sábado, 29 de agosto de 2026

Epístola del relevo de la guardia

 

Leo un artículo sobre el improbable relevo de Sánchez al frente del Psoe. Me parece un escrito muy ingenuo, casi candoroso. Cuenta más un deseo, muy extendido por cierto, que una realidad. No, lo que un día fue un partido con vida inteligente, dentro de lo que cabe, hoy es otra cosa, una iglesia, un club ensimismado de fans de un obispo herético, como el del Palmar de Troya. Un liderzuelo voluble y narcisista con colmillos retorcidos que ya se ha ocupado de rodearse de toda la mediocridad disponible, que era inmensa, inagotable, mientras fuera sumisa, acrítica y servil, con algunos ejemplares con una actividad mental cercana al encefalograma plano, y de alejar de su entorno a todo aquel que le pudiera hacer sombra o atreverse a llevarle la contra. El resultado está a la vista y, salvo escasísimas excepciones que cuesta localizar, el elenco ministerial es de pena. Pocos españoles serían capaces de recordar de qué cartera se ocupan la mayoría, salvo algunos como Ábalos que ya sabemos que era la que llevaba en el bolsillo, administrada por el Koldo, ahí es na'. El del joyero que simplemente estaba allí, eso sí, sin afán patrimonial, que hay que tener cuajo, era el referente de todos ellos, lo que no deja de ser tan revelador como alarmante. Ya iremos viendo.
No hablemos de su tino al nombrar secretarios de organización, de los cuales decir que han sido nombramientos de juzgado de guardia no es exageración, sino triste realidad. Ha conseguido estar rodeado de delincuentes encumbrados por él. Y no, no hay repuesto en la parroquia. Ya se ha ocupado Él de que en esa camarilla de activistas, ajenos y propios, nefastos o inéditos en las gestiones de los ministerios que se les encomendaron, no haya nadie medianamente presentable para sustituirlo. Salvo la ministra que el puto amo (Puente dixit) llama "la pájara", poco apreciada en la empresa, pues se empecina en decir la verdad y hasta ahí podíamos llegar. Que el ministro Puente, un cafre deslenguado al que sólo le falta un hueso atravesado en la nariz, se postule como sucesor, avalado por la gestión que ha hecho de trenes y carreteras, que va de lo desastroso a lo criminal, ya nos ilustra sobre la magnitud del problema. Están todos hueros. Poco cabe esperar de esa pollada de aves ministeriales.
Tendrán que refundar el partido. Pero buscando savia nueva, refrescar la sangre, buscando mejorar el encaste de la dirigfencia y de la militancia, un tratamiento similar al de las ganaderías de bravo. Y recetarles unos años de silencio como penitencia a los más fervorosos militantes actuales que han defendido con inmensas tragaderas todos y cada uno de los desmanes que nos han traído hasta aquí. No tendrán donde esconderse, que vaya papelón han hecho y siguen haciendo en la defensa de un poder y una persona, salte o raje. Lo de los partidúnculos que lo soportan, en todos los sentidos, tiene mayor explicación: no son nada sin él. Nunca hubieran tocado pelo gubernativo si no le hubieran realquilado los escaños que un día obtuvieron en las urnas, esos que hoy ya no conseguirían, pues el personal ya los conoce mejor. Por eso tragan los sapos con tanta resignación, mientras en un sálvese el que pueda penoso van buscando cada cual, a codazos y a cara de perro, un acomodo en listas electorales hoy aún dudosas o cebando futuros puestos en organismos internacionales poco exigentes y operativos.

Este es el artículo:

miércoles, 12 de agosto de 2026

Bitácora veraniega 2026 -2-


38 agosto 2026
Irrecuperables

Cuando la realidad se impone, cosa que casi siempre acaba ocurriendo, cuando lo que se ha hecho y, sobre todo, lo que se ha dejado de hacer, no hay relato que lo haga presentable, se recurre una vez más a la fantasía, a la fábula. No hagas caso a tus ojos, que yo te lo voy a contar mejor: los ceutíes son unos fascistas y la oposición es desleal y critica al gobierno. ¡Qué infamia, fíjate tú! De forma que, los culpables últimos son la población y esos fachas que se empecinan en sustituir a este maravilloso gobierno, tan de todos, tan presente, eficaz y resolutivo como fiable y sincero. Lo curioso y preocupante es ver la cantidad de personas que compran tal producto, amoldados ya sus mentes y sus afectos a dar por bueno cualquier desmán, disparate o dejación. Los hechos, los resultados, las consecuencias, las responsabilidades, son minucias que hace tiempo que han dejado de ser relevantes para muchos. Queda la adhesión incondicional. Y la vergüenza ajena.

27 agosto 2026
Plegando velas buenistas

El gobierno legisla sobre la inmigración. Las palabras y los hechos. Lo bueno de no tener principios es que se puede mantener a la vez una postura y la contraria, decir una cosa y hacer otra o defender con entusiasmo aquello que dos días antes se rechazaba con furia. Las tendencias electorales y de opinión acaban decidiendo. Lo único positivo de la descomposición del actual gobierno es que puede dejar de aceptar algunas presiones y líneas rojas de socios pajareros, desleales, o marginales. Soplan nuevos aires y hay que plegar algunas velas buenistas, cambiar el discurso antes de que los huracanes arramblen con el invento. Tienen a su favor que, hagan lo que hagan, una cosa o la contraria, cuentan con una feligresía sin criterio, entregada, acrítica y sumisa que, con sus amplias tragaderas, dirá amén a lo que sea menester. Tienen en su contra que los socios agonizan electoralmente y que los propios no dan el peso. Lo de Ceuta es muy grave. Y lo peor es que puede serlo mucho más, hasta llegar al enfrentamiento entre ceutíes y los que entraron por las bravas y deambulan por una ciudad hoy sin ley. De aquellos polvos, estos lodos.

