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lunes, 19 de octubre de 2026

Bitácora otoñal -I-

 El histórico Ayuntamiento de Limoges arde en las protestas de Francia

La ceremonia de los premios Princesa de Asturias, como ocurre con el Premio Cervantes, son actos que alivian y reconfortan. Que dan cierta esperanza. La excelencia, lo nuevo, la conservación de lo viejo que merece ser conservado, la creación, el descubrimiento, el esfuerzo, la imaginación, el rigor, la altura intelectual, la decencia, el respeto a las tradiciones y a las formas... ¡Ay, las formas! De ellas habla Muñoz Molina hoy en otro artículo en El país, diciendo que quien pierde las formas pierde la razón. Y va a ser eso.

En fin, esa ceremonia con gaiteros, escenografía de maceros y soldados de gala con lanza, protocolo y discursos, corrección, serenidad, apelaciones a lo mejor del género humano, el reconocimiento a la buena cosecha que dan los bancales de las ciencias y las artes por esos mundos, los parlamentos de los premiados, de la infanta, del rey... Hay esperanza, digo. Pero no para echar cohetes visto el contraste entre la excelencia, buenas formas, cortesía, seriedad, rigor de todos los participantes y la extendida habilidad de los pueblos para elegir la mediocridad, la falta de respeto hacia todas las formas y virtudes enumeradas. Virtudes de las que carecen casi todos los que se acaba eligiendo aquí, allá y acullá para la gobernanza, personajillos engreídos que apuran el catálogo que va de la desidia hasta la pura criminalidad, pasando por todos los grados de la incompetencia. Seguramente se trata de sentirse bien representados. No hay perro que no se parezca al amo.

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Sí, el Ojete que llamó el versallesco Puente, la máquina del fango, los pseudomedios, las factorías de bulos, los fachas con toga, el lawfare, las campañas y confabulaciones judeomasócicas... El tiempo, aunque no siempre, acaba poniendo a cada cual en su sitio. A algunos hasta en la cárcel. De ahí la hostilidad y el intento de desacreditar a un medio crítico, que hasta ahí podíamos llegar.

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La verdad puede ser dura, hasta cruel para quien vive voluntariamente engañado. A algunos les puede resultar incorrecta, pueden decir que es racista, xenófoba, incluso facha, ese comodín que les evita razonar. Pero es la verdad. En ese y en otros terrenos abundan los que odian y atacan precisamente todo aquello que en donde viven les beneficia, a veces sin merecerlo, defendiendo países y sistemas que no serían tan benévolos y tolerantes con ellos. Y, en el fondo, lo saben, pues evitan irse a vivir o regresar a los supuestos paraísos perdidos que dicen anhelar y preferirían implantar los infiernos que abandonaron en los países que hoy les acogen.

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Arcadi Espada deja caer a medio artículo, así como el que pisa una mierda, que 'causas' es el eufemismo de causas justas. Lleva razón, a mi escaso juicio. Y no todas lo son o lo acaban siendo. Especialmente a causa de la inmoralidad o extremismo de algunos de sus abanderados y a causa de la intención con que lo hacen. Por sus contradicciones, por el estiramiento hasta el esperpento, por el intento de apropiación, de escriturarlas a su nombre, excluyendo a todos los demás, por las formas y argumentos de baratillo que utilizan y porque para muchos de ellos esa defensa acaba siendo una cómoda y lucrativa profesión, de postín ideológico dentro de su parroquia, para más inri. Una peana desde la que pontificar, dar lecciones y credenciales de buen creyente. Acaban desfigurándola, la desvirtúan y provocan rechazo hacia causas y movimientos que, sin estos botarates integristas, una mayoría podría apoyar. Una peste.

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Leo que los servicios consulares de España en México le han concedido la nacionalidad española a un anciano de casi noventa años porque, al parecer, su padre, allá por 1920 se exilió huyendo de Franco. Con esta tropa toda sospecha es poca. Las cosas siempre son lo que parecen. O peor. Esa oportunísima ley de tataranietos que busca arromanar el censo y gobernarse algunos votos como pago del favor. Esperemos que la justicia, si Pumpido no lo remedia, impida el desmán.

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Veo en un vídeo de campaña a Óscar Puente reivindicando al Psoe como partido del amor, a raíz del ósculo del señor presidenrte, que Dios guarde, a su santa en otro mitin. No sabía —y además ignoraba— que existían tantas y tan variadas formas de hacer el ridículo. La desesperación les está llevando a agotarlas todas.

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El País, en su editorial, condena, ¿quién no?, la violencia que arrasa Francia. A la hora de señalar quiénes la provocan y protagonizan al editorialista le tiembla la mano, se contiene y se dispersa en un ejercicio que los que de ello saben llamarían equidistancia, si otros fueran los escribanos.
 
Señala alarmado —esto sí, con más claridad— quiénes se podrían beneficiar de esta limitada, bochornosa y destructiva reedición de La Comuna. En Francia les gusta tanto levantar bellos edificios como arramblar con ellos, tanto diseñar y fabricar coches como quemarlos. Aquí tenemos las fallas de Valencia el 19 de marzo o las Hogueras de Alicante, la noche de san Juan, para calmar esos ímpetus incendiarios y flamígeros, costumbres y eventos mucho más civilizados.
 
