sábado, 29 de agosto de 2026
Epístola del relevo de la guardia
miércoles, 12 de agosto de 2026
Bitácora veraniega 2026 -2-
Guionistas, voceros y parroquianos.
Pero la realidad es que el país sigue ardiendo por los cuatro costados, Ceuta ha sido invadida por una masa de decenas de miles de personas espoleadas para hacerlo. Ha habido muchos ahogados entre ellos, sin que sea motivo de escándalo en esta ocasión, seguramente porque no se le pueden echar las culpas al PP. Al sátrapa marroquí tal vez se le haya ido el asunto de las manos, viendo el asombro y el escándalo mundial, aunque la respuesta española ha sido débil, tardía, rendida y preocupante, por decir que ha habido alguna, aparte de darle las gracias. Los que han abandonado Ceuta se han ido porque han querido, aunque aún quedan unos miles que no están por la labor y hacen la vida difícil a los ceutíes. Tienen la habilidad de urdir leyes que crean más problemas de los que resuelven, a la vez que convierten otros en irresolubles.
El presidente sigue de vacaciones, en su ventorro tinerfeño, ajeno y alejado de estos engorros, incordios y pejigueras. Uniendo la desvergüenza al recochineo recomienda listas de libros y canciones, algo que sólo sirve para que la población vea en qué manos estamos, cínicas e irresponsables. Yo estoy bien. Para hacérselo mirar, él y los suyos. Porque a la peña o le parece bien o no le parece mal, como cabría esperar. No hay perro que no se le parezca el amo. Al menos no entremos en la distracción pretendida con la estúpida y desesperada agenda con la que quieren tapar o difuminar fuegos y problemas fronterizos, el panorama judicial para el gobierno y lo que queda de su partido, más que preocupante, agónico. Los dirigentes de los grupúsculos que le apoyan dentro y fuera del gobierno, cada cual a lo suyo, buscándose un futuro en algunas listas electorales para ir viviendo o postulándose para algún organismo internacional bien pagado, abonando el terreno de posibles nombramientos con dinero público, ese que no es de nadie y que con tanta alegría e irresponsabilidad derrochan. Al menos, que no pretendan que dediquemos un minuto a responderles, debatir (ya ni saben lo que es eso) o siquiera entrar a los trapos con los que quisieran torear al respetable. No, la foto del rey, el piso de Ayuso o el eclipse, no dan para tapar tanto, almas de cántaro. Seguid hablando de esas cosas dentro de la parroquia, pensad que hay alguien más fuera de ella que piensa como vosotros, encorajinaos, soltad vapores sulfurosos por las fauces, decidlo todo muy fuerte y muchas veces, insultad a quien piense distinto que, para vuestro pesar, es la mayoría, creed que eso os hará el caldo gordo en futuras elecciones, pero con vuestro pan os lo comáis. Seguid así, que vais bien y daos por contestados. No merece la pena perder tiempo y fuerzas respondiendo a señuelos, humos y embelecos.