26 agosto 2026

Vacaciones. NO molestar.

Sí, es triste. Lo primero las vacaciones, los problemas pueden esperar. Indecente. Y las opiniones de esa feligresía acrítica y entregada que, pase lo que pase, se haga lo que se haga o se deje de hacer, siempre intentan (con escaso éxito) dar todo por bueno tratándose de los suyos, son opiniones que para una gran mayoría, por esperadas, por ser de oficio más que de convicción, son irrelevantes. Ya da igual lo que digan. Nadie les escucha. Sus lemas son sólo de consumo interno, a nadie más convencen. Como en el caso de la ministra Robles, la verdad les sobra, les molesta, les desenmascara. Patético. La caída definitiva del guindo va a ser muy dura.

16 agosto 2026

Hombres malos.
Guionistas, voceros y parroquianos.

Es costumbre que cada partido envíe sus argumentarios a cargos, militantes y prensa afín para procurar facilitarles un repertorio de asuntos convenientes y de respuestas para los que no lo son, intentando controlar la agenda y unificar los mensajes, para así aliviar la conocida y habitual sequera de las cabezas de los feligreses que se deben ocupar de intervenir en medios, coloquios, debates y foros. Carnaza por una parte y humo por otra. Tampoco es inusual que el gobierno utilice algunos esbirros de El País y otros medios del régimen para desde allí difundir el catecismo, de forma a veces muy poco sutil. La llamada a apretar las filas defendiendo lo indefendible: una actuación gubernamental imprevisora, tardía, insuficiente, rendida, más parecida a la incomparecencia que a la implicación.
Se indigna uno leyendo este panfletillo, en el que es imposible encontrar un solo reproche a la actuación del gobierno y de sus ministros, (en los casos en los que ha existido alguna), ni en el origen, el trascurso o el tratamiento del problema, seguramente por escasa e ineficaz. Empezando por la de su presidente, de vacaciones a varios miles de kilómetros del marrón. No se preocupen, él está bien y, si necesitan algo, que se lo pidan.
Haciendo autocrítica a los demás, marca de la casa y el sector. Las culpas, todas ahora son... redoble de tambor, tachín tachín: ¡del presidente de Ceuta!, el señor Vivas, que se ha dejado vencer por las presiones de la ultraderecha, no por la de la situación a la que han dado lugar a base de desatender avisos, inoperancia, malas políticas y peores amigos y socios. Difícil de vender la especie. Todo el problema se resume en habilitar espacios para alojar con comodidad a los que han entrado ilegalmente en España y Ceuta no está por la labor. Pretenden que se vayan, fíjate tú. Pura ultraderecha que, con tales ataques, queda como la parte razonable y realista. No merece la pena ir rebatiendo párrafo tras párrafo; quien tenga algunas neuronas aún en uso, puede por sí mismo ver el retorcimiento de los hechos, las circunstancias, la atribución de responsabilidades y llegar a la conclusión a la que llego yo: con personajes así es imposible intentar razonar. Las culpas siempre acaban siendo ajenas, las víctimas siendo culpables y la realidad suplantada por el relato. Espero que la vergüenza que da leerlo alcance a quien se presta a escribir cosas así. Ahora queda a la feligresía difundir la buena nueva: Vivas es el responsable. No fallarán.
Los Óscares ya le dan a la peña argumentillos, sea el Rey, sea Ayuso, dos de sus fijaciones, para intentar llenar el espacio y no dejar que se traten otros asuntos que les tienen contra las cuerdas, que pronto se reanudará la temporada judicial. Ellos, intentando poner encima de la mesa algo que entretenga y despiste al personal, echan sus cangrejeras poniendo como cebo sus demonios particulares. Lo mejor contra ese intento de engatusamiento es no entrar nunca a difundir ni discutir semejantes señuelos, espejismos y embelecos. Quede para la parroquia.
En El País. Firman Carlos E. Cué y Virginia Martínez. Tal vez lo hayan escrito ellos, pero ninguna de las dos posibilidades les deja bien, a mi escaso juicio: La Moncloa y Ceuta pactan espacios para encarrilar la crisis humanitaria en medio de una gran tensión política

16 de agosto de 2026

Hombres buenos

Hay políticos, como el señor Vivas, que buscan (y lo que es más difícil, consiguen) unir a toda la población a la que representan. A los que le votaron y a los que no. A judíos, moros, cristianos, hindúes, creyentes, descreídos, a esos que con tanta benevolencia se llaman a sí mismos 'progresistas' y a los fachas, que es lo que para esta tropa soberbia y alucinada es el presidente de Ceuta, según la falsa, mezquina y disparatada taxonomía política de su tribu. Hay un proyecto común, la defensa y supervivencia de su comunidad, de su territorio, dentro de las posibilidades que le ofrecen sus competencias, sus medios y su responsabilidad. Hay otros, claramente peores, adoradores de su propio ombligo, que trabajan justo en la dirección contraria, esto es, en dividir, enfrentar, descalificar y demonizar al discrepante, levantando muros y baluartes donde, desentendidos de la realidad y centrados en su propia supervivencia, a costa de lo que sea, acaban encerrados y cada vez más solos. Viva Vivas y que los votos pongan a cada cual en el lugar que merecen.


14 de agosto 2026

Cerrado por vacaciones

Cuando no puedas ni justificar ni dar una respuesta coherente a los problemas graves y reales ni a la falta de competencia o de intención de los tuyos para resolverlos, enreda. Intenta hacer pasar por casos gravísimos asuntos que, en comparación con aquellos que se intenta eludir, tapar o endosar al contrario, van de lo anecdótico a lo irrelevante. La tribu siempre está ahí, ya irán repitiendo ovejunamente consignas, argumentarios y mantras. La prensa y los medios deben llenar el espacio para dar de qué hablar a la clientela, diciéndoles de qué y cómo. Los foros lo repetirán. En la barra del bar de algo hay que hablar también, cada cual según talante y afinidad.