Los beneficiarios, a título de inventario, serían Le Pen y las demás fuerzas oscuras de la extrema derecha. La luminosa extrema izquierda francesa, esa izquierda a la izquierda de la izquierda del hoy desaparecido partido socialista francés, que alguna vez gobernó Francia, queda a salvo en el artículo.
 
 No importa que sea ella precisamente quien alienta y espolea a esa turba de raros estudiantes, talludos y embozados y que no parecen lectores de Kant ni Voltaire, que prendió fuego las puertas de los liceos, que después quemó ayuntamientos y monumentos o edificios públicos y, ya puestos, se dedicó a saquear son ejemplar esmero comercios de postín, restaurantes y tiendas de moda. No robaron latas de atún y baguetes, no, sino ropa de marca, bolsos de lujo, iphones y ordenadores de Apple. Tienen buen gusto estos chicos revoltosos tan del gusto del Jean-Luc Mélenchon de la Francia Insumisa y otros de su cuerda, los que allí animan a los bárbaros con el apreteu que aquí pregonaba un tal Torra a sus huestes.
 
Las ideas tienen consecuencias, como titulaba M. Weaver su libro sobre la disolución de occidente. Y de las malas ideas, independientemente de la belleza ilusa y candorosa del enunciado y del brillo de su envoltorio, nunca pueden resultar buenas.
 
Josep Pla, que viajó mucho, y con provecho, a diferencia de tantos otros, aprendió de lo que fue viendo que, cuando se impone la violencia, la estupidez, el fanatismo, el desorden, la inflación desmesurada de entreguerras y otras miserias, lo que decía en su "Viaje a pie": «Mi idea, pues, es esta: Todo hombre que vive en un medio caótico, se convierte instintivamente en conservador». Pues va a ser eso.
 
Vemos que poco importa el barniz de los bellos discursos y de las beatíficas intenciones, cuentan las consecuencias, que eran previsibles. Demasiado tiempo perdido en florituras, identidades, buenismos, correcciones y demás chatarra ideológica oportunista, perniciosa y vacua envuelta en celofán. Hoy, esta misma mañana, vemos quien limpia las calles en Francia, y también quién las quemó y saqueó o quién llevó las cosas a esos extremos creyendo engrosar su caldo electoral, hoy turbio, incomible. Los bárbaros asustando con el lobo de la llegada de los bárbaros. O nosotros o el caos. El caos, el caos. Ahí lo tenéis. Ahora cada palo aguante su vela. Porque todos estos inducidos desmanes de agrios aromas revolucionarios no sólo tienen y tendrán influencia en Francia, que la gente se lo ve venir.
 
Dice el editorial de El País:
 
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Derrotar al fascismo. Casi na'. Falsos quijotillos luchando contra gigantes imaginarios. La amenaza hiperbólica que intenta aparentar una grandeza de la que se carece agigantando los molinos del enemigo hasta el disparate. Un asalto a los cielos que, en realidad, se acomoda y se conforma con metas más mundanas y terrenales. Un buen sueldo, vaya, vendiendo crecepelos a la incauta tropa, una clientela a la que se quiere y procura mantener sumisa y dependiente, a menudo con dinero público. Inflazón en la causa y en el ego de los que dicen protagonizarla. Menos lobos, menos épica, almas de cántaro. No hay sillones (su único objetivo, estrategia y aspiración) para toda esa camarilla populista y marginal a la greña, oliendo a cadaverina política por deméritos propios y porque hace tiempo que se les veía el plumero. Les acaba aplastando el derrumbe del chamizo político que, con sus votos, sus silencios cómplices y con los sapos que animaron a tragar a la población, ayudaron a levantar, blanquear y sostener.

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Esos republicanos de los que dicen sentirse herederos les escupirían en la cara si pudieran ver al grado de degeneración populista, irracionalidad y desapego a sus conciudadanos y a su país a que han llegado. Poco o nada han leído de lo que esos exiliados políticos, de cuyos descendientes y de muchos otros que no lo son, quisieran sacar provecho electoral. La verdad es que demuestran ser menos leídos de lo que procuran aparentar, evitando antes y ahora conocer todo lo que pudiera dejarlos con el culo al aire, que es mucho. De ahí su nefasta y sectaria desmemoria histórica.

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Esa es la prueba del algodón del fraude de las encuestas del esbirro Tezanos. En Ceuta y Melilla no les van a votar ni los suyos, como es natural. El grupo de control del experimento sociológico de usar las encuestas para condicionar el voto. No sé si servirá para reconfortar a la clientela, si dentro de la parroquia ayudará a que los suyos no se desanimen y acudan a votar. Fuera de ella, el efecto es el contrario, de rechazo y de evidencia de que gente así debe dejar el poder, la población se enfada ante intentos tan burdos de engañarles, se indigna al ver las instituciones del Estado, las que pagamos todos, puestas sin vergüenza ni sentido democrático al servicio de su facción. Son unos impresentables. Espero y deseo que lo paguen en las urnas como merecen.

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Todos quieren conseguir muchos diputados. Es natural. Aunque hay quien prefiere tener, como ahora, procuradores en Cortes. Sumisos, genuflexos y callados salvo para asentir y dar por buenos cualquier giro, cesión, incumplimiento, disparate o compraventa. Puro progresismo.