11 de agosto 2026
De los humos
Artículo en El País de Federico J. González Tejera, al que no tengo el gusto de conocer ni ubicar:
miércoles, 5 de agosto de 2026
Bitácora veraniega 2026 -1-
Que haya descansado y dejado descansar pausando la publicación durante un tiempo de nuevas entradas en el blog no quiere decir que haya dejado de escribir a diario acerca de la actualidad. He llenado bastantes cuadernos, a cual más bonito, pero para uso interno. Como los personajes se repiten y de ellos no cabe esperar ninguna novedad positiva, ha sido mejor dejar de repetirme siguiendo el paso de este gobierno que, ayudado por sus socios y apoyos, parece empeñado en no dar una a derechas. En todos los sentidos de la frase. Porque ese, sobrevivir, es su único proyecto reconocible. Es su programa, su plan, su deseo y su miedo: evitar, por todos los medios, entregar democráticamente el gobierno a la oposición. Una vez sabemos que Zapatero cuando se señalaba la ceja, a la vez que lo imitaban sus entregados feligreses de dentro y de fuera de la farándula, con ello querían señalar hasta dónde les llegaba la corrupción. Ha resultado que, en realidad, tampoco es que les resulte insoportable, siquiera molesta, mientras sean ellos los que la protagonicen. La económica y la que aún es peor: la venta de impunidades, derechos, transferencias, palacetes en París, privilegios y lo que sea menester a cambio de votos. Con ello se desfigura todo, porque para seguir en el gobierno tienes que hacer precisamente todo lo contrario de lo que predicabas que harías si para ello se te entregaba el mando de la nación. Era también mentira, cosa que supimos desde el primer día. Ocupar el poder, para hacer con él lo que haga falta para mantenerlo, algo circular, una petición de principio, demostrando de paso que se carece de todo lo que se parezca a eso. Un fin tan definido y poderoso no necesita principios, es más, estos se convierten en un estorbo si nos llevaran al fin del propio gobierno.
No he publicado espístolas durante este tiempo porque acabaría siendo siempre la misma. Una promesa, una necesidad, un incumplimiento, un hacer lo contrario de lo prometido, buscar excusas, a veces peregrinas y risibles, para justificar tan rápida evolución ética y programática y, por último pero no mejor, entrega total de una parroquia que lo mismo hubieran aplaudido una cosa que la contraria. Es lo que vienen haciendo desde que este señor desgobierna y, con gente así, no cabe el debate, la argumentación ni el recurso a datos y realidades. Son cosas de la fe, y poco hay que hablar. Sobre todo cuando han perdido la costumbre y muchos la capacidad de argumentar. Acostumbrados a intervenir en la parroquia virtual entre feligreses telemáticos, cuando salen de ella, no conciben que alguien pueda pensar de otra forma. Llega el insulto, la descalificación, los fachas, los fascistas, los equidistantes y demás morralla. De paso, no falta un chute de autoestima, que deben de tener bastante desportillada, y se cuentan a si mismos lo mucho que leen, estudian y piensan, a diferencia de los contrarios, unos analfabetos embrutecidos. Si miraran la prensa que no es la del movimiento, verían que se están quedando en cuadro, que la inteligencia huye de ellos, como alguna vez hace decenios se les acercaba. No han dejado sin descalificar prácticamente a ninguna mente en buen uso y, como no hay perro que no se parezca al amo, aplauden y tienen por el colmo de la decencia y la objetividad a los pocos pero bien pagados periodistas que viven del bulo de llamar bulos a las verdades que dicen los demás.
Podríamos tener una epístola al mes o a la semana. Bastaría con fotocopiar la última y cambiar la fecha. Siempre ocurre lo mismo. El método no varía ni los protagonistas casi tampoco. Cambia el desmán, la ley perpetrada de encargo, el cambalache de votos por reformas legales o cesiones de privilegios en política territorial, el personaje modélico que se cae de la almena ética por el peso del botín. En fin, no había necesidad de molestarse uno ni molestar a los demás para repetir episodios tan parecidos como indecentes. Aquí van algunas notas de este verano, de esas que anoto en mis cuadernos o publico en facebook.
5 Agosto 2026
CEUTA, INCENDIOS Y VACACIONES
POLÍTCA EXTERIOR
UN GOBIERNO DECENTE
Dicen algunos que se dicen progresistas que no pueden
permitir un gobierno de derechas porque es necesario un gobierno ‘decente’.
Fíjate tú. Obviamente se refieren a uno con Ábalos, Cerdán, Leire Díaz y su
organización criminal para chantajear jueces, fiscales, periodistas que osen
investigar las corrupciones de miembros del partido y del gobierno, a los
directores de Correos, del Sepi, a los de Hacienda que no investigan a los de
la casa como los jefes y jefas de la Guardia Civil que investigan más a los
guardias que persiguen la corrupción que a los corruptos, y otros cientos así.