Pero la realidad es que el país sigue ardiendo por los cuatro costados, Ceuta ha sido invadida por una masa de decenas de miles de personas espoleadas para hacerlo. Ha habido muchos ahogados entre ellos, sin que sea motivo de escándalo en esta ocasión, seguramente porque no se le pueden echar las culpas al PP. Al sátrapa marroquí tal vez se le haya ido el asunto de las manos, viendo el asombro y el escándalo mundial, aunque la respuesta española ha sido débil, tardía, rendida y preocupante, por decir que ha habido alguna, aparte de darle las gracias. Los que han abandonado Ceuta se han ido porque han querido, aunque aún quedan unos miles que no están por la labor y hacen la vida difícil a los ceutíes. Tienen la habilidad de urdir leyes que crean más problemas de los que resuelven, a la vez que convierten otros en irresolubles.

El presidente sigue de vacaciones, en su ventorro tinerfeño, ajeno y alejado de estos engorros, incordios y pejigueras. Uniendo la desvergüenza al recochineo recomienda listas de libros y canciones, algo que sólo sirve para que la población vea en qué manos estamos, cínicas e irresponsables. Yo estoy bien. Para hacérselo mirar, él y los suyos. Porque a la peña o le parece bien o no le parece mal, como cabría esperar. No hay perro que no se le parezca el amo. Al menos no entremos en la distracción pretendida con la estúpida y desesperada agenda con la que quieren tapar o difuminar fuegos y problemas fronterizos, el panorama judicial para el gobierno y lo que queda de su partido, más que preocupante, agónico. Los dirigentes de los grupúsculos que le apoyan dentro y fuera del gobierno, cada cual a lo suyo, buscándose un futuro en algunas listas electorales para ir viviendo o postulándose para algún organismo internacional bien pagado, abonando el terreno de posibles nombramientos con dinero público, ese que no es de nadie y que con tanta alegría e irresponsabilidad derrochan. Al menos, que no pretendan que dediquemos un minuto a responderles, debatir (ya ni saben lo que es eso) o siquiera entrar a los trapos con los que quisieran torear al respetable. No, la foto del rey, el piso de Ayuso o el eclipse, no dan para tapar tanto, almas de cántaro. Seguid hablando de esas cosas dentro de la parroquia, pensad que hay alguien más fuera de ella que piensa como vosotros, encorajinaos, soltad vapores sulfurosos por las fauces, decidlo todo muy fuerte y muchas veces, insultad a quien piense distinto que, para vuestro pesar, es la mayoría, creed que eso os hará el caldo gordo en futuras elecciones, pero con vuestro pan os lo comáis. Seguid así, que vais bien y daos por contestados. No merece la pena perder tiempo y fuerzas respondiendo a señuelos, humos y embelecos.


11 de agosto 2026

De los humos

Extrañado por el medio que lo publica, que no por el contenido, leo un artículo en El País en el que un ciudadano habla de España como estado fallido por la pobre respuesta y nula prevención de su dirigencia ante gravísimos quebrantos y catacumbres como los incendios, problemas como la emigración descontrolada o la losa de la falta y carestía de vivienda. Como todo lo que leo, lo hago desde un punto de vista crítico. Hago mentalmente objeciones y procuro anticipar las que otros podrían esgrimir, no sin parte de razón. Podrán decir que el artículo, como tantos otros, es algo demagógico, alarmista, exagerado, parcial, simplista, entre otros reparos posibles. Bien. Pero no desentona de lo que viene siendo normal en las prosas de la prensa política y de los penosos representantes institucionales, que deberían aportar más rigor, sin que nadie se salve, salvo excepciones que no conozco.
Todo es muy complejo y, cuando ante un problema, las explicaciones sugeridas y las soluciones propuestas son tan sencillas y fáciles como ajenas las responsabilidades, es que no son ciertas, posibles o efectivas. De forma que si bien esas críticas previsibles son de recibo ante este artículo de un particular, por contra, no se llevan mucho de las justificaciones, atribuciones de responsabilidad y propuestas de solución de casi todos aquellos que hemos nombrado para que las eviten o solucionen. Sus excusas, que no explicaciones, son también simples y banales. Peor aún: suelen ser más peregrinas y alejadas de la realidad. Meras exculpaciones. Sería algo ajeno a nuestros usos y costumbres, inédito en nuestra incultura política, que alguien asumiera alguna culpa o responsabilidad. Quita, quita.. Ni parte de ella. Desde el invariable y previsto señalamiento a un villano absoluto de entre los contrarios, alguien a quien endosar enteros errores, maldades, ineficacias y oscuros intereses, pasando por el asombroso ‘son cosas que pasan’, no siempre hay un culpable, que hay que tener cuajo, hasta el ‘me voy de vacaciones y ahí os quedáis con la industria, pringaos’. Si se hunde el mundo, me llamáis, si eso. Seguro que el marrón es competencia de otras administraciones, que para eso hemos hecho tantas. Si eso no es suficiente o no cuela ya, cierto es que soy el de más arriba, pero que de las cosas se ocupen los de más abajo, que en el pobladísimo organigrama siempre hay responsables en los niveles inferiores y uno no puede estar en todo. Hay muchas variedades de ventorro.
Lo malo es que una parte no pequeña de la sociedad, tratándose de los suyos, es capaz de digerir como buena una explicación como la de que tengo ahí guardadas treinta años unas joyitas que, ahora me entero, valen un pastizal, que no declaré ni pagué ni en su momento ni nunca los impuestos correspondientes, que no soy capaz de explicar su procedencia, pero que estamos en ello, en encontrar alguna explicación de recibo, aparte de la prescripción, que todo lo lava. Pero eso sí, sin afán patrimonial. Sapos más gordos han tragado con gusto. Con parroquias así, la cosa no tiene arreglo.
Hay casos gravísimos, de portada a cuatro columnas. Poca cosa si es de los propios. Otros algo menores, que en países serios dirigidos por personas decentes y poblados por ciudadanos exigentes provocan dimisiones inmediatas, e infinidad de otros, poco explicables, dudosos, dignos de investigación, incluso claramente reprobables, pero que, visto lo visto, sólo darían para aparecer en la quinta página del periódico. A falta de nada mejor, explotemos esos temas, reprobables, pero menores, las veinticuatro horas del día en los foros y todas las disponibles en los programas y prensa del régimen. Lo del ático de la señora Ayuso es un asunto más que dudoso en espera de una explicación razonable. Si la hay. Quisieran con eso equilibrar una balanza, hoy demasiado adversa, con casos así. Borrar con eso todos sus gravísimos casos de corrupción, esos que venían a impedir. Y no, almas de cántaro, un ático no da para tanto. Para la parroquia casi vale, ya está hecha a acatar lo que sea menester pensar y dar por bueno o por malo, pero para tapar tanta mierda propia fuera de ella no, desde luego.