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 Todo no se puede tener y lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Ya he defendido estos argumentos en más de una ocasión, encontrando normalmente poca comprensión. Un país que, en gran parte, vive del turismo, que recibe al año cifras que pronto alcanzarán los 100 millones de visitantes dejándose la pasta gansa, debe dedicarse en ese sector tan importante para la economía del país a criar turistas en altura. No es resorts horizontales y extensos, inviables, invasivos, acaparadores de un espacio que escasea, caros de mantener y ecológicamente insostenibles. Y, no menos importante, disponer de viviendas asequibles para la población local que atiende a esos turistas y vive de ellos. No como ocurre en Ibiza y otros paraísos, donde la población, los trabajadores del sector hotelero, los funcionarios, comodidades y servicios que atienden a todos, locales y foráneos, tendrán que acabar viviendo en tiendas de campaña para dejar el sitio a unos turistas que pueden pagar lo que a ellos, a los nativos, a los indígenas y a los aborígenes, ya les resulta imposible. Mirándolo con esos ojos, hace ya muchos años que he conseguido que me guste un Benidorm (que incluye muchos y variados, para todos los gustos y bolsillos) que cuando era muy joven, iluso e indocumentado, detestaba. Justo lo contrario que me ha ocurrido con muchas otras cosas, instituciones, entes e ideas.

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Un asunto grave sobre el que muchos periódicos no encuentran lugar en sus portadas. Ni las televisiones en sus tertulias. Ni muchos sectarios en sus conciencias selectivas. Si para salvar al hermano del jefe de un sofocón, que la cosa no llega a más, estaban dispuestos a algo tan disparatado como recurrir a bandas de narcos para amedrentar a la jueza del caso hermanísimo ¿qué no serán capaces de hacer para salvar al padrino y a su gobierno?

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Al menos habría que pedir que los más inútiles, demagógicos e irresponsables del gremio nos eviten el espectáculo demencial de verlos manifestarse contra sí mismos. Lo de la huelga general contra la oposición es surrealismo político puro. En su línea.

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viernes, 15 de agosto de 2025

Bitácora veraniega

 

Una vez la mentira y el menosprecio a la promesa y la palabra dada se han instalado en la gobernanza y en la política en general, proceder de trileros que se mienten pero no se engañan, normalizada la promesa que confía, como única salida airosa, en la imposibilidad de cumplir lo acordado y prometido a la peña, entramos en el mundo desconocido de la metamentira, de la política cuántica, en la que una cosa puede ser verdad y mentira al mismo tiempo. Se habla para las parroquias respectivas, a las que se miente también para mantener la ilusión de que se ha conseguido algo. Por supuesto 'progresista', aunque sea pactando con el KuKluxKlan. Luego ya se verá. Unos y otros, confían a menudo, como decimos, en que lo acordado y vendido a la clientela sea imposible de cumplir. Se trata simplemente de ganar tiempo, aparentando tener algo que prometer cada obispo a su parroquia para conservar la silla gestatoria, que nunca falta quien la portee. A la sombra del palio simbólico de la prensa afín y los acólitos entregados. Aunque para ello haya que defender herejías. Lo malo es que, en esa amalgama societaria en la que no faltan los que quisieran acabar con todo, desguazar el país que odian y del que viven y repartirse los restos, es que a veces aparezca el número suficiente de votos para aprobar lo que no quieren ni los promotores. O lo que, simplemente, no es posible cumplir, que aún quedan jueces en Berlín y votantes con juicio. Hay temas, pues, en los que no merece la pena entrar a debatir, puro esperpento teatral, surrealismo político, una de las formas más elaboradas de corrupción, origen del desencanto, del desentendimiento y de la radicalidad extremista. Con su pan se lo coman. se trata de algo tan sencillo como no votar nunca a gente así.

 

Leo algún escrito parroquial con las oportunas glosas al Apocalipsis. Saben que lo que dicen no es cierto. Si el PP gobierna, sin duda, hará cosas que no gustarán, ni a los contrarios n a los propios. Con este gobierno pasa igual, salvo que ha hecho leyes indefendibles simplemente como pago por votos que tenían en contra a más del 70% de la población, incluidos sus votantes. Por ejemplo, la ley de amnistía.

Feijoo habla de derogar o retocar las 'leyes ideológicas' y concreta cuáles son: amnistía, ley del sí es sí, Memoria democrática, aspectos de la ley trans para impedir participación en competiciones deportivas, y aclara que la ley de la eutanasia no se tocará, por haber amplio consenso social. Y eso es lo que dice. Nada de prohibir la cebolla en la tortilla de patatas, obligar a rezar el ángelus, poner un pago por bañarse en la playa y otras medidas que han olvidado anunciar en esa delirante relación. Se puede estar en contra de un partido, se puede pedir el voto para el propio, pero no conviene mentir ni inventar. Para la parroquia vale, todos de acuerdo, fuera de ella, asombra.