Un sindiós al servicio de una sola persona y su lista civil. Santos varones y santas hembras
aconsejados e iluminados éticamente por Zapatero, eso sí, sin afán patrimonial.
Sin duda a ti te parecerá el no va más de la decencia. Para hacérselo ver los creyentes. No
todo el mundo, afortunadamente tiene tan inmensas tragaderas. Aciertan,
cualquier gobierno futuro no puede ir más que a mejor, por mucho que la
feligresía se esfuerce en beatificar corruptos, inútiles y sectarios si son de
su parroquia.
Si entras en debates con estos parroquianos no suelen ser conscientes que ya no hablan desde el altar de su templo, aunque sigan sin bajarse de la peana. Creen que contestan a los de su foro y su parroquia, esos que siempre, digas lo que digas, a veces verdaderas locuras, provocan un aplauso cerrado, salida a hombros, dos orejas y vuelta al ruedo. Siempre están al 100% de acuerdo con el predicador, que se lo acaba de quitar de las bocas, no se puede decir mejor y los demás, si alguien se atreve a decir algo en contra, todos unos fachas. Y, luego, como toque de humor, se deja caer el omnipresente cazafantasmas, el de los equidistantes.
Están muy mal acostumbrados. Salir de la burbuja unánime a campo
abierto requiere esforzarse un poco más, no nos van a arreglar con cuatro
recursos de argumentario. Acaban perdiendo la capacidad argumental, hechos a
que no hagan falta argumentos. Se les desafilan las uñas. No convencen ni poco
ni mucho, como deberían suponer. De la inmensa corrupción de la casa, salvo que es poca
cosa, ya pasada y pagada insinúan, porque los delincuentes pillados con el carrito de los
helados se dieron de baja antes de entrar en la cárcel, no tienen nada que
decir, todo bien para ellos, es cosa llevadera. Mucho han bajado el listón,
quien alguno tenía de verdad. Seguimos haciéndole autocrítica a los demás,
marca de la casa.
3 de agosto 2026
POLITIQUILLOS
Le preguntaba Margallo a una contertuliana que qué habría
hecho Gran Bretaña si hubiéramos tenido la ocurrencia de enviarle ocho o diez
decenas de miles de paisanos a invadir Gibraltar. Que se lo pregunten a
Argentina. Desde luego, no nos iban a dar las gracias, como (no en nuestro
nombre) se ha hecho al sátrapa marroquí para vergüenza nacional, asombro en las
cancillerías y risión mundial. Entre Margallo y Albares hay ciertas
diferencias. Las que van de ser un ministro a ser un mindundi. Si no fuera también
trágico, sería sólo ridículo. Pero para algunos, según leo con pasmo, Sánchez y
su gobierno sumiso e inoperante son algo así como una mezcla de Churchil,
Alejandro Magno y Ghandi. Todo en ellos es verdad, transparencia, eficacia,
siempre dando la cara, previsores, anticipándose a los problemas y dotándose de
recursos. Ni una palabra sobre esa corrupción, hoy propia y extendida que. como
tantas otras mentiras, decían antes que tanto les preocupaba, que era
insoportable cuando era ajena. Acuerdo total en la parroquia, como en todos
aquellos clubes, foros e iglesias en donde sólo piensa uno, el cura. Como Sánchez,
ese hombre, no hay dos. A Dios gracias. La verdad es que más se va pareciendo a
Nerón, ya tocando la lira en Tenerife. Miedo da lo que este señor y sus
tropecientos asesores son capaces de urdir en un mes de molicie y asueto.