Artículo en El País de Federico J. González Tejera, al que no tengo el gusto de conocer ni ubicar:

miércoles, 5 de agosto de 2026

Bitácora veraniega 2026 -1-

  

  Que haya descansado y dejado descansar pausando la publicación durante un tiempo de nuevas entradas en el blog no quiere decir que haya dejado de escribir a diario acerca de la actualidad. He llenado bastantes cuadernos, a cual más bonito, pero para uso interno. Como los personajes se repiten y de ellos no cabe esperar ninguna novedad positiva, ha sido mejor dejar de repetirme siguiendo el paso de este gobierno que, ayudado por sus socios y apoyos, parece empeñado en no dar una a derechas. En todos los sentidos de la frase. Porque ese, sobrevivir, es su único proyecto reconocible. Es su programa, su plan, su deseo y su miedo: evitar, por todos los medios, entregar democráticamente el gobierno a la oposición. Una vez sabemos que Zapatero cuando se señalaba la ceja, a la vez que lo imitaban sus entregados feligreses de dentro y de fuera de la farándula, con ello querían señalar hasta dónde les llegaba la corrupción. Ha resultado que, en realidad, tampoco es que les resulte insoportable, siquiera molesta, mientras sean ellos los que la protagonicen. La económica y la que aún es peor: la venta de impunidades, derechos, transferencias, palacetes en París, privilegios y lo que sea menester a cambio de votos. Con ello se desfigura todo, porque para seguir en el gobierno tienes que hacer precisamente todo lo contrario de lo que predicabas que harías si para ello se te entregaba el mando de la nación. Era también mentira, cosa que supimos desde el primer día. Ocupar el poder, para hacer con él lo que haga falta para mantenerlo, algo circular, una petición de principio, demostrando de paso que se carece de todo lo que se parezca a eso. Un fin tan definido y poderoso no necesita principios, es más, estos se convierten en un estorbo si nos llevaran al fin del propio gobierno.

No he publicado espístolas durante este tiempo porque acabaría siendo siempre la misma. Una promesa, una necesidad, un incumplimiento, un hacer lo contrario de lo prometido, buscar excusas, a veces peregrinas y risibles, para justificar tan rápida evolución ética y programática y, por último pero no mejor, entrega total de una parroquia que lo mismo hubieran aplaudido una cosa que la contraria. Es lo que vienen haciendo desde que este señor desgobierna y, con gente así, no cabe el debate, la argumentación ni el recurso a datos y realidades. Son cosas de la fe, y poco hay que hablar. Sobre todo cuando han  perdido la costumbre y muchos la capacidad de argumentar. Acostumbrados a intervenir en la parroquia virtual entre feligreses telemáticos, cuando salen de ella, no conciben que alguien pueda pensar de otra forma. Llega el insulto, la descalificación, los fachas, los fascistas, los equidistantes y demás morralla. De paso, no falta un chute de autoestima, que deben de tener bastante desportillada, y se cuentan a si mismos lo mucho que leen, estudian  y piensan, a diferencia de los contrarios, unos analfabetos embrutecidos. Si miraran la prensa que no es la del movimiento, verían que se están quedando en cuadro, que la inteligencia huye de ellos, como alguna vez hace decenios se les acercaba. No han dejado sin descalificar prácticamente a ninguna mente en buen uso y, como no hay perro que no se parezca al amo, aplauden y tienen por el colmo de la decencia y la objetividad a los pocos pero bien pagados periodistas que viven del bulo de llamar bulos a las verdades que dicen los demás.

Podríamos tener una epístola al mes o a la semana. Bastaría con fotocopiar la última y cambiar la fecha. Siempre ocurre lo mismo. El método no varía ni los protagonistas casi tampoco. Cambia el desmán, la ley perpetrada de encargo, el cambalache de votos por reformas legales o cesiones de privilegios en política territorial, el personaje modélico que se cae de la almena ética por el peso del botín. En fin, no había necesidad de molestarse uno ni molestar a los demás para repetir episodios tan parecidos como indecentes. Aquí van algunas notas de este verano, de esas que anoto en mis cuadernos o publico en facebook.