De paso, olvida decir Feijoo que convendría derogar o retocar otras leyes, como recuperar el delito de convocatoria ilegal de referéndum, volver a agravar la malversación, aliviada a medida de los golpistas catalanes, recuperar la figura de la sedición, también desaparecida por otro pago a los apoyos de Junts y ERC, revertir, si se aprobara, todo lo que sea un cupo catalán, y otros desmanes parecidos. Y defender el uso del español en todas las escuelas de España si los padres lo piden, algo que parece racional y necesario. Seguramente, Feijoo se quedará más corto que largo en estas cosas. De forma, que no me han llegado a convencer ni mucho ni poco con ese sermón apocalíptico. Dense por contestados los sexadores de equidistantes. 🤣


Sobre eso de 'derogar las leyes ideológicas del sanchismo hay quien piensa —y no sin razones— que menos lobos. Claro que Rajoy mantuvo casi toda la legislación que criticaba, incluso tuvo que cesar al ministro de justicia por radical y desconectado del sentir general, como hará quien venga, sea cual fuere. También es un disparate decir que hay que derogar todas las leyes y medidas de los últimos gobiernos; ha habido cosas buenas, incluso muchas de ellas votadas por el PP, que sólo se habla de unas pocas leyes especialmente conlictivas. Pero Feijoo estará en su derecho, incluso en la obligación, de corregir desbarres, abusos y leyes producto de mercadeos indecentes. Es para lo que le votarán millones de españoles, esos que llaman fachas muchos que lo son más, sin entrar en más matices ni detalles. Y por lo que dejarán de votar o votarán en blanco muchos desencantados. Que la política es un mundo sucio, cruel y mentiroso, no es nada que no sepamos y, sálvese el que pueda, si alguien puede, que creo que no. Cuando un gobierno tiene que vivir pagando un peaje, día a día, medida a medida, ley a ley, incapaz de sacar adelante unos presupuestos en una legislatura bastante estéril, el jefe y sus más fieles acólitos deberían darse cuenta de que la cosa se acaba y que mantenerla con respiración asistida mediante pagos constantes, es perjudicial para todos, salvo para ellos, un pequeño grupo al mando. En las críticas a estos planes derogatorios hay observaciones atendibles, pero en la relación de plagas de Egipto, se han pasado varios países.

No se puede ser inteligente, tener información y decencia y dar por buenos chantajes, pagos, mercadeos, mentiras, injusticias y abusos. Hay a quien le falta alguna de esas virtudes, y a muchos, todas ellas. Borrell no es de esos bandarras dizque ilustrados que van firmando manifiestos por ahí.

El señor Trump, en una de esas órdenes ejecutivas que rubrica con una firma casi del tamaño de su estupidez, es capaz de creerse que, desde que a él se le pasó por el magín, el Golfo de México ha dejado de llamarse como desde hace siglos se venía llamando. Se equivoca, se sigue llamando igual, su poder no llega a tanto.

Hoy en el Congreso de los Diputados también van a jugar a esa magia performativa del Hágase la luz, y la luz se hizo. Las palabras como transformadoras de una realidad que, indiferente a estos abracadabras infantiles, sigue inmutable. Un reglamento de un órgano que suple su impotencia con estos entretenimientos, no puede cambiar lo que dispone el artículo 66 de la Constitución: «Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado». Ellos, por lo que parece, creen que sí, que para el césar, como para Dios, no hay nada imposible. Cada loco con su tema: ya que no somos capaces de presentar un presupuesto, como Dios manda (y también la Constitución esa que se pasan por el forro) pasemos el rato con los juegos florales del lenguaje dizque inclusivo. Ellos le llamarán como les parezca, pero esa institución se seguirá llamando Congreso de los diputados. Y el Golfo de México, golfo de México. Y la casa sin barrer.

No deja el agonizante amasijo gubernamental de hacer cualquier cosa menos lo necesario, lo urgente, lo que de verdad preocupa a los ciudadanos, cada vez más alejados de los que dicen representarlos. Lo decisivo suele responder a un chantaje, muchas otras cosas a la mera autoprotección y permanencia, aunque ya nadie sabe para qué, el resto es hacer como que se hace. La desafección, el alejamiento y el desinterés que producen los gerifaltes que deberían trabajar para todos, habitar la mesura, la centralidad y el mundo de lo real, es el fruto que cosechan siempre los que acechan en los extremos, afilándose las garras y viendo que otros hacen su trabajo de demolición de la moral pública. El resto ya se cae solo.

Una cosa es ser un país de interés turístico, al que acuden desde todo el mundo multitudes a disfrutar del sol, las playas, los monumentos y la gastronomía, y otra cosa es ser la risión del mundo. Cada vez más vienen más para ver asombrados cómo nos las arreglamos para sobrevivir a pesar de la incuria, la mediocridad, la corrupción y la desfachatez de la dirigencia. Lo nuestro parece un chiste de Gila. Sí, habrá que regular eso de los 'lobis', que cada vez huele peor.