Como es costumbre, no merece la pena entrar en debates; hay
dos formas de ver las cosas totalmente diferentes e incompatibles. Ocurre a
menudo. Las guerras, invasiones, espionajes, golpes de estado, y muchas otras
acciones, ya no son como en el siglo pasado, aunque sigamos usando las mismas
palabras, mientras encontramos otras. Yo también leo cosas, análisis e
interpretaciones en medios y en algunas homilías y hojas parroquiales que me
resultan inconcebibles y que tampoco consigo entender. No es que sea nada
nuevo, pero cada vez hay menos posibilidades de acuerdo. Hay quien ha trabajado
a fondo el tema, asunto en el que tampoco pensaremos lo mismo en cuanto a
atribuciones. Yo suelo descartar siempre a la extrema izquierda, a los
separatistas, albaceas de terroristas y a la extrema derecha. Sus opiniones me
parecen oportunistas, anacrónicas, vacías, retóricas, destructivas. No espero
de ellos racionalidad, menos equilibrio y sensatez. En realidad, no cabe
esperar nunca nada de ellos, si acaso ruido, enfrentamiento y dispersión. No
aportan nada más que eso. Pero hubo dos partidos que deberían hoy entenderse en
un acuerdo de mínimos para arrojar a la irrelevancia a todos esos mundos, antes
marginales, que es su verdadero peso si no se cede a sus chantajes para
gobernarse unos votos. Hoy hay un muro, un abismo en medio, cavado con grandes
esfuerzos de ingeniería social, manipulación y propaganda (y sumisión
acrítica), que hace imposible toda conversación pública o debate constructivo.
1 de agosto de 2026
¡DEJADME SOLO!
Sería ridículo si no fuese trágico. La soledad de España
cuando tiene problemas por una política inmigratoria disparatada y unas
relaciones internacionales que han conseguido dejarnos aislados cuando pintan
bastos en el mundo. Solos, salvo compañías que más restan que suman, dejando
aparte esos discursos casi siempre equivocados, grandilocuentes y a menudo
quijotescos que nos han traído hasta aquí. Todo empezó con Zapatero, quedándose
sentado ante la bandera de USA y con otros gestos hostiles hacia ese país, esos
desafíos que tanto gustan a su parroquia, pero que tienen estas consecuencias y
las tendrán peores. Sánchez ha rematado la jugada, dejándonos con pocos amigos,
y ninguno ni útil ni relevante. Para él, Marruecos lo es. No pintamos nada,
menos que nunca, y las relaciones internacionales no son lugar para lecciones
morales, menos si no van respaldadas por otras fortalezas, esas que tampoco
tenemos. La chulería no lo es y la moralina aún menos. Mejor un Kissinger que
un san Francisco de Asís en un mundo sin reglas.
SI lo que ha ocurrido en Ceuta, un ensayo para una futura
marcha verde definitiva, midiendo la capacidad de respuesta y la resolución del
gobierno español, que ha dejado en evidencia ambas carencias, les pilló de
sorpresa, apaga y vámonos. Si el CNI y los servicios de inteligencia militar
habían avisado, como es de suponer, la cosa aún es más grave. Acaba el señor
presidente dándole las gracias a Marruecos, al que debe pedir permiso para cada
movimiento o atenerse a las consecuencias. Algún día sabremos el porqué. Y ya,
de vacaciones. Maravilloso.
Completa el ridículo, ese ya particular y muy repartido, el
esfuerzo coordinado o por libre de los feligreses más obtusos y entregados para
retorcer las cosas hasta llegar a echarle las culpas al PP. Hace falta tener
cinismo y cuajo. Estamos perdidos con esta tropa refractaria a la realidad a la
que no hacen mella ni la corrupción, ni la mentira ni la incapacidad
manifiesta.