5 Agosto 2026

CEUTA, INCENDIOS Y VACACIONES

 Hemos soportado demasiadas cosas, demasiadas cesiones, compraventas de inmunidades, abusos, corrupciones e irresponsabilidades. No sería correcto decir 'hemos', porque no lo hace la mayoría del país, sino las feligresías propias y las de esos partidos con escaso peso electoral que la propia debilidad y falta de respaldo popular de Sánchez hace decisivos. Se supone que España era una democracia parlamentaria, no un régimen presidencialista, que en eso ha degenerado. Una persona endiosada que decide a lo Juan Palomo cuestiones tan graves y relevantes como el cambio repentino e indecente sobre el Sáhara, sin que el Parlamento tenga nada que decir al respecto. En realidad el Parlamento sirve hoy para poca cosa. Su irrelevancia sumisa ha convertido a los diputados en nuevos procuradores en Cortes que están a lo que se les diga. Si es que se tiene a bien consultarles. Si no cuento con el Parlamento, gobernaré sin él. Se nos dijo. Dicho y hecho. ¿Para qué presentar presupuestos en una legislatura sabiendo que no cuento con el apoyo de los representantes de los españoles para aprobarlos? ¿Cómo voy a convocar elecciones para perderlas? Con ir pagando a esos partidúnculos el precio que vayan poniendo a cada mes en el poder, se puede ir tirando. El país por la borda también. Como socios y como partido tiene gente sumisa, unos a lo suyo, ordeñando a la vaca, los propios, dispuestos a defender lo que siempre rechazaron y a dar por bueno todo aquello que siempre les pareció nefasto, hasta inconcebible. Ante tanta tranquilidad y ausencia de problemas, vayámonos de vacaciones, que volvamos frescos para enfrentarnos a un futuro judicial complicado que nos pilla con las manos bastante quemadas ya. Por el cambio climático, debe de ser. Desde la playa tinerfeña nos iremos enterando de cuántos muertos sacan de la de Ceuta, de si siguen activos algunos incendios o si los guardias han dado con alguna corrupción más. Cosa menor. Yo, estoy bien.

 4 Agosto 2026

POLÍTCA EXTERIOR

 No cabe mayor fracaso que el de la política exterior española, en gran parte inexplicable, al menos por el momento. Alineamientos, declaraciones y ausencias que nos ha dejado sin socios ni amigos de peso, salvo cuatro dictaduras y otros tantos países irrelevantes, convertidos los decisivos en enemigos declarados, sin respaldo alguno cuando surgen problemas serios que no se han sabido anticipar. Poco nos van a ayudar China, Irán o Venezuela y el Grupo de Puebla. Con amigos como Marruecos, no habría que buscarse más enemigos. Al contrario de lo obligado por las circunstancias y el reconocimiento del propio peso, parece haberse trabajado para debilitar hasta la indefensión el lugar de España en el mundo. Hoy es, aparate de pomposas e ingenuas declaraciones, irrelevante, de poco sirve proclamar discursos beatíficos y dar lecciones a los que nadan y guardan la ropa. No basta en la política internacional, una selva, con disfrazarse de san Francisco de Asís. Es hermoso, gallardo, chulesco, pero no funciona. No se puede supeditar la política exterior de un país a buscar el lustre quijotesco de un personaje narcisista en busca de pasar a la Historia más por sus buenas palabras que por sus hechos erráticos, de dudosos a nefastos, pasando por irresponsables, a la construcción de una figura de Pepito Grillo en busca de una salida de lustre internacional a costa de la seguridad y la posición internacional del país. Sumiso y rendido con los que le desprecian y exprimen, dentro y fuera, soberbio y retador con los que necesitamos como socios y amigos, a los que se ha puesto unánimemente en contra. Cara nos está saliendo la creación de este gólem. En la playa, de vacaciones, nadando y tocando la lira a casi dos mil kilómetros de Madrid, sin duda feliz porque estos desastres de incendios generalizados y ataques a la frontera tapen por unas semanas la inmensa corrupción que le rodea.


 4 Agosto 2026

UN GOBIERNO DECENTE

Dicen algunos que se dicen progresistas que no pueden permitir un gobierno de derechas porque es necesario un gobierno ‘decente’. Fíjate tú. Obviamente se refieren a uno con Ábalos, Cerdán, Leire Díaz y su organización criminal para chantajear jueces, fiscales, periodistas que osen investigar las corrupciones de miembros del partido y del gobierno, a los directores de Correos, del Sepi, a los de Hacienda que no investigan a los de la casa como los jefes y jefas de la Guardia Civil que investigan más a los guardias que persiguen la corrupción que a los corruptos, y otros cientos así. Un sindiós al servicio de una sola persona y su lista civil. Santos varones y santas hembras aconsejados e iluminados éticamente por Zapatero, eso sí, sin afán patrimonial. Sin duda a ti te parecerá el no va más de la decencia. Para hacérselo ver los creyentes. No todo el mundo, afortunadamente tiene tan inmensas tragaderas. Aciertan, cualquier gobierno futuro no puede ir más que a mejor, por mucho que la feligresía se esfuerce en beatificar corruptos, inútiles y sectarios si son de su parroquia.

Si entras en debates con estos parroquianos no suelen ser conscientes que ya no hablan desde el altar de su templo, aunque sigan sin bajarse de la peana. Creen que contestan a los de su foro y su parroquia, esos que siempre, digas lo que digas, a veces verdaderas locuras, provocan un aplauso cerrado, salida a hombros, dos orejas y vuelta al ruedo. Siempre están al 100% de acuerdo con el predicador, que se lo acaba de quitar de las bocas, no se puede decir mejor y los demás, si alguien se atreve a decir algo en contra, todos unos fachas. Y, luego, como toque de humor, se deja caer el omnipresente cazafantasmas, el de los equidistantes. 