Los peores de sus ciudadanos sólo cuestionan, incluso rechazan, la única nación que de verdad existe por estos lares: España. El Bonillo es una nación, España ni se sabe qué es. Esos quieren convertirla en un dudoso amasijo plurinacional asimétrico poblado por paletos a la greña. Si alguien habla de hacer país, sabemos que su liebre es moldear un trozo para separarlo del de todos, entre lamentos, invención de agravios y manipulación de la Historia común. No se admite más lealtad que la local, más a la tribu que al país, muestra de un aldeanismo disgregador, arcaico, egoísta, excluyente, insolidario, que hoy pasa por progresista. Se puede, y hasta se exige, mostrar con orgullo todas y cada una de las banderas, himnos, pertenencias y símbolos de la aldea, pero no los comunes, los nacionales, los del país, el único que tenemos. Los que desprecian esas cosas de todos, con su falta de fuste habitual, acusan de apropiación a los que aprecian lo que ellos ignoran y menoscaban. A menos que usemos esa palabra como la usaba Josep Pla: el país era su pueblo y poco más, Llofriu, el mas Pla, el Ampurdán, fuera de eso, todo era terra incognita, campo informe, ajeno y hostil, habitado por gente extraña, los bárbaros. A base de progresar, hemos recuperado el carlismo y ahora los más 'progresistas' van intentando recuperar el feudalismo y los reinos de Taifas con la boina bien calada.

Cuando se hacen leyes a medida de delincuentes y cuando se cuenta con tribunales afines que las den por buenas, como toda puerta que se abre para los propios, luego resulta que queda franca para los ajenos. Ocurrirá con más asuntos y escucharemos grandes cosas de los hoy consentidores intermitentes. Los Eres andaluces y los amaños de Montoro son obra de corruptos desorejados, aunque luego fueran dados por buenos por parlamentos que están para eso, para decir que sí a todo lo que se les mande. Y no vale taparse un ojo para conseguir ver bien o mal algo, según sea el desmán de los nuestros o de los ajenos. Tendría gracia que todos los sinvergüenzas aludidos escurrieran el bulto de sus desafueros.

Al final, el Tribunal Superior de Justicia Europeo tendrá que venir a poner orden y concierto en la serie de modificaciones venales y a medida del código penal y otras leyes urdidas o torturadas en potro parlamentario por el trilerismo gubernamental y societario. El tribunal europeo entenderá y, en contra de los intentos del señor Conde Pumpido, que quién lo nombra pues eso, tendrá la última palabra acerca de los Eres de Andalucía, malversación y autoamnistía. Ya nos han amonestado varias veces por la ley electoral europea paralizada como pago al PNV y, ahora, entra en escena un cupo catalán mercadeado como el último, por ahora, de los pagos del alquiler de la Moncloa. Aunque esta última barrabasada pudiera tener mal futuro, un pacto de pillo a pillo, de esos que se mienten pero no se engañan. Se promete lo que sea menester y luego, ya se verá. Es una obra en la que se actúa más para clientelas y parroquias que para los ciudadanos que acaban pagando la fiesta. Los sufragáneos, a verlas venir, a ver qué acuerdan vuesas mercedes en algún tugurio de Waterloo, donde las derrotas. El parlamento, ya si eso, está para lo que está, que es para poca cosa y nadie se determina a moverse y que el cencerro los delate. Mejor llevarles todo acordado, que si no se lían. Ver la tramitación de este engendro, si se produce, como las valoraciones en medios y redes sociales será un buen instrumento para medir desvergüenzas, sumisiones y ¡ay! progresismos.

Sánchez, en un debate televisivo, le dijo a Rajoy que no era una persona decente. Le faltó añadir que era un simple aficionado y que le sujetara el cubata, que iba a aprender lo que eran la verdadera indecencia, que incluye la arbitrariedad, la cesión continua a los chantajes, la corrupción económica y, la peor, la política, fundamento de su gobierno. Supera sus límites cada día, muestra de que no los tiene, como tampoco principios. Lo que sí tiene, y a millones, es cómplices por acción o por omisión, personas y personajes dispuestos a ser convertidos en ciudadanos de segunda con su propio voto, pero gobernadas por su amado líder. Por los suyos. Aunque, en realidad, los que escriben las leyes, los indultos, las amnistías, perdonan sus propias malversaciones y demás disparates, son los golpistas catalanes, que van triunfando. El Estado los derrotó y unos desalmados derrotan al Estado en nombre de estos enemigos del país para pagar el alquiler de la Moncloa. Los míos, dicen. Creo que esa propiedad opera al revés. No cabe mayor fanatismo irracional y sectario. Y no me vengan con memes, estampitas, recuerdos y puesandaquetús. No hay perro que no se parezca al amo.

Se empieza jugando con las palabras y se llega hasta donde estamos. Hasta donde los peores nos han llevado. Vendepatrias también es palabra muy actual. Nunca nos contaron que lo del traspaso de competencias iba a ser un proceso inacabable, y menos que llegaríamos a las transferencias bancarias, al simple pago en metálico. Esa vía tampoco parece tener fin. Habrá que pagar por apoyos para presupuestos, para cada día de agonía. Para una nueva investidura de la parte contratante de la segunda parte ya no quiero ni pensar.