31 de julio de 2026
INTELIGENCIA
Es inevitable hacerse muchas preguntas. ¿A qué se dedican y
a quién vigilan los servicios de información, a los enemigos del país o a los
del gobierno? ¿Cuándo vamos a tener un ministro de Exteriores serio y capaz, al
servicio del Estado, no de su jefe? ¿Podemos llamar política exterior a este
sindiós, un suicidio desde hace ya tiempo? Las fuerzas de seguridad, claramente
insuficientes en esa frontera de riesgo, hoy de nuevo violada, ¿deben limitarse
a mirar y contar los asaltantes? ¿El ejército no tiene entre sus misiones, tal
vez la principal, evitar esto? ¿Nos acordaremos de las leyes y medidas de
extranjería, regularizaciones de millones de extranjeros, nietos y primos,
sucesivos efectos llamada y puertas abiertas a cuantos quieran venir, a la hora
de votar? ¿Puede un gobierno y su presidente dirigir y salvar a un país cuando
le falta tiempo, personal y recursos para salvarse a sí mismo? En fin, mal
arreglo tiene la cosa cuando no hay nadie al frente o está en sus cosas y sus
problemas más que en los del país. Hablemos de Ayuso.
viernes, 16 de enero de 2026
De gustos y preferencias
El año pasado escuché y traje por aquí un fragmento del Oratorio
de Navidad de Johann Sebastian Bach. Este año compartí en facebook esta versión sui generis y casi completa de esta obra magnífica. La escuché casi todas las mañanas de la navidad
con los pelos de punta. Ambas versiones destacan la percusión, un acierto que se suma a los
de la puesta en escena, el marco, Leipzig, las vestimentas y los instrumentos de la
época, que intentan acercarnos a cómo se viviría en su momento esta música excelsa. Sí,
cómo se viviría, que no sólo se trata de escuchar, sino de sentir. Hay una película de la que sale el fragmento citado, desgraciadamente en alemán y de pago, que me resulta imposible compartir.
Como ocurre con todas las creaciones sublimes, al disfrute estético específico se añade que te llevan a pensar. En este caso mis divagaciones, casi siempre improcedentes y peregrinas, me encaminan a mirar otra maravilla, esta de creación colectiva, que es el lenguaje. Con sus precisiones y sus ambigüedades, sus conceptos generales y sus concreciones particulares, con nombres comunes o propios. Así, llamamos música a esta obra y también a los Clavelitos de la tuna, como llamamos ríos al Segura y al Danubio, perros a un caniche, a un mastín o a un san Bernardo, vino, tanto al de la cooperativa del pueblo de a un euro el litro como a un Château Lafite-Rothschild de 1.954, novela a Guerra y Paz o a El Quijote y también al último premio editorial destinado al olvido, y coche nombramos tanto a un Opel Corsa como a un Rolls Royce. Con las gentes ocurre igual. Personas fueron Bach, Pasteur, Isabel de Castilla, Hernán Cortés, Cleopatra, Cervantes, Mozart o Madame Curie, el doctor Fleming y la madre Teresa de Calcuta. También nos dicen que eran personas Hitler, Jack el destripador, Stalin, Mussolini, Lenin, Pol Pot y especímenes así. En lo que la especie ofrece en la actualidad, prefiero no entrar. Esa ambigüedad al nombrar las cosas, que permite hacer pasar por iguales las diferentes y señalar diferencias entre las idénticas para arrimar cada cual el ascua a su sardina, permite a la vez la literatura, la poesía, el comercio... y la política. La peor de las políticas, claro, aunque a veces duda uno si las hay de otras.
Hay cosas que están al alcance de todos, y las hay que no. Unas por falta de dinero, otras de conocimiento, aunque es universal la creencia de que, a la hora del reparto de los dones, todos pensemos que los dioses fueron tan cicateros con lo primero como generosos con lo segundo. Está claro que por muy igualitarios que queramos ser, nunca habría Rolls Royces (en realidad no habría ni un coche mediocre) para todos, ni suficiente Château Lafitte en las bodegas de Burdeos, y mucho menos una segunda vivienda en la playa para cada habitante del planeta. Los recursos del mundo no dan para tanto, aunque sí dan, quiero pensar, para que cada familia tuviese un techo, aunque modesto, patatas, agua limpia, pan o arroz, al menos lo esencial. No creo que todas las granjas del planeta alcancen siquiera para proporcionar un ala de pollo ni los mares un pescado de ración per cápita al día. Otra cosa es el reparto, claro. Que unos pocos tuvieran unas cosas prescindibles no está reñido con que a nadie le faltaran las vitales en un mundo donde más reina la austeridad y la pobreza que la opulencia y el derroche.
