, como Ícaro, con una cercanía
excesiva que revele una total sumisión a un jefe, no a la verdad ni al bien
común. Nadie es totalmente independiente, pero hay ciertos límites y hay
quienes los han traspasado hasta el ridículo y el desprestigio irreversible.
Esos no plegarán velas, no pueden, deberán seguir sirviendo a su señor,
mientras dure. Luego ya veremos cómo se hace una reconversión industrial. Y
abrimos un canal de youtube o un bar financiado por suscripción popular.
La selección inversa que se practica en un partido cuando se elimina (o se intenta) cualquier tipo de disidencia o de opinión alternativa. Las estrategias, la conveniencia se oponen a la igualdad, a la justicia, a la razón y al argumento. La lealtad convertida en sumisión acrítica. Quedan (y bien que se nota) en el partido los militantes más serviles y acríticos, los peores. Hay algunos que, al menos, callan, con la misma culpa pero evitando el ridículo. Los demás sobran. ¿Qué hacen aquí tipos como Felipe, Guerra, Page, Lambán, Leguina, Redondo y otros cientos de los mejores de los nuestros que se nos han vuelto de derechas y defienden irracionalmente ahora lo que nosotros defendíamos hace unos meses? Esa clase de militantes está demás. Lejos de nosotros la funesta manía de pensar, que decía la universidad de Cervera en tiempos de Fernando VII.
La sastrería legal no para. Ya tienen los patrones que
usaron para confeccionar otros trajes. Para cada problema y para cada necesidad
tenemos una ley: la amnistía, la malversación, la sedición, la reforma de la
justicia, la UCO en manos de la fiscalía, que quién la nombra pues eso, el
intento de censura o control de los medios de comunicación hostiles, es decir,
veraces... Esos cinco días de retiro y meditación dieron mucho de sí. Había que
tapar la punta del iceberg cubriéndola de decretos, imprimir el BOE con tinta
de calamar, antes de que más hielo salga a la superficie y tengamos un problema
serio. Lo de la máquina del fango, que han resultado ser ellos mismos, el
lawfare, los pseudomedios, la conspiración de las fuerzas del mal, el pues anda
que tú, la estampita de Feijoo en piragua, en fin, esas cosas ya ni bastan ni
cuelan más que entre los más fieles de la parroquia. Y ya se está hablando de
la Dominicana, del petróleo de Venezuela, de la Delcy, del Pepiño, de Zapatero,
y quedan muchos discos duros, teléfonos y memorias que transcribir. Es lo malo
de depender de sinvergüenzas, delincuentes y corruptos, que, al final, la cosa
se enreda y resulta difícil deslindar y diferenciar entre ellos. Esto hay que
pararlo a tiempo, por lo civil o por lo criminal, antes que la gente llegue a
pensar que la cosa ya venia de muy atrás.
The Times llama a Sánchez 'don Teflón', por la dificultad de que los escándalos se le adhieran, Aldama avisa de que tiene documentos acerca de turbios negocios de algunos renombrados y sonrientes próceres con el petróleo venezolano, que mancha mucho, pero también sabemos que Marlaska niega a la UCO los refuerzos que pide porque se le amontona el trabajo; nos enteramos de que algunas banderas que exhibían en manifas y mítines las ondeaban unos pendones, que el presidente envía una carta a la militancia insistiendo en que es víctima de una campaña de demolición moral, sin comerlo ni beberlo, y les explica cómo el partido es inflexible con la corrupción, pero eso sí, sólo cuando ya es imposible ocultarla ni atribuirla a bulos o a oscuras conspiraciones. Nos cuentan que la trama, cuando Ábalos era ministro, tenía un plan con algunos altos funcionarios de modificar el sistema de contratación de obras, aunque ni se nos pasa por la cabeza el motivo. Conocemos que el desde hace años todopoderoso y ubicuo Santos Cerdán, hoy un señor de marrón que pasaba por allí, fue quien negoció con Bildu a oscuras la entrega de Pamplona, una de las muchas líneas rojas que nunca, por estas que son cruces, iban a traspasar. La foto con Puigdemont, la parte contratante de la segunda parte, cuando el negocio de la amnistía ya era conocida. En fin, el día viene cargadito, la prensa canallesca no para. NI la UCO tampoco. Van a hablar con sus socios y apoyos que, aunque en las fotos ponen cara de hacer ascos, al final se enrollan que te cagas. Algo habrá que inventar.
Yo no pondría la carga en el PP. Hay una confluencia de interés de supervivencia entre Sánchez y sus socios y apoyos. Todos ellos saben que, de convocar elecciones, las tienen perdidas, De forma que nada de dar al pueblo voz por el momento. Limpieza democrática, legal, pero sucia. Desde luego no debe ser muy reconfortante reconocer que estás donde estás en esas condiciones. Pero la alternativa es muy cruda. Permanecer en el poder ¿para qué? No se gobierna, pero se está, que viene a ser reconocer que ese era, es y será su mayor aspiración. Hoy la única. Los constituyentes nunca habían podido siquiera sospechar la creatividad de estos personajes, la astucia que decía Artur Mas y el desprecio a las formas y a los contrapoderes que han asimilado por ósmosis inversa desde sus socios catalanes y los de extrema izquierda. La moción, posiblemente tenga su momento, aunque la parálisis y el acorralamiento de la corrupción exige elecciones.