Aún les parecía poco progubernamental y, desde hace tiempo, había prisa por hacerse con el grupo Prisa, dueño de El País y la SER. El dueño actual, el socio mayoritario, ese armenio de nombre impronunciable, no dio su brazo a torcer para embarcarse en la ruinosa creación de una canal de TV que todos llamaban 'TeleSánchez'. La creación y adjudicación de un nuevo canal en abierto era algo que nadie discutía y se ha paralizado al fallar el plan. Si se creaba era para la casa y para la causa. Sus peones, Contreras. Carlos Núñez y el holding de empresarios afines al gobierno Global Alconaba, al que Telefónica vendió recientemente su paquete de acciones, y demás, se harían con el mando y eso haría más gordo el caldo de la manipulación informativa. Había que combatir y silenciar a los 'pseudomedios', es decir, a los que informaban de verdad. Ver ciertos artículos o entrevistas en El País y la SER les deben haber puesto los pelos de punta. Es un indicador de debacle y desafección más fiable que las encuestas manipuladas de Tezanos, que no cree ni el mismo gobierno, pues no convoca elecciones a pesar de que su esbirro difunde la especie de que el Psoe las ganaría. Eso es otra más de las muchas corrupciones políticas que estamos sufriendo, la puesta al servicio propio de las instituciones que pagamos todos, eliminando todo resto de independencia.

Algunos periodistas? aún se atreven o se resignan a hacer de abajofirmantes de manifiestos que certifican su servilismo y arruinan definitivamente su prestigio, ya muy perjudicado. De perdidos al río, hay que unir la propia suerte a la del señor presidente. Otros, más listos, se van deslizando paso a paso hacia la verdad, la razón y la decencia, que hay que ir limpiando el expediente por si, como parece, el poder cambia de manos. La cercanía al poder proporciona muchos beneficios. Es humano acercarse al sol que más calienta. Pero no llegar a quemarse las alas, como Ícaro, con una cercanía excesiva que revele una total sumisión a un jefe, no a la verdad ni al bien común. Nadie es totalmente independiente, pero hay ciertos límites y hay quienes los han traspasado hasta el ridículo y el desprestigio irreversible. Esos no plegarán velas, no pueden, deberán seguir sirviendo a su señor, mientras dure. Luego ya veremos cómo se hace una reconversión industrial. Y abrimos un canal de youtube o un bar financiado por suscripción popular.

La selección inversa que se practica en un partido cuando se elimina (o se intenta) cualquier tipo de disidencia o de opinión alternativa. Las estrategias, la conveniencia se oponen a la igualdad, a la justicia, a la razón y al argumento. La lealtad convertida en sumisión acrítica. Quedan (y bien que se nota) en el partido los militantes más serviles y acríticos, los peores. Hay algunos que, al menos, callan, con la misma culpa pero evitando el ridículo. Los demás sobran. ¿Qué hacen aquí tipos como Felipe, Guerra, Page, Lambán, Leguina, Redondo y otros cientos de los mejores de los nuestros que se nos han vuelto de derechas y defienden irracionalmente ahora lo que nosotros defendíamos hace unos meses? Esa clase de militantes está demás. Lejos de nosotros la funesta manía de pensar, que decía la universidad de Cervera en tiempos de Fernando VII.

 En la llaga vuestro dedo con gran tino puesto habéis, que decía el marqués de Moncada en La Venganza de don Mendo. La mayoría de los artículos de prensa se centran en un asunto concreto, grave o leve, pero casi siempre circunstancial y tratado de forma previsible y epidérmica. Pocos sorprenden. Cada árbol suele producir el fruto que de él se espera, el que corresponde a su especie y al terreno del que chupa. Eso en el mejor de los casos; hay infinidad de árboles que no dan nada y a otros el injerto de la conveniencia les ha llevado a dar frutos imprevistos para la especie. Bien pagado, un almendro periodístico acaba dando limones. Un breve artículo de Carlos Marín-Blázquez va un poco más al fondo de forma sucinta, que otros han de escribir un libro para explicar una idea similar. Y sí, el rencor y el resentimiento hacia un enemigo común, real o imaginario, vivo o muerto, peligroso o inofensivo, suele ser el pegamento que mantiene unidos y parapetados dentro de los grupos a los miembros más entregados. Les gustan los muros, encastillarse y otear desde la garita o la almena a ver si ya llegan los bárbaros. Es inútil, por eso, apelar a razones, a datos ni a argumentos con ellos. Incluso es peor: la realidad les encorajina tanto más cuanto más les contradice. No puedo haber vivido equivocado ni perdido tanto tiempo en la almena, piensan, haciendo un gran esfuerzo por la falta de costumbre.

 Leo que Bolaños, siempre tan trabajador, en sus ratos libres y en compañía de otros anda urdiendo un anteproyecto de ley sobre la intromisión al derecho al honor que permita considerar «ilegítimas» grabaciones a otras personas según a quién, cómo y para qué. Algún malpensado habrá que llegue a sospechar que se refiere a un desesperado intento de invalidar como prueba grabaciones inoportunas y comprometedoras como las recogidas en el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre el cobro de mordidas y el amaño de obra pública de Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García. La ley 'Koldo', será. Y no sería raro que socios y apoyos también la consideren muy conveniente y puesta en razón. A todos les va la buena vida en ello y a algunos el evitar el trullo. Tiene futuro el proyecto de ley orgánica, pues.