Se puede pasar sin un Rolex o sin un bolso de Louis Vuitton. Hay quien vive de su fabricación y de la estupidez o el derroche de quien los compra; pero no se puede prescindir de la comida, el agua o el techo. Si repartiéramos (incluso, si me apuras, si repartiésemos) todos los bienes existentes en el mundo entre sus habitantes, eliminando así las acumulaciones obscenas de algunas fortunas, el saldo medio iba a ser de pena. Cualquier occidental, por mal que le vaya, es un privilegiado, quejoso, probablemente igualitario y justiciero teórico sí, pero privilegiado. Tiene más de lo que le toca. Las cosas como son, que el papel y el discurso todo lo aguantan, las matemáticas no. Por eso la realidad se compadece tan mal con los reproches y declaraciones de solidarios de boquilla y de buenismos sin coste. Las sociedades prósperas, sobrealimentadas, hedonistas y perezosas, las nuestras, acaban por endurecer las arterias de sus ciudadanos. Y las caras. La esclerosis facial es tan frecuente como la arterial. Por eso ya ni asombra ver a ciertos sujetos cantar las maravillas de sociedades a las que no se irían a vivir ni hartos de whisky. Aquí se indigna y protesta uno mejor. ¡Dónde va a parar! Sus golpes de pecho no ayudan a nadie, pero reconfortan al predicador. De forma que mejor estarían callados estos fariseos que andan por desiertos, cerros y quebradas digitales, mediáticas o parlamentarias, predicando la buena vieja (no diré nueva, porque tampoco lo es), siempre a una distancia prudencial de los paraísos que dicen ansiar para los demás. No faltan salomones que no dudarían en destruir todo aquello que a ellos, como a casi todos, no les alcanza. O me dan a mí un Rolls y una caja de ese vino o que se destruya todo aquello de que sólo disfrutan otros. Esa mezquindad envidiosa, destructiva y estéril, la igualación en la miseria, salvo para la dirigencia, ha sido la base de alguna ideología que, inconcebiblemente, aún hoy encuentra adeptos y defensores. Lógicamente entre los que en el fondo piensan que, llegado el caso, a ellos les tocaría quedar arriba, a salvo de la ruina y la opresión que dan por buenas para los demás. Que no me guarden la cría de esas familias ideológicas.
Confundiendo siempre valor con precio, todo lo medimos
en dinero, olvidamos que hay otra clase de bienes, exquisiteces y excelencias que están al alcance de todos. Cuesta lo
mismo escuchar este oratorio de Bach que una pieza de reggaetón. Incluso nada, como es el caso. Lo mejor de la
música y la literatura, por antiguo, ya no paga derechos de autor, su disfrute o su desdén ya dependen del gusto o de la intemperie que su ausencia puede producir en cada cual. Hay multitud de bibliotecas
públicas, infinidad de conciertos, presentaciones de libros, conferencias,
obras de teatro, museos, exposiciones de acceso gratuito, prensa y biblioteca de Alejandría digitales, incluso vídeos de youtube, tutoriales para aprender cualquier cosa antes reservada a una minoría. Por no hablar de los monumentos
heredados que nos rodean o de la misma naturaleza. No tienen coste alguno, y languidecen, pasan desapercibidos, no merecen ni una mirada distraída, y
llegan a desaparecer porque no acude ni cristo a disfrutar de esos placeres
gratuitos. Algunos semovientes hablarán de elitismo. Es cosa de educación, de
cultura, de interés, es cierto. Como lo es que quien quiere y pone algo de su parte,
también dispone gratuitamente de la posibilidad de acceder a ellas y a estos
bienes no demasiado valorados por tantos y tantos. Seguramente el que su disfrute requiera cierto
esfuerzo no obra en su favor.