Están muy mal acostumbrados. Salir de la burbuja unánime a campo abierto requiere esforzarse un poco más, no nos van a arreglar con cuatro recursos de argumentario. Acaban perdiendo la capacidad argumental, hechos a que no hagan falta argumentos. Se les desafilan las uñas. No convencen ni poco ni mucho, como deberían suponer. De la inmensa corrupción de la casa, salvo que es poca cosa, ya pasada y pagada insinúan, porque los delincuentes pillados con el carrito de los helados se dieron de baja antes de entrar en la cárcel, no tienen nada que decir, todo bien para ellos, es cosa llevadera. Mucho han bajado el listón, quien alguno tenía de verdad. Seguimos haciéndole autocrítica a los demás, marca de la casa.


3 de agosto 2026

POLITIQUILLOS

Le preguntaba Margallo a una contertuliana que qué habría hecho Gran Bretaña si hubiéramos tenido la ocurrencia de enviarle ocho o diez decenas de miles de paisanos a invadir Gibraltar. Que se lo pregunten a Argentina. Desde luego, no nos iban a dar las gracias, como (no en nuestro nombre) se ha hecho al sátrapa marroquí para vergüenza nacional, asombro en las cancillerías y risión mundial. Entre Margallo y Albares hay ciertas diferencias. Las que van de ser un ministro a ser un mindundi. Si no fuera también trágico, sería sólo ridículo. Pero para algunos, según leo con pasmo, Sánchez y su gobierno sumiso e inoperante son algo así como una mezcla de Churchil, Alejandro Magno y Ghandi. Todo en ellos es verdad, transparencia, eficacia, siempre dando la cara, previsores, anticipándose a los problemas y dotándose de recursos. Ni una palabra sobre esa corrupción, hoy propia y extendida que. como tantas otras mentiras, decían antes que tanto les preocupaba, que era insoportable cuando era ajena. Acuerdo total en la parroquia, como en todos aquellos clubes, foros e iglesias en donde sólo piensa uno, el cura. Como Sánchez, ese hombre, no hay dos. A Dios gracias. La verdad es que más se va pareciendo a Nerón, ya tocando la lira en Tenerife. Miedo da lo que este señor y sus tropecientos asesores son capaces de urdir en un mes de molicie y asueto.

Como es costumbre, no merece la pena entrar en debates; hay dos formas de ver las cosas totalmente diferentes e incompatibles. Ocurre a menudo. Las guerras, invasiones, espionajes, golpes de estado, y muchas otras acciones, ya no son como en el siglo pasado, aunque sigamos usando las mismas palabras, mientras encontramos otras. Yo también leo cosas, análisis e interpretaciones en medios y en algunas homilías y hojas parroquiales que me resultan inconcebibles y que tampoco consigo entender. No es que sea nada nuevo, pero cada vez hay menos posibilidades de acuerdo. Hay quien ha trabajado a fondo el tema, asunto en el que tampoco pensaremos lo mismo en cuanto a atribuciones. Yo suelo descartar siempre a la extrema izquierda, a los separatistas, albaceas de terroristas y a la extrema derecha. Sus opiniones me parecen oportunistas, anacrónicas, vacías, retóricas, destructivas. No espero de ellos racionalidad, menos equilibrio y sensatez. En realidad, no cabe esperar nunca nada de ellos, si acaso ruido, enfrentamiento y dispersión. No aportan nada más que eso. Pero hubo dos partidos que deberían hoy entenderse en un acuerdo de mínimos para arrojar a la irrelevancia a todos esos mundos, antes marginales, que es su verdadero peso si no se cede a sus chantajes para gobernarse unos votos. Hoy hay un muro, un abismo en medio, cavado con grandes esfuerzos de ingeniería social, manipulación y propaganda (y sumisión acrítica), que hace imposible toda conversación pública o debate constructivo.

 

1 de agosto de 2026

¡DEJADME SOLO!

Sería ridículo si no fuese trágico. La soledad de España cuando tiene problemas por una política inmigratoria disparatada y unas relaciones internacionales que han conseguido dejarnos aislados cuando pintan bastos en el mundo. Solos, salvo compañías que más restan que suman, dejando aparte esos discursos casi siempre equivocados, grandilocuentes y a menudo quijotescos que nos han traído hasta aquí. Todo empezó con Zapatero, quedándose sentado ante la bandera de USA y con otros gestos hostiles hacia ese país, esos desafíos que tanto gustan a su parroquia, pero que tienen estas consecuencias y las tendrán peores. Sánchez ha rematado la jugada, dejándonos con pocos amigos, y ninguno ni útil ni relevante. Para él, Marruecos lo es. No pintamos nada, menos que nunca, y las relaciones internacionales no son lugar para lecciones morales, menos si no van respaldadas por otras fortalezas, esas que tampoco tenemos. La chulería no lo es y la moralina aún menos. Mejor un Kissinger que un san Francisco de Asís en un mundo sin reglas.

SI lo que ha ocurrido en Ceuta, un ensayo para una futura marcha verde definitiva, midiendo la capacidad de respuesta y la resolución del gobierno español, que ha dejado en evidencia ambas carencias, les pilló de sorpresa, apaga y vámonos. Si el CNI y los servicios de inteligencia militar habían avisado, como es de suponer, la cosa aún es más grave. Acaba el señor presidente dándole las gracias a Marruecos, al que debe pedir permiso para cada movimiento o atenerse a las consecuencias. Algún día sabremos el porqué. Y ya, de vacaciones. Maravilloso.

Completa el ridículo, ese ya particular y muy repartido, el esfuerzo coordinado o por libre de los feligreses más obtusos y entregados para retorcer las cosas hasta llegar a echarle las culpas al PP. Hace falta tener cinismo y cuajo. Estamos perdidos con esta tropa refractaria a la realidad a la que no hacen mella ni la corrupción, ni la mentira ni la incapacidad manifiesta.