La sastrería legal no para. Ya tienen los patrones que usaron para confeccionar otros trajes. Para cada problema y para cada necesidad tenemos una ley: la amnistía, la malversación, la sedición, la reforma de la justicia, la UCO en manos de la fiscalía, que quién la nombra pues eso, el intento de censura o control de los medios de comunicación hostiles, es decir, veraces... Esos cinco días de retiro y meditación dieron mucho de sí. Había que tapar la punta del iceberg cubriéndola de decretos, imprimir el BOE con tinta de calamar, antes de que más hielo salga a la superficie y tengamos un problema serio. Lo de la máquina del fango, que han resultado ser ellos mismos, el lawfare, los pseudomedios, la conspiración de las fuerzas del mal, el pues anda que tú, la estampita de Feijoo en piragua, en fin, esas cosas ya ni bastan ni cuelan más que entre los más fieles de la parroquia. Y ya se está hablando de la Dominicana, del petróleo de Venezuela, de la Delcy, del Pepiño, de Zapatero, y quedan muchos discos duros, teléfonos y memorias que transcribir. Es lo malo de depender de sinvergüenzas, delincuentes y corruptos, que, al final, la cosa se enreda y resulta difícil deslindar y diferenciar entre ellos. Esto hay que pararlo a tiempo, por lo civil o por lo criminal, antes que la gente llegue a pensar que la cosa ya venia de muy atrás.

The Times llama a Sánchez 'don Teflón', por la dificultad de que los escándalos se le adhieran, Aldama avisa de que tiene documentos acerca de turbios negocios de algunos renombrados y sonrientes próceres con el petróleo venezolano, que mancha mucho, pero también sabemos que Marlaska niega a la UCO los refuerzos que pide porque se le amontona el trabajo; nos enteramos de que algunas banderas que exhibían en manifas y mítines las ondeaban unos pendones, que el presidente envía una carta a la militancia insistiendo en que es víctima de una campaña de demolición moral, sin comerlo ni beberlo, y les explica cómo el partido es inflexible con la corrupción, pero eso sí, sólo cuando ya es imposible ocultarla ni atribuirla a bulos o a oscuras conspiraciones. Nos cuentan que la trama, cuando Ábalos era ministro, tenía un plan con algunos altos funcionarios de modificar el sistema de contratación de obras, aunque ni se nos pasa por la cabeza el motivo. Conocemos que el desde hace años todopoderoso y ubicuo Santos Cerdán, hoy un señor de marrón que pasaba por allí, fue quien negoció con Bildu a oscuras la entrega de Pamplona, una de las muchas líneas rojas que nunca, por estas que son cruces, iban a traspasar. La foto con Puigdemont, la parte contratante de la segunda parte, cuando el negocio de la amnistía ya era conocida. En fin, el día viene cargadito, la prensa canallesca no para. NI la UCO tampoco. Van a hablar con sus socios y apoyos que, aunque en las fotos ponen cara de hacer ascos, al final se enrollan que te cagas. Algo habrá que inventar.

 No convoco elecciones porque sé que las pierdo, que de Tezanos ni siquiera yo me fio, que tiene cuajo la cosa. No llevo al Congreso ni presupuestos, ni moción de confianza, porque tampoco tengo quien me los apruebe. Salvo mi corte, no tengo quien me quiera, pero cuento con la mayoría social y, sobre todo, con la razón. Mi gobierno, progresista, feminista y honrado, venía a salvar a España de la corrupción y no puedo dejar el trabajo a medias. Fíjate tú.

Yo no pondría la carga en el PP. Hay una confluencia de interés de supervivencia entre Sánchez y sus socios y apoyos. Todos ellos saben que, de convocar elecciones, las tienen perdidas, De forma que nada de dar al pueblo voz por el momento. Limpieza democrática, legal, pero sucia. Desde luego no debe ser muy reconfortante reconocer que estás donde estás en esas condiciones. Pero la alternativa es muy cruda. Permanecer en el poder ¿para qué? No se gobierna, pero se está, que viene a ser reconocer que ese era, es y será su mayor aspiración. Hoy la única. Los constituyentes nunca habían podido siquiera sospechar la creatividad de estos personajes, la astucia que decía Artur Mas y el desprecio a las formas y a los contrapoderes que han asimilado por ósmosis inversa desde sus socios catalanes y los de extrema izquierda. La moción, posiblemente tenga su momento, aunque la parálisis y el acorralamiento de la corrupción exige elecciones.

 El basilisco es un animal mitológico al que se le atribuía la capacidad de matar con la mirada. En otros seres viperinos, menos mitológicos pero no menos peligrosos, los ojos revelan igual deseo de fulminar. Esa mirada caliente lo dice ya todo. Es, más que un reproche, una sentencia a Cerdán. Mal de ojo para un cadáver político, otro más, mantenido artificialmente con vida como parapeto desde hace ya un tiempo. ¡Cuánta decencia y cuánto afán regenerador viajaba en aquel Peugeot!

La rehala de palmeros, sospechosamente silentes acerca del último marrón, callan asustados, aunque los más cafeteros y entregados siguen buzoneando a sus parroquianos memes y peroratas sobre pasadas corrupciones ajenas, en un paréntesis que quisiera hacer olvidar las propias de antes, durante y después. Sobre todo las de hoy mismo, de las que sabemos de la misa la mitad. Esto es una cacería de gente decente, se cuentan entre ellos, una confabulación, bulos, fangos, fachas con toga, pseudomedios y esas otras consignas de uso interno, tan vacías, tan viejas ya, tan desgastadas, pero aún operativas en la parroquia para intentar mantener la moral de la tropa hasta la desbandada final. De autocrítica, condena o reproche a los corruptos de la casa, encefalograma plano.