Malos referentes preferimos. Con las personas que en el mundo acaban siendo soportadas, aceptadas, incluso elegidas como gobernantes de algunos desgraciados países, ocurre igual. Se suele acabar optando por lo peor. Antes se impone el granel que el vino excelente, el reggaetón que el Bach político, el Corsa que el Rolls gubernamental, los que ejercen la fuerza que los que se atienen a la ley y a la razón, los apóstoles de la división que los de la concordia. Y, paradójicamente y como todos sabemos, sale infinitamente más caro un gobernante inútil, corrupto, indecente o irresponsable, virtudes que se realimentan entre sí y suelen venir juntas, que uno menos carismático y prepotente, pero austero, decente y eficaz. Los dogmas de las religiones políticas, las adhesiones inquebrantables, las etiquetas ideológicas estancas y excluyentes son los venenos que nos acaban emponzoñando como personas y como sociedad.
Los dictadores son una desgracia que se suele imponer a las sociedades por la fuerza, mediante la represión y el acaparamiento del poder, que resulta difícil arrebatarles una vez instalados. Se suele olvidar que son los ciudadanos los que, cuando aún había tiempo para evitarlo, les abren las puertas de par en par, quienes los invocan; los que eligen para esos cargos lo peor que ofrece el mercado y la estación, cogiendo de la cesta las manzanas ya agusanadas, las naranjas con moho, la carne sobrevolada de moscas verdes. Porque a muchos les gusta, se identifican en esa mediocridad, o porque prefieren taparse ojos y oídos para dar por bueno lo que elige su entorno. Seguramente porque para ellos es un mal menor que se resignan a soportar y defender si ello les permite imponerse como grupo a la parte de la sociedad o del mundo que odian, que desprecian. Prefieren a los que llevan al conjunto a la división, el enfrentamiento, a la ruina unas veces y hasta a la guerra otras. Los elegidos son tan miserables como los electores que los alientan y mantienen en el poder, sólo para recibir la recompensa ruin de creerse bajo su mando mejores que los demás, de engañarse al escuchar que están como tribu en el lado correcto de una historia que, con esta tropa, suele terminar mal. Uno de los primeros síntomas de que una sociedad empieza a descomponerse es cuando ya mayoritariamente recela de la excelencia y aplaude la mediocridad, optando por una medianía que no ofenda sus propias límitaciones y carencias. Un segundo síntoma de alarma es cuando la ley y quienes la aplican empiezan a ser un estorbo, como los que se atreven a opinar o informar contracorriente. Luego, todo eso se suele almibarar con grandes palabras, pero, en el fondo de esas mentes, de esas doctrinas y esos sistemas extremos y totalitarios que muchos quisieran, de un signo o de otro, no hay más que miseria, rencor, envidia y mediocridad.
No, Trump, Putin, Erdogan, Díaz-Canel, Alí Jamenei, Xi
Jinping, Maduro, Obian Nguema, Ortega, los jeques del Golfo, Lukashenko, Kin Jong-un
y otros siniestros gobernantes de garrafón que el mundo padece, no son un castigo del
cielo. Dice la World Population Review que actualmente en el mundo hay 53
dictaduras. En otras listas que he consultado no aparece Cuba como una
de ellas, algo muy revelador. Ya escribía Karen Blixen en Memorias de África
que, cuando los dioses quieren castigarnos, escuchan nuestras plegarias. Al
menos, cuando caiga el meteorito o lleguen los bárbaros que muchos no dejan de
invocar, que nos pille escuchando buena música, mejor que las milongas que nos
cantan algunos orates foráneos y locales, que Dios confunda.