 

31 de julio de 2026

INTELIGENCIA

Es inevitable hacerse muchas preguntas. ¿A qué se dedican y a quién vigilan los servicios de información, a los enemigos del país o a los del gobierno? ¿Cuándo vamos a tener un ministro de Exteriores serio y capaz, al servicio del Estado, no de su jefe? ¿Podemos llamar política exterior a este sindiós, un suicidio desde hace ya tiempo? Las fuerzas de seguridad, claramente insuficientes en esa frontera de riesgo, hoy de nuevo violada, ¿deben limitarse a mirar y contar los asaltantes? ¿El ejército no tiene entre sus misiones, tal vez la principal, evitar esto? ¿Nos acordaremos de las leyes y medidas de extranjería, regularizaciones de millones de extranjeros, nietos y primos, sucesivos efectos llamada y puertas abiertas a cuantos quieran venir, a la hora de votar? ¿Puede un gobierno y su presidente dirigir y salvar a un país cuando le falta tiempo, personal y recursos para salvarse a sí mismo? En fin, mal arreglo tiene la cosa cuando no hay nadie al frente o está en sus cosas y sus problemas más que en los del país. Hablemos de Ayuso.

viernes, 16 de enero de 2026

De gustos y preferencias

 

El año pasado escuché y traje por aquí un fragmento del Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach. Este año compartí en facebook esta versión sui generis y casi completa de esta obra magnífica. La escuché casi todas las mañanas de la navidad con los pelos de punta. Ambas versiones destacan la percusión, un acierto que se suma a los de la puesta en escena, el marco, Leipzig, las vestimentas y los instrumentos de la época, que intentan acercarnos a cómo se viviría en su momento esta música excelsa. Sí, cómo se viviría, que no sólo se trata de escuchar, sino de sentir. Hay una película de la que sale el fragmento citado, desgraciadamente en alemán y de pago, que me resulta imposible compartir.

Como ocurre con todas las creaciones sublimes, al disfrute estético específico se añade que te llevan a pensar. En este caso mis divagaciones, casi siempre improcedentes y peregrinas,  me encaminan a mirar otra maravilla, esta de creación colectiva, que es el lenguaje. Con sus precisiones y sus ambigüedades, sus conceptos generales y sus concreciones particulares, con nombres comunes o propios. Así, llamamos música a esta obra y también a los Clavelitos de la tuna, como llamamos ríos al Segura y al Danubio, perros a un caniche, a un mastín o a un san Bernardo, vino, tanto al de la cooperativa del pueblo de a un euro el litro como a un Château Lafite-Rothschild de 1.954, novela a Guerra y Paz o a El Quijote y también al último premio editorial destinado al olvido, y coche nombramos tanto a un Opel Corsa como a un Rolls Royce. Con las gentes ocurre igual. Personas fueron Bach, Pasteur, Isabel de Castilla, Hernán Cortés, Cleopatra, Cervantes, Mozart o Madame Curie, el doctor Fleming y la madre Teresa de Calcuta. También nos dicen que eran personas Hitler, Jack el destripador, Stalin, Mussolini, Lenin, Pol Pot y especímenes así. En lo que la especie ofrece en la actualidad, prefiero no entrar. Esa ambigüedad al nombrar las cosas, que permite hacer pasar por iguales las diferentes y señalar diferencias entre las idénticas para arrimar cada cual el ascua a su sardina, permite a la vez la literatura, la poesía, el comercio... y la política. La peor de las políticas, claro, aunque a veces duda uno si las hay de otras.

Hay cosas que están al alcance de todos, y las hay que no. Unas por falta de dinero, otras de conocimiento, aunque es universal la creencia de que, a la hora del reparto de los dones, todos pensemos que los dioses fueron tan cicateros con lo primero como generosos con lo segundo. Está claro que por muy igualitarios que queramos ser, nunca habría Rolls Royces (en realidad no habría ni un coche mediocre) para todos, ni suficiente Château Lafitte en las bodegas de Burdeos, y mucho menos una segunda vivienda en la playa para cada habitante del planeta. Los recursos del mundo no dan para tanto, aunque sí dan, quiero pensar, para que cada familia tuviese un techo, aunque modesto, patatas, agua limpia, pan o arroz, al menos lo esencial. No creo que todas las granjas del planeta alcancen siquiera para proporcionar un ala de pollo ni los mares un pescado de ración per cápita al día. Otra cosa es el reparto, claro. Que unos pocos tuvieran unas cosas prescindibles no está reñido con que a nadie le faltaran las vitales en un mundo donde más reina la austeridad y la pobreza que la opulencia y el derroche. 

Se puede pasar sin un Rolex o sin un bolso de Louis Vuitton. Hay quien vive de su fabricación y de la estupidez o el  derroche de quien los compra; pero no se puede prescindir de la comida, el agua o el techo. Si repartiéramos (incluso, si me apuras, si repartiésemos) todos los bienes existentes en el mundo entre sus habitantes, eliminando así las acumulaciones obscenas de algunas fortunas, el saldo medio iba a ser de pena. Cualquier occidental, por mal que le vaya, es un privilegiado, quejoso, probablemente igualitario y justiciero teórico sí, pero privilegiado. Tiene más de lo que le toca. Las cosas como son, que el papel y el discurso todo lo aguantan, las matemáticas no. Por eso la realidad se compadece tan mal con los reproches y declaraciones de solidarios de boquilla y de buenismos sin coste. Las sociedades prósperas, sobrealimentadas, hedonistas y perezosas, las nuestras, acaban por endurecer las arterias de sus ciudadanos. Y las caras. La esclerosis facial es tan frecuente como la arterial.  Por eso ya ni asombra ver a ciertos sujetos cantar las maravillas de sociedades a las que no se irían a vivir ni hartos de whisky. Aquí se indigna y protesta uno mejor. ¡Dónde va a parar! Sus golpes de pecho no ayudan a nadie, pero reconfortan al predicador. De forma que mejor estarían callados estos fariseos que andan por desiertos, cerros y quebradas digitales, mediáticas o parlamentarias, predicando la buena vieja (no diré nueva, porque tampoco lo es), siempre a una distancia prudencial de los paraísos que dicen ansiar para los demás. No faltan salomones que no dudarían en destruir todo aquello que a ellos, como a casi todos, no les alcanza. O me dan a mí un Rolls y una caja de ese vino o que se destruya todo aquello de que sólo disfrutan otros. Esa mezquindad envidiosa, destructiva y estéril, la igualación en la miseria, salvo para la dirigencia, ha sido la base de alguna ideología que, inconcebiblemente, aún hoy encuentra adeptos y defensores. Lógicamente entre los que en el fondo piensan que, llegado el caso, a ellos les tocaría quedar arriba, a salvo de la ruina y la opresión que dan por buenas para los demás. Que no me guarden la cría de esas familias ideológicas.