Como lo de las mordidas del Cerdán, secretario de organización que heredó el cargo de Ábalos, otro santo varón, lo publicó la SER, El País y el diariopuntoes de Ignacio Escolar, (¡vaya putada, qué deslaltad y qué ingratitud, por Dios!) no van a tener más remedio que darle crédito. Ya veremos a qué interés.

La Comisión Europea, en informe elevado al Tribunal Superior de Justicia de la UE, sostiene que la ley de amnistía no responde «a un objetivo de interés general», sino más bien «parece ser una autoamnistía» por formar parte de un acuerdo político para lograr la investidura del Gobierno de España y porque los beneficiarios han sido claves para aprobarla.

La Comisión hace ese diagnóstico en sus alegaciones a la cuestión prejudicial planteada por el Tribunal de Cuentas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la aplicación de la Ley Orgánica de Amnistía.

«Si hay respaldo para considerar que las autoamnistías en las que quien ostenta el poder político pretende blindarse garantizándose su inmunidad jurídica son contrarias al principio del Estado de derecho, parece que el mismo criterio habría que aplicar cuando quien está en el Gobierno garantiza la impunidad de sus socios a cambio del apoyo parlamentario», exponen los abogados de la Comisión Europea».

Esperemos que el Constitucional tome nota y se tiente los bolsillos antes de decidir acerca de la constitucionalidad de esta compraventa de votos indecente.

Decía que no en toda la prensa porque esta noticia la he podido leer en El Mundo, El Español, The Objective, El Independiente... pero no en El País, El Plural, ni diario.es ni Público. Nada que pueda sorprender.

Vi la escena en directo. La intervención viperina de una columnista del diario Público que, como opinión, sólo tiene el valor de ser la destilación y el retrato de una actitud muy entendida entre su peña, la marca de la casa y el sector. Descalifica con tópicos de dogma y argumentario un libro que, ante el aprieto de tener que justificar su crítica vitriólica, no tiene más remedio que reconocer que no ha leído. ¡Ah!, ¿era necesario? Es lo que estos feligreses suelen hacer con artículos, opiniones, periódicos enteros. Primero se lanza la opinión, luego, ya si eso, si alguien nos pregunta se informa uno sobre lo que ya ha opinado. En realidad, le venía a advertir a Cercas de que lleva tiempo saliéndose del redil, de paso que involuntariamente exhibía los procesos informativos, ideológicos y mentales que le habían llevado a sus conclusiones, en los que la realidad es prescindible. Ya no eres de los nuestros.

Me consuela y me duele escuchar esto. No se trata de ser socialista o de otro partido, se trata de ser decente o no serlo, como lo es el que habla. Y les duele a muchos militantes y cargos del partido, aún dignos, incluso a los no militantes que durante decenios votamos al PSOE, no a esta gentuza que hoy ópera bajo ese nombre. Y no se trata sólo de esta fontanera, hay muchos más en la casa. Y muy arriba.

Eduardo Madina. Perdió unas primarias. Pudo ser Secretario General del PSOE. El partido, la política y el país hubieran sido, sin duda, mucho mejores. Cuanto daño han hecho tan pocos, apoyados por muchos otros, es cierto.

Gracias y bienvenido al club de los fachas.

 Leo la prensa y también algunas publicaciones en foros y mentideros. En la prensa hay unos pocos que ven y cuentan lo que hay, bastantes que no ven ni hablan de lo que no quieren ver y muchos que dicen ver lo que quisieran que vieran los demás. Es decir, como se acostumbra. Abundan más los mandados que los pensantes.

Los activistas orgánicos o por libre en las redes se dividen en dos: los que hacen esfuerzos titánicos por urdir algún relato disculpatorio o favorable a su bando, una ceguera voluntaria, y los más cortitos, ruines y perezosos que se limitan a compartir entre su reducida e incondicional parroquia ristras de memes para neandertales como ellos. Todos sobre la maldad de sus enemigos políticos, resucitando casos a veces muy lejanos en el tiempo, cuando no inventados o falseados, mientras siguen inéditos en cuanto se refiere a las corrupciones de los suyos en la actualidad. Puro fanatismo sectario y disonancia cognitiva. Estos últimos ni merecen respuesta ni atención, no dan más de sí y su basura para forofos bordelinos no sale de la parroquia. Son ridículos, pero no peligrosos.

Al menos los primeros, intelectualmente algo más desarrollados, siendo usuarios de las mismas anteojeras hacen el esfuerzo de intentar argumentar algo, aunque sea retorciendo datos, torturando la realidad en su potro ideológico Olvidan lo inconveniente, reprochan, cuando no atribuyen a los demás, justo lo que hacen los suyos, a los que tan estérilmente intentan justificar y exonerar de culpa alguna. Malos argumentos y peores datos. La realidad sigue siendo un estorbo para esa subespecie. Aparece en su argumentario, cómo no, lo de la equidistancia, ese estado que, sin ser perfecto, supone un avance evolutivo respecto al sectarismo acrítico que ellos practican. Las fontanerías que vamos conociendo resultan ser restos del aparato franquista, que a estos gobernantes angelicales que venían a limpiar las cañerías, aún no les ha dado tiempo a desatascar. Como se ve, el nivel es pelágico.