La rehala de palmeros, sospechosamente silentes acerca del
último marrón, callan asustados, aunque los más cafeteros y entregados siguen
buzoneando a sus parroquianos memes y peroratas sobre pasadas corrupciones
ajenas, en un paréntesis que quisiera hacer olvidar las propias de antes,
durante y después. Sobre todo las de hoy mismo, de las que sabemos de la misa
la mitad. Esto es una cacería de gente decente, se cuentan entre ellos, una
confabulación, bulos, fangos, fachas con toga, pseudomedios y esas otras
consignas de uso interno, tan vacías, tan viejas ya, tan desgastadas, pero aún
operativas en la parroquia para intentar mantener la moral de la tropa hasta la
desbandada final. De autocrítica, condena o reproche a los corruptos de la
casa, encefalograma plano.
Como lo de las mordidas del Cerdán, secretario de
organización que heredó el cargo de Ábalos, otro santo varón, lo publicó la
SER, El País y el diariopuntoes de Ignacio Escolar, (¡vaya putada, qué
deslaltad y qué ingratitud, por Dios!) no van a tener más remedio que darle
crédito. Ya veremos a qué interés.
La Comisión Europea, en informe elevado al Tribunal Superior de Justicia de la UE, sostiene que la ley de amnistía no responde «a un objetivo de interés general», sino más bien «parece ser una autoamnistía» por formar parte de un acuerdo político para lograr la investidura del Gobierno de España y porque los beneficiarios han sido claves para aprobarla.
La Comisión hace ese diagnóstico en sus alegaciones a la
cuestión prejudicial planteada por el Tribunal de Cuentas ante el Tribunal de
Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la aplicación de la Ley Orgánica de
Amnistía.
«Si hay respaldo para considerar que las autoamnistías en
las que quien ostenta el poder político pretende blindarse garantizándose su
inmunidad jurídica son contrarias al principio del Estado de derecho, parece
que el mismo criterio habría que aplicar cuando quien está en el Gobierno
garantiza la impunidad de sus socios a cambio del apoyo parlamentario», exponen
los abogados de la Comisión Europea».
Esperemos que el Constitucional tome nota y se tiente los
bolsillos antes de decidir acerca de la constitucionalidad de esta compraventa
de votos indecente.
Decía que no en toda la prensa porque esta noticia la he
podido leer en El Mundo, El Español, The Objective, El Independiente... pero no
en El País, El Plural, ni diario.es ni Público. Nada que pueda sorprender.
Vi la escena en directo. La intervención viperina de una columnista del diario Público que, como opinión, sólo tiene el valor de ser la destilación y el retrato de una actitud muy entendida entre su peña, la marca de la casa y el sector. Descalifica con tópicos de dogma y argumentario un libro que, ante el aprieto de tener que justificar su crítica vitriólica, no tiene más remedio que reconocer que no ha leído. ¡Ah!, ¿era necesario? Es lo que estos feligreses suelen hacer con artículos, opiniones, periódicos enteros. Primero se lanza la opinión, luego, ya si eso, si alguien nos pregunta se informa uno sobre lo que ya ha opinado. En realidad, le venía a advertir a Cercas de que lleva tiempo saliéndose del redil, de paso que involuntariamente exhibía los procesos informativos, ideológicos y mentales que le habían llevado a sus conclusiones, en los que la realidad es prescindible. Ya no eres de los nuestros.
Me consuela y me duele escuchar esto. No se trata de ser socialista o de otro partido, se trata de ser decente o no serlo, como lo es el que habla. Y les duele a muchos militantes y cargos del partido, aún dignos, incluso a los no militantes que durante decenios votamos al PSOE, no a esta gentuza que hoy ópera bajo ese nombre. Y no se trata sólo de esta fontanera, hay muchos más en la casa. Y muy arriba.
Eduardo Madina. Perdió unas primarias. Pudo ser Secretario
General del PSOE. El partido, la política y el país hubieran sido, sin duda,
mucho mejores. Cuanto daño han hecho tan pocos, apoyados por muchos otros, es
cierto.
Gracias y bienvenido al club de los fachas.
Los activistas orgánicos o por libre en las redes se dividen
en dos: los que hacen esfuerzos titánicos por urdir algún relato disculpatorio
o favorable a su bando, una ceguera voluntaria, y los más cortitos, ruines y
perezosos que se limitan a compartir entre su reducida e incondicional
parroquia ristras de memes para neandertales como ellos. Todos sobre la maldad
de sus enemigos políticos, resucitando casos a veces muy lejanos en el tiempo,
cuando no inventados o falseados, mientras siguen inéditos en cuanto se refiere
a las corrupciones de los suyos en la actualidad. Puro fanatismo sectario y
disonancia cognitiva. Estos últimos ni merecen respuesta ni atención, no dan
más de sí y su basura para forofos bordelinos no sale de la parroquia. Son
ridículos, pero no peligrosos.
Al menos los primeros, intelectualmente algo más
desarrollados, siendo usuarios de las mismas anteojeras hacen el esfuerzo de
intentar argumentar algo, aunque sea retorciendo datos, torturando la realidad
en su potro ideológico Olvidan lo inconveniente, reprochan, cuando no atribuyen
a los demás, justo lo que hacen los suyos, a los que tan estérilmente intentan
justificar y exonerar de culpa alguna. Malos argumentos y peores datos. La
realidad sigue siendo un estorbo para esa subespecie. Aparece en su argumentario,
cómo no, lo de la equidistancia, ese estado que, sin ser perfecto, supone un
avance evolutivo respecto al sectarismo acrítico que ellos practican. Las
fontanerías que vamos conociendo resultan ser restos del aparato franquista,
que a estos gobernantes angelicales que venían a limpiar las cañerías, aún no
les ha dado tiempo a desatascar. Como se ve, el nivel es pelágico.