Confundiendo siempre valor con precio, todo lo medimos en dinero, olvidamos que hay otra clase de bienes, exquisiteces y excelencias que están al alcance de todos. Cuesta lo mismo escuchar este oratorio de Bach que una pieza de reggaetón. Incluso nada, como es el caso.  Lo mejor de la música y la literatura, por antiguo, ya no paga derechos de autor, su disfrute o su desdén ya dependen del gusto o de la intemperie que su ausencia puede producir en cada cual. Hay multitud de bibliotecas públicas, infinidad de conciertos, presentaciones de libros, conferencias, obras de teatro, museos, exposiciones de acceso gratuito, prensa y biblioteca de Alejandría digitales, incluso vídeos de youtube, tutoriales para aprender cualquier cosa antes reservada a una minoría. Por no hablar de los monumentos heredados que nos rodean o de la misma naturaleza. No tienen coste alguno, y languidecen, pasan desapercibidos, no merecen ni una mirada distraída, y llegan a desaparecer porque no acude ni cristo a disfrutar de esos placeres gratuitos. Algunos semovientes hablarán de elitismo. Es cosa de educación, de cultura, de interés, es cierto. Como lo es que quien quiere y pone algo de su parte, también dispone gratuitamente de la posibilidad de acceder a ellas y a estos bienes no demasiado valorados por tantos y tantos. Seguramente el que su disfrute requiera cierto esfuerzo no obra en su favor.

Malos referentes preferimos. Con las personas que en el mundo acaban siendo soportadas, aceptadas, incluso elegidas como gobernantes de algunos desgraciados países, ocurre igual. Se suele acabar optando por lo peor. Antes se impone el granel que el vino excelente, el reggaetón que el Bach político, el Corsa que el Rolls gubernamental, los que ejercen la fuerza que los que se atienen a la ley y a la razón, los apóstoles de la división que los de la concordia. Y, paradójicamente y como todos sabemos, sale infinitamente más caro un gobernante inútil, corrupto, indecente o irresponsable, virtudes que se realimentan entre sí y suelen venir juntas, que uno menos carismático y prepotente, pero austero, decente y eficaz. Los dogmas de las religiones políticas, las adhesiones inquebrantables, las etiquetas ideológicas estancas y excluyentes son los venenos que nos acaban emponzoñando como personas y como sociedad. 

Los dictadores son una desgracia que se suele imponer a las sociedades por la fuerza, mediante la represión y el acaparamiento del poder, que resulta difícil arrebatarles una vez instalados. Se suele olvidar que son los ciudadanos los que, cuando aún había tiempo para evitarlo, les abren las puertas de par en par, quienes los invocan; los que eligen para esos cargos lo peor que ofrece el mercado y la estación, cogiendo de la cesta las manzanas ya agusanadas, las naranjas con moho, la carne sobrevolada de moscas verdes. Porque a muchos les gusta, se identifican en esa mediocridad, o porque prefieren taparse ojos y oídos para dar por bueno lo que elige su entorno. Seguramente porque para ellos es un mal menor que se resignan a soportar y defender si ello les permite imponerse como grupo a la parte de la sociedad o del mundo que odian, que desprecian. Prefieren a los que llevan al conjunto a la división, el enfrentamiento, a la ruina unas veces y hasta a la guerra otras. Los elegidos son tan miserables como los electores que los alientan y mantienen en el poder, sólo para recibir la recompensa ruin de creerse bajo su mando mejores que los demás, de engañarse al escuchar que están como tribu en el lado correcto de una historia que, con esta tropa, suele terminar mal. Uno de los primeros síntomas de que una sociedad empieza a descomponerse es cuando ya mayoritariamente recela de la excelencia y aplaude la mediocridad, optando por una medianía que no ofenda sus propias límitaciones y carencias. Un segundo síntoma de alarma es cuando la ley y quienes la aplican empiezan a ser un estorbo, como los que se atreven a opinar o informar contracorriente. Luego, todo eso se suele almibarar con grandes palabras, pero, en el fondo de esas mentes, de esas doctrinas y esos sistemas extremos y totalitarios que muchos quisieran, de un signo o de otro, no hay más que miseria, rencor, envidia y mediocridad.

No, Trump, Putin, Erdogan, Díaz-Canel, Alí Jamenei, Xi Jinping, Maduro, Obian Nguema, Ortega, los jeques del Golfo, Lukashenko, Kin Jong-un y otros siniestros gobernantes de garrafón que el mundo padece, no son un castigo del cielo. Dice la World Population Review que actualmente en el mundo hay 53 dictaduras. En otras listas que he consultado no aparece Cuba como una de ellas, algo muy revelador. Ya escribía Karen Blixen en Memorias de África que, cuando los dioses quieren castigarnos, escuchan nuestras plegarias. Al menos, cuando caiga el meteorito o lleguen los bárbaros que muchos no dejan de invocar, que nos pille escuchando buena música, mejor que las milongas que nos cantan algunos orates foráneos y locales, que Dios confunda